Conquistadores de oportunidades en el negocio de plantas y flores

Te presentamos a uno de los ganadores del programa Desarrollo Emprendedor, del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: Vida Verde Vertical. Además: qué debes saber para participar en la edición 2013.

Matías Cipollino. Foto: Gentileza Vida Verde Vertical

Vida Verde Vertical es una joven empresa que provee, a los viveros, de macetas invertidas -con plantas-, minijardines verticales y kokedamas. Asimismo, en otra línea profesional, también trabajan con arquitectos, diseñadores y contratistas realizando jardines verticales y terrazas verdes.

La idea surge a principios de 2011, cuando en la materia Planificación de negocios de la licenciatura en comercialización (de la Escuela Argentina de Negocios) nos pidieron que realizáramos un plan basado en una creación original. Para logarlo, me basé en mi experiencia personal. Siempre viví en un departamento y me hubiese gustado tener un parque, pero por razones de espacio físico, nunca pude lograrlo. Por eso pensé en la posibilidad de usar las paredes o los techos (espacios que todos tienen en sus casas). Y así nace la idea de los jardines verticales, explica Matías Cipollino (21).

Luego de aprobar la materia, en la universidad me invitaron a participar de Desarrollo Emprendedor 2011, en el cual presenté el proyecto que un año después sería premiado. Para agosto de 2012, se transformó en realidad.

Este proyecto fue premiado dentro de la categoría Contenido Innovativo, entre más de tres mil participantes. Fueron cinco las diferentes opciones: Calidad del Plan de Negocio, Originalidad o Contenido innovativo, Competencias emprendedoras, Impacto socioeconómico, Interés ambiental.

¿En qué consistió el premio obtenido?

Vale una breve aclaración: en 2011, cuando obtuve el premio, no se entregaba una recompensa monetaria. Recién a partir de 2012, comenzaron a entregar premios económicos al primero, segundo y tercer puesto. De todas maneras, el Gobierno de la Ciudad nos dio una gran ayuda en todo momento y lo sigue haciendo, gracias a las tutorías, cursos y capacitaciones.

¿Cómo ha sido la evolución del negocio?

Ha sido muy favorable. Nos encontramos con muchos viveristas que nos abrieron las puertas de sus locales y pudimos ayudarlos a hacer de su negocio algo más rentable. Ahora no solo venden plantas, sino que comercializan, además, productos innovadores, con gran valor agregado y un margen de rentabilidad mucho mayor al que tienen con otros productos. Para marzo de 2013, ya habíamos captado viveros de toda la Capital Federal, el  Gran Buenos Aires y La Plata. Y el mes pasado ingresamos a Rosario, Córdoba, Mendoza y Chaco.

Por otro lado, respecto a los jardines verticales y las terrazas verdes, comenzamos a realizarlos en  2013 y ya hemos hecho muchas obras en Capital, por lo que estamos más que satisfechos con el desempeño que estamos teniendo.

¿Qué tecnología aplican en estos productos?

En el caso de los minijardines verticales, los realizamos junto con una fábrica metalúrgica de San Martín (Buenos Aires), en la cual experimentamos diferentes variables hasta llegar al producto que queríamos. Son designados de esta manera, minijardines verticales, porque son tubulares y las plantas crecen verticalmente. Pueden ir de a dos, tres o cinco plantas, dependiendo del tamaño del producto, y hay una gran variedad de diseños y colores.

En cuanto a las kokedamas, podemos decir que son unas atractivas esferas de musgo. Provienen de una técnica japonesa, y su nombre tiene origen en el significado del vocablo en lengua nipona (“koke” significa “bola”, y “dama” significa “musgo”). Actualmente, es el producto que  en mayor medida se vende a los viveros para su posterior comercialización al público.

Para elegir las plantas con las que trabajamos –no todas se adaptan a estas presentaciones– contamos con el asesoramiento de ViveroNet, que es otro emprendimiento que colabora con nosotros desde nuestros inicios –también, uno de los ganadores de este premio.

Cómo participar del programa Desarrollo Emprendedor

Desarrollo emprendedor está orientado a apoyar el desarrollo de ideas de negocios. Pueden participar personas que vivan o trabajen en la Ciudad, que cuenten con más de 18 años y que tengan –al menos– una idea específica o proyecto de negocio, sea este en estado inicial, en fase de arranque o bien ya en etapa temprana de funcionamiento.

La inscripción al programa se realiza electrónicamente completando el formulario de solicitud que encontrará en la web de la Subsecretaría entre el 16 de abril y el 18 de junio de 2013. A continuación,  la Subsecretaría realiza la evaluación de los proyectos presentados y comunica formalmente al interesado -vía mail- acerca de la aceptación o rechazo de la inscripción.

En relación con la posibilidad de recibir financiamiento, aclaran que si bien el programa no contempla financiamiento directo para los emprendedores, se ha previsto un módulo específico donde los emprendedores recibirán información sobre la oferta de financiamiento disponible de las organizaciones financieras públicas y privadas (tanto bancarias como no bancarias) en el ámbito de la CABA. 

En paralelo con ello, la Subsecretaría ha puesto en marcha –en conjunto con el Banco Ciudad– una línea de créditos exclusiva para los emprendedores participantes en este programa, con un monto máximo de $ 40.000 y tasas de entre el 11% y el 17%

Sin embargo, el ganador de cada una de las cinco categorías recibirá un premio de $15.000 en efectivo, junto con una beca total para participar en el programa Naves del IAE. Aquellos que ocupen los segundos puestos ganarán una suma de $9000 y una beca completa para hacer el curso de emprendedorismo, mientras que los terceros puestos serán beneficiados con una beca completa para realizar un curso de capacitación sobre temas de gestión de negocios. Por su parte, los cuartos y quintos puestos recibirán una mención especial.

Por último, un dato importante que aclaran los organizadores es que los proyectos y planes de negocios de los participantes están resguardados por una cláusula de confidencialidad, a partir de la cual la Subsecretaría solo puede publicitar datos generales sobre los participantes, pero no la información comercial, económico-financiera o detalle de los proyectos.