Cómo cultivar Nierembergia
Manejo del cultivo y requerimientos generales: multiplicación, trasplante, sustrato, riego, fertilización, temperatura, luz y fotoperíodo, pinzado y poda de formación, plagas y enfermedades.

La Nierembergia es una planta nativa de la Argentina. Actualmente, hay tres novedades que el INTA está comercializando a los viveristas: Estrella Inta-Jica, Luna Inta-Jica y Cielo Inta-Jica. Se trata de ejemplares mejorados genéticamente por este Instituto a fin de ampliar la oferta de ornamentales de nuestro país.
Manejo del cultivo
Multiplicación: se realiza por medio de esquejes o gajos que se colocan en bandejas multiceldas (plugs). Esta se puede hacer en cualquier época del año, pero es mejor en la primavera -dependiendo de la época, se tiene que utilizar cama caliente o mist-. El sustrato que se emplea en esta etapa está compuesto por turba, vermiculita y perlita.
Trasplante: una vez enraizado el gajo –cuando ya se formó bien el terrón en el plugs–, se trasplanta a una maceta del 9 (tamaño). Al momento del trasplante, se realiza un pinzado para que la ramificación en la maceta sea rápida. Cuando las plantas alcancen unos 15 o 20 cm de longitud, puede efectuase la poda de formación. Esto sucederá, aproximadamente, veinte días después del trasplante. Para ello se podará la planta a una altura de 15 cm. La cantidad de podas a efectuar durante el cultivo dependerá del tamaño final de la planta, al que se pretenda llegar.
Sustrato: el cultivo se adapta a una amplia variedad de sustratos. En reiterados ensayos, no se han observado diferencias en cuanto a la calidad de la planta terminada, cuando se han utilizado sustratos de base mineral o de base orgánica.
Riego: si bien no es susceptible al exceso de riego, tiene bajos requerimientos hídricos.
Fertilización: no es una especie de altos requerimientos nutricionales, por lo que puede realizarse una fertilización base semanal de 50 ppm con un fertilizante 15:15:15.
Temperaturas: óptimas de crecimiento: diurnas: 21 a 25º C (aunque tolera temperaturas por encima de 35º C). Nocturnas: 12 a 15º C. Las bajas temperaturas favorecen el crecimiento vegetativo soportando temperaturas extremas (0º C). Prefiere alternancia de temperatura diaria.
Luz y fotoperíodo: requiere alta intensidad de luz -mayor a 50.000 lux-. Cuanto mayor es, mejor es la floración. Los bajos niveles de luz causan alargamiento de los entrenudos y floración pobre.
Pinzado y poda de formación: para obtener un plantín en maceta de 10 cm de diámetro, usualmente, con una poda es suficiente. Sin embargo, si se desea llegar a una planta terminada en maceta de 12 o 14, se requerirán dos o tres podas, y esto dependerá del momento de inicio del plantín. El tiempo que transcurre entre dos podas es de, aproximadamente, cuarenta días, siendo en épocas de mayor temperatura, debido a la mayor tasa de crecimiento que tiene el cultivo.
Se debe tener en cuenta que la planta comenzará a florecer cuando la longitud del día supere las 10 horas y la temperatura ambiente sea mayor a 20 ºC. Cuando esto suceda, las plantas disminuirán su crecimiento y comenzará a diferenciar flores, las cuales se presentan en los ápices de las ramas.
En caso de realizar una producción de estacas en primavera, cuando el fotoperíodo induce a la floración, se deberán mantener las plantas durante un tiempo de engorde con ocho horas de luz mediante el uso de coberturas de polietileno negro, y una vez que tengan una masa verde considerable, hay que ponerlas al fotoperíodo normal para que comiencen su floración. Una importante ventaja de este cultivo es que permite reiteradas podas sin que se vea afectado el aspecto final de la planta.
Es decir que puede utilizarse la poda para postergar la fecha de terminación del cultivo, lo que permite que aquellas plantas que fueron preparadas para una fecha especial (y en la cual no fueron vendidas), mediante la aplicación de una poda, se podrá entrar al mercado, nuevamente en cuarenta días, con un producto de mayor tamaño.
Plagas y enfermedades: si bien puede decirse que, en general, esta es una planta rústica que presenta baja incidencia de ataque de plagas y enfermedades, no es inmune a ellas. 1) En el verano, puede observarse la aparición de arañuela. En las hojas, el daño se manifiesta por la aparición de manchas blanquecinas amarillentas que están formadas por los numerosos puntos de succión de la arañuela. Las partes atacadas se recubren con finísimos hilos de telaraña. 2) Bajo determinadas condiciones ambientales, puede aparecer oídio. Este hongo forma sobre la planta un sedimento blancuzco, harinoso y pulverulento. Entre los factores que favorecen la aparición del oídio, se cuentan las fuertes oscilaciones de la temperatura (grandes oscilaciones entre las temperaturas diurna y nocturna), exceso de nitrógeno y la falta de iluminación de la plantación por su excesiva densidad. Para evitar las condiciones de alta humedad, y así también su aparición, se recomienda mantener el ambiente ventilado, regar las plantas temprano por la mañana, disponer las macetas de manera tal, que no queden muy juntas unas con otras, y procurar que el cultivo reciba una lata irradiación (evitar el uso de mallas que produzcan un sombreado excesivo). Estas prácticas pueden acompañarse con la aplicación preventiva de fungicidas específicos.
Texto: Silvina Soto y Andrea Coviella (INTA)






