Citrus: tecnología aplicada

En la búsqueda de evitar el ingreso de la enfermedad Huanglongbing (HLB), el INTA, junto con el SENASA y el INASE, acercó información sobre los aspectos técnicos a tener en cuenta al momento de su cultivo bajo cubierta.

Foto: Economía & Viveros

El Dr. Ing. Agr. Osvaldo Valenzuela, especialista en sustratos y coordinador de los  cursos que sobre el tema se vienen dictando, desde 2011, por profesionales del INTA San Pedro, explicó que estos encuentros se están caracterizando por su intensidad. Las seis charlas que se desarrollaron hasta el momento han tenido una buena participación de viveristas que manifestaron la preocupación del sector debido a la necesidad de inversión en invernáculos como lo exige la resolución del SENASA 930/09–.

En ese sentido, el Municipio de San Pedro (Buenos Aires), junto con el INTA, el INASE y el SENASA organizaron para los primeros días de mayo un viaje a Montecaseros (Corrientes), donde los interesados observarán la experiencia de otros productores en relación con la implementación de este nuevo sistema de cultivo.

Por este motivo, los distintos profesionales a cargo de estos cursos quisieron recordar que el nivel de alerta es muy alto, consecuencia de que esta enfermedad ya está presente en Brasil –al límite con la Argentina, y pidieron nuevamente no introducir plantas hospederas, como es el caso del Mirto (Murraya paniculata) –cuyo cultivo y comercialización ya están prohibidos por el SENASA–.

Quienes deseen obtener más información sobre estos cursos o del viaje que efectuaremos a Corrientes pueden comunicarse con la Ing. Agr. Laura Hansen (lhansen@correo.inta.gov.ar),  a cargo de la Agencia de Extensión del INTA San Pedro, agregó Valenzuela para los lectores de Economía & Viveros.

Invernaderos

Al respecto, la Dra. Ing. Agr. Nora Francescangeli presentó un trabajo de su autoría sobre las características que deben tener estar estructuras (Cómo construir un invernadero), que el SENASA  complementó con las exigencias específicas que requieren estos cultivos, y que figuran en su Resolución 930/09:

Todo el material de propagación de cítricos, incluida la planta terminada, deberá producirse y mantenerse en viveros bajo cubierta, en instalaciones que cumplan con las siguientes exigencias: a) Cobertura impermeable al agua y todas las aberturas protegidas con tela de malla antiinsectos, la cual deberá tener un tejido con orificios no mayores a cero coma ochenta y siete milímetros (0,87 mm) por cero coma treinta milímetros (0,30 mm), todo en perfecto estado de conservación, sin roturas ni rendijas. b) Doble puerta de acceso, con antecámara entre ellas. c) Equipamiento de desinfección de vestimenta, manos y utensilios. El operador de material de propagación deberá realizar el manejo adecuado del vivero y de su vestimenta, cumpliendo con la higiene necesaria para lograr una buena sanidad de los materiales allí producidos y/o mantenidos.

Paso a paso: cómo cultivar cítricos en San Pedro | Por Antonio Norberto Ángel

El proceso comienza en agosto, con el almácigo dentro del invernáculo. Allí se siembran las semillas del portainjerto -generalmente en surco-, donde permanecen durante un año. También pueden sembrarse en bandejas multiceldas, y luego son trasplantadas. 

Las semillas utilizadas deben proceder de centros que certifiquen su identidad y sanidad controlada, y con este objetivo, existen en el país solo algunos centros autorizados para multiplicarlas. El portainjerto que se utiliza en la zona del norte de la Provincia de Buenos Aires es Poncirus trifoliata.

Cumplido este período, se procede a la extracción de los plantines, su selección por calidad y posterior acortamiento de los extremos de la raíz y la parte aérea.

Los plantines seleccionados son trasplantados luego de un año, durante agosto (siempre en invernáculo) y pueden llevarse a las filas de vivero o bien trasplantarse en macetas (en este caso, se sugiere emplear envases de 5 o 7 litros de capacidad).

Los plantines son desbrotados en varias oportunidades hasta alcanzar el tamaño para su injertación, que se realiza, en nuestra zona, entre enero y marzo; para ello se utiliza la técnica de injerto de yema en escudete o T invertida.

Cuando las varas yemeras que se utilizan son muy finas, se emplea el injerto de costado o media luna, y se injertan estas yemas más pequeñas con algo de madera. Al igual que las semillas, las yemas también deben proceder de centros que certifiquen su identidad y sanidad.

Luego se procede al atado empleando cinta plástica para favorecer la unión, y a los quince o veinte días se desata el injerto.

A comienzos de agosto (a dos años de iniciado el almácigo), se realiza el descopado del plantín para permitir el desarrollo del injerto, el cual se conduce tutorado a una caña, y se realizan sucesivas atadas y desbrotadas hasta que la planta alcanza la altura de la caña (normalmente 50 cm). Es entonces, cuando se elimina el extremo apical (terminal) para que forme su copa. Allí completa su ciclo, y la planta está lista para su comercialización. El ciclo total de producción demora alrededor de tres años.

Nota: Existen experiencias que permiten sugerir la siembra anticipada de semillas en junio, lo cual permite acortar el ciclo total de producción de la planta a veinticuatro meses, aproximadamente.