Actualizaron las medidas para la prevención del Picudo Rojo de las Palmeras
Prohíben el traslado de palmeras afectadas por el picudo rojo. Por su velocidad de dispersión en el Uruguay, su arribo a la parte continental de la Argentina parece inminente. Protocolo para la erradicación de palmeras.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) incorporó nuevas medidas destinadas a fortalecer la prevención y el control del picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus), una plaga de importancia cuarentenaria que afecta a diversas especies de palmeras.
La medida, establecida mediante la Disposición 1/2026 de la Dirección Nacional de Protección Vegetal, actualiza el Plan de Contingencia vigente y define las acciones y medidas fitosanitarias que deberán implementarse en las áreas que el organismo determine ante la confirmación de un foco de la plaga.
Se prohíbe el traslado de ejemplares sospechosos de Picudo Rojo de las Palmeras (Rhynchophorus ferrugineus Olivier), vivos o muertos, en cualquiera de los estadios de su ciclo de vida e independientemente del tipo de acondicionamiento en que se presenten.
– Denuncia obligatoria
Asimismo, toda persona que detecte síntomas de la plaga en palmeras o indicios compatibles con la presencia de esta deberá comunicarlo, inmediatamente, al SENASA para que el organismo realice la evaluación correspondiente y determine las medidas de intervención necesarias.
La notificación puede efectuarse en la Oficina Local del SENASA más cercana, mediante mail a dief@senasa.gob.ar o a través del Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (Sinavimo) en su apartado Comunicación de Detecciones de Plagas.
Protocolo para la erradicación de las palmeras afectadas por el picudo rojo
Ante la detección o sospecha de una palmera afectada por este escarabajo, la primera medida consiste en notificar de inmediato la situación al SENASA, organismo competente para supervisar las acciones de control y erradicación.
Una vez realizada la notificación y confirmada la presencia de picudo rojo, y bajo la supervisión técnica correspondiente, deberá aplicarse un tratamiento fitosanitario destinado a reducir, al máximo, la población de insectos presentes en la planta. Así, se minimiza el riesgo de dispersión de la plaga durante las tareas posteriores.
Finalizado el tratamiento, se procederá a la erradicación de la palmera. Para ello, es obligatorio disponer una cubierta impermeable, de manera que la planta caiga sobre ella durante las labores de apeo. Esta medida contribuye a evitar la dispersión de ejemplares que pudieran haber sobrevivido al tratamiento fitosanitario.
Posteriormente, la palmera deberá ser trozada y gestionada de forma segura. La opción más recomendable consiste en procesar el material vegetal mediante una chipeadora o troceadora, lo que favorece la destrucción de los tejidos donde pueden permanecer insectos o estadios inmaduros de la plaga.
Una vez triturados, los restos vegetales podrán ser enterrados en lugares habilitados para tal fin. Como medida complementaria, se aconseja cubrirlos con cal viva para acelerar los procesos de descomposición y reducir las posibilidades de supervivencia de cualquier ejemplar residual del insecto.
Es importante destacar que la quema de la palmera afectada no constituye una alternativa eficaz para la eliminación del picudo rojo. Debido a su estructura natural y sumado al avanzado estado de deterioro interno que suele presentar la planta como consecuencia de la infestación, el material vegetal posee un elevado contenido de humedad y tejido degradado, lo que dificulta significativamente su combustión y reduce la efectividad de este método de eliminación.
Agradecemos el asesoramiento técnico de Julián Jezierski y Guillermo Gaudio (SENASA)
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