Cómo construir un invernadero

¿Qué características debe tener un invernadero? ¿De qué manera puede lograrse una mayor captación de luz? ¿Cómo se reduce la pérdida de calor? ¿Qué se puede hacer  para mejorar la ventilación?

Foto: Florencia Cesio

La mayoría de las especies florícolas que se cultivan bajo invernadero requieren, para su óptimo desarrollo, temperaturas de aire moderadas a templado cálidas: 16 a 28 ºC. El crecimiento se detiene por debajo de los 10-12 ºC y por encima de los 30-32 ºC.

Por todo esto, en el momento de proyectar la construcción del invernadero (las características que más influyen sobre el clima interior son pocas veces consideradas), es necesario comenzar a actuar sobre la estructura para hacer más eficiente la implementación de cualquier técnica de climatización.

Aspectos a tener en cuenta:

Para lograr mayor captación de luz en invierno dentro del invernadero
a. Orientar las estructuras en sentido Este-Oeste (siempre que las condiciones de vientos fríos de la zona y la existencia de cortinas rompevientos lo permitan).
b. Preferir los techos curvos a los de tipo capilla a dos aguas (no se puede lograr la curvatura de los techos  en estructuras de madera, sólo en las metálicas).
c. En los invernaderos con techo a dos aguas, hay que tratar de que éstas tengan un ángulo de entre 25 y 30º con respecto a la horizontal (es posible en los modelos triple capilla; en las estructuras simples raramente se superan los 20º).

Para reducir al mínimo las pérdidas de calor del invernadero en épocas frías
a. Diseñar o elegir modelos con la menor superficie posible de paredes con relación al área de suelo cubierta, ya que los escapes más importantes de calor se producen por las paredes. Evitar los modelos angostos y muy largos. Se recomienda como ancho mínimo: 10 m, y como largo mínimo: 50 m.
b. Asegurar el cierre hermético de la cobertura sin infiltraciones importantes de aire (presencia de zócalos, puertas que cierren bien, ausencia de juntas imperfectas, etc.).
c. Proteger los invernaderos con cortinas rompevientos.

Para mejorar la ventilación de los cultivos en verano
a. Lograr que todas las aberturas efectivas del invernadero (superficie real de la cobertura que queda abierta) representen, como mínimo, el 25 % de la superficie del suelo cubierta por la estructura.
b. Colocar aberturas cenitales cuando sea posible. Éstas son imprescindibles en modelos de invernaderos con tres o más módulos.
c. Tratar de que las aberturas laterales superen la altura que pueda alcanzar el cultivo en el interior del invernadero. Esto se consigue con estructuras altas (Se recomienda 3.8 m o más a la cumbrera y 2.5 m o más en los laterales).

Es importante que el responsable del manejo del invernadero tome conciencia de la absoluta necesidad de la intervención humana constante, para brindar a los cultivos las condiciones climáticas más favorables:

– En el momento de decidirse la compra del material de cobertura, no se debe olvidar que el polietileno con propiedades térmicas es el que mejor difunde la luz incidente y al mismo tiempo frena el escape de radiación calórica durante las noches.

– En invierno, debe favorecerse la acumulación de energía solar durante  las horas de mayor temperatura. Esto se logra abriendo el invernadero en días soleados, cuando la temperatura interior se acerque a los 18-20 ºC.

– En verano, debe impedirse un exceso de temperatura interior, por lo que en ausencia de probabilidad de tormentas, el invernadero debe quedar abierto, aun  durante las noches.

– En situaciones de exceso de humedad, una buena ventilación o un sistema de calefacción ayudarán a disminuirlo.

– En situaciones de falta de humedad, riegos en los pasillos o distribución en el ambiente de recipientes con agua evitarán mínimos críticos para las plantas.

– Tener siempre presente la gran influencia que tiene el cultivo sobre el clima espontáneo del invernadero: un buen manejo de la “arquitectura” vegetal, en función de la disposición de las aberturas, aumentará la eficiencia de la ventilación natural (ej. disposición de las hileras, evitar filas de plantas altas junto a las ventanas, etc.).

– Corregir cuanto antes las averías producidas por vientos y/o granizo: así se preservará la hermeticidad del invernadero, y serán menores los costos de los materiales a reponer.

Dado que los problemas de microclima son los últimos en ser detectados por el productor, parece faltar un ajuste de muchas otras cuestiones antes que de las relacionadas al manejo del ambiente. Pero si se toma conciencia de que los factores climáticos son los desencadenantes de numerosos problemas fisiológicos y patológicos, se comenzarán a utilizar criterios y técnicas simples que, a un costo razonable, pueden favorecer enormemente la calidad del producto cosechado.

Texto: Dra. Nora Francescangeli (EEA INTA San Pedro)