Poscosecha en flores de corte
La vida en el florero de una flor cortada depende de factores intrínsecos. Una especie respecto de otra, y las diferentes variedades de una misma especie pueden mantener sus características ornamentales en el florero durante períodos de tiempo distintos. Un clavel no dura igual que un Delphinium, y a su vez, dos variedades de clavel pueden diferir en su duración.
Por otra parte, la perdurabilidad en florero también depende de factores extrínsecos. Una misma variedad de clavel permanecerá en buenas condiciones durante lapsos de tiempo diferentes, según haya sido su manejo de poscosecha.
¿Qué aspectos son los que influyen en esta característica tan importante para el negocio de la flor de corte?
Los factores intrínsecos y extrínsecos se relacionan estrechamente entre sí determinando el resultado. La fisiología particular de la especie, su morfología y su estructura, interactúan con las condiciones ambientales y el manejo durante el cultivo, la cosecha, y la poscosecha.
El envejecimiento de una flor es una característica determinada genéticamente, y la actividad, tanto de los tejidos vegetales involucrados, como del sistema en su conjunto, es controlada por un balance hormonal. Y la respuesta del tallo floral, una vez cortado, tiene relación con aquella, aunque ahora, al proceso natural de envejecimiento, se le suma la desconexión al resto de la planta, cuya consecuencia más dramática es la pérdida del suministro de agua, y la consecuente ruptura del balance hídrico, además de la ruptura de otro balance: el energético.
Todo lo que puede, y debe, hacerse durante la poscosecha es, mediante el manejo de ese desequilibrio, y del proceso natural de envejecimiento, retardar en la mayor medida posible su arribo al punto crítico, el que ocasiona la rápida alteración de las características del tallo floral en la medida que determinarán la pérdida de su aptitud ornamental.
Es claro que deberíamos elegir las variedades que en su obtención han fijado mayor duración, característica que es un objetivo del mejoramiento y la obtención de nuevas variedades, pero no suele ser tan claro que, factores tales como el punto de corte, la hora en que se cosecha, el tiempo que transcurre entre el corte y la puesta en agua, la humedad relativa del ambiente, la temperatura, qué conservantes deberían utilizarse, o que el grado de limpieza en todo el proceso, modifican en forma muy significativa la duración en florero, y cuya consideración, estudio y mejora deberían ser un objetivo para los integrantes de la cadena de producción y comercialización local.
El punto de corte es propio de cada especie, es aquel que, asegurando una apertura adecuada, determina la mayor duración. Cosechar por la mañana asegura un mejor estado hídrico del tallo, pero un menor nivel de azúcares, y esto establece diferencias en el comportamiento, según sea la especie.
El tiempo que transcurre entre el corte y la puesta en agua es determinante para la conservación de la eficiencia del sistema de absorción y transporte del agua a través del tallo.
Someter a la flor cortada a temperaturas elevadas y baja humedad ambiente es altamente perjudicial para conservar la funcionalidad del xilema. Las altas temperaturas aceleran la pérdida de agua, la respiración, el metabolismo de la degradación de los tejidos y la senescencia, mientras que las bajas temperaturas disminuyen la velocidad de todos esos procesos.
La falta de limpieza y desinfección del agua de hidratación conduce al desarrollo de bacterias cuya actividad puede ocasionar la oclusión del xilema, impidiendo la absorción de agua.
Los conservantes florales son mezclas de compuestos químicos con los que se persigue la desinfección, limpieza, disminución del pH y la tensión superficial del agua con el objeto de facilitar su absorción por el tallo cortado, también pueden aportar algún azúcar como sustrato energético, y determinados compuestos con actividad metabólica, a efectos de modificar el balance hormonal en determinadas especies, tal el caso del STS, el AOA, el AVG, o el 1-MCP en flores sensibles al etileno.
El manejo deficiente en la poscosecha y las condiciones de embalaje, transporte y almacenamiento, en las que permanece un período de tiempo demasiado extenso entre el corte y la llegada al florero, son los responsables de que se pierda más del 80% de la duración potencial y que, para el consumidor final, una variedad que debería durar doce días solo sobreviva dos.
Texto: Conrado Pakoca






