Floricultores: creer en el FIDA
Se trata del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, que en la Argentina administra el Ministerio de Agricultura de la Nación, desde el Programa de Desarrollo Rural de Áreas Rurales. Conoce quiénes son los beneficiados.

En Mendoza, el cultivador Francisco Ramos, de la cooperativa Mendoflor, fue el primero en recibir el subsidio otorgado por el FIDA (Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola). Este subsidio llega a la Argentina por medio del Ministerio de Agricultura de la Nación y se ejecuta a través del PRODEAR (Programa de Desarrollo Rural de Áreas Rurales).
Recibí el dinero, unos $20.000 que ya he gastado en nylon y media sombra, además de caños para mejorar las estructuras, dijo Francisco Ramos, en una entrevista en la cual también estuvo presente Beatriz López, encargada de generar y presentar los proyectos dentro del Instituto de Desarrollo Rural (IDR).
Este productor cultiva crisantemos, claveles, siemprevivas y alelíes. Tiene dos hectáreas plantadas y las trabaja junto a su grupo familiar. Al respecto, los aportes que recibió son no reembolsables y, como indica, fueron destinados a la compra de polietileno para el invernadero, además de incorporar riego por goteo. Trabaja con el asesoramiento del IDR desde el 2000, cuando recibió un crédito del Plan Manos a la Obra, que fue devolviendo en tiempo y forma, agrega Beatriz López.
Estos subsidios demandan la contra inversión del beneficiario, y así lo explican: Ahora tengo que invertir en plantas, agroquímicos, etc., y con todo esto, debe representar un monto similar al recibido. Por supuesto, que además tendremos auditorías en los cultivos para comprobar que el destino de los fondos es el solicitado.
Lo novedoso es que el subsidio salió a los veinte días de ser presentado el plan de trabajo. Al respecto, Beatriz López, nos dice que todavía pueden ser presentados otros proyectos.
De igual manera, otro beneficiario fue Roberto Torrejón, integrante además de la misma cooperativa nombrada. Dicho productor tiene una superficie de cultivo de 3000 m2, en Fray Luis Beltrán, y a partir de este beneficio económico y de la asistencia técnica del IDR, incorporará tecnología para continuar con su producción de gerberas, lisianthus, gypsophilas y fresias.
Por su parte, el productor de flores de corte Antonio Farías, de Maipú Flor, nos dice: En mi caso recibí en el 2006 un crédito especial por el cual solamente se regresaba el 20% de lo recibido —esto era destinado a una donación, por ejemplo, a una escuela u hospital—. Ese crédito me sirvió muchísimo. Hasta ese momento, no tenía nada. Había trabajado veinte años en el sector –a porcentaje con el dueño de un cultivo en el cual recibía el 30%–. Una vez que recibí esa ayuda económica, me alcanzó para hacer tres invernaderos, y gracias a eso pude crecer.
Farias sigue explicando que actualmente uno de los mayores problemas que tienen los productores es el agua, y agrega: Es el mayor inconveniente que tengo. Al inicio tenía agua de sobra, pero por ejemplo, el año pasado tuvimos tres meses sin agua… En estos momentos, la recibimos por turnos, cada diez días, y es por esta razón que estoy analizando armar una pequeña represa en donde juntar agua durante los turnos que me toca recibirla, pues actualmente tengo una hectárea con siete invernaderos que atender.
Beatriz López sigue informando que en el futuro, los proyectos que tendrán prioridad serán aquellos con características asociativas.






