Por qué es importante la seguridad e higiene en los cultivos

Uso responsable de agroquímicos. Equipos de protección personal. Condiciones para una correcta aplicación. Almacenamiento seguro de los productos señalados. Clasificación toxicológica. Prevención y cultura de seguridad.

Cultivo de Cycas (Misiones). Foto: Economía & Viveros

El trabajo en invernáculos y viveros implica un contacto frecuente con productos fitosanitarios y condiciones ambientales que requieren cuidados especiales. La seguridad de quienes producen y manipulan plantas ornamentales y hortícolas depende de la aplicación rigurosa de normas de higiene y prevención.

Desde el Instituto de Floricultura del INTA se promueve un conjunto de recomendaciones orientadas a proteger la salud de los trabajadores, garantizar la calidad de los cultivos y reducir el impacto ambiental.

Uso responsable de agroquímicos

Uno de los aspectos centrales es el manejo seguro de los productos fitosanitarios. La lectura de etiquetas, pictogramas y hojas de seguridad es obligatoria: allí se detallan los riesgos, las vías de ingreso del producto al organismo, los elementos de protección personal y los primeros auxilios. Al abrir envases, es fundamental evitar la inhalación de gases o polvos, y seguir, estrictamente, las instrucciones de preparación. Nunca deben destaparse envases o mangueras con la boca, ni fraccionar los productos en recipientes distintos de los originales.

Durante la aplicación, se recomienda suspender otras labores en el cultivo y mantener alejadas a las personas no involucradas, especialmente a los niños, y, también, a las mascotas.  Asimismo, es necesario extremar cuidados cerca de viviendas, corrales o fuentes de agua, para evitar una posible contaminación.

Equipos de protección personal

El uso de elementos de protección personal (EPP) es indispensable para la aplicación de productos fitosanitarios. Guantes de nitrilo o acrilo nitrilo de puño largo, máscaras, filtros adecuados, protección ocular, botas de goma y ropa impermeable son parte del equipamiento básico. Debe cubrirse la cabeza con capucha hidrorrepelente; y la ropa de trabajo debe lavarse por separado, nunca junto con la del grupo familiar. Lo más acertado es utilizar equipo del tipo tyvek, el cual puede ser reutilizado y luego ser descartado junto a los residuos peligrosos.

Al finalizar la jornada, los equipos de aplicación deben ser lavados con abundante agua y guardarse en un armario específico. La ropa contaminada debe lavarse lo antes posible, preferentemente a altas temperaturas, para eliminar residuos de agroquímicos.

Condiciones para una correcta aplicación

Las aplicaciones no deben realizarse en días ventosos. En caso de que haya brisas, se aconseja pulverizar a favor del viento para reducir riesgos de exposición al producto aplicado. No se debe fumar, comer o beber durante el tratamiento. Al terminar, es obligatorio lavarse (manos, brazos, cara) cuidadosamente con agua y jabón, y cambiarse de ropa.

El período de carencia y el tiempo de reingreso a las zonas tratadas son aspectos críticos. El primero se refiere al intervalo entre la última aplicación y la cosecha, mientras que el segundo indica cuánto tiempo debe transcurrir antes de volver a ingresar al área pulverizada. Ambos dependen de la toxicidad del producto y están especificados en el marbete. Respetarlos asegura que los agroquímicos se degraden y no afecten la salud de los trabajadores.

Almacenamiento seguro de agroquímicos

Los agroquímicos deben guardarse bajo llave en depósitos específicos, alejados de áreas comunes, señalizados con restricción de ingreso y advertencias de alta toxicidad. Nunca deben almacenarse junto con alimentos. Los envases vacíos requieren un tratamiento especial: se debe realizar el triple lavado, destruirlos y llevarlos a un centro de acopio autorizado. No deben reutilizarse, enterrarse ni quemarse.

Clasificación toxicológica

La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica los agroquímicos en cuatro categorías, según su peligrosidad:

. Clase Ia: Extremadamente peligroso (Banda Roja)

. Clase Ib: Altamente peligroso (Banda Roja)

. Clase II: Moderadamente peligroso (Banda Amarilla)

. Clase III: Ligeramente peligroso (Banda Azul)

. Clase IV (o U): Productos que normalmente no presentan peligro (Banda Verde)

Dicha clasificación está indicada en las etiquetas mediante bandas de color, lo que permite identificar, rápidamente, el nivel de riesgo y, a la vez, tomar las precauciones necesarias.

Prevención y cultura de seguridad

La higiene y la seguridad en invernáculos y viveros no se limitan al uso de equipos o al cumplimiento de normas. Implica construir una cultura de prevención entre empresas y trabajadores. Exigir siempre la hoja de seguridad al comprar un agroquímico, capacitarse en primeros auxilios y conocer los protocolos de emergencia ante derrames o incendios son prácticas que fortalecen esa cultura.

En conclusión, podemos afirmar que la producción ornamental y hortícola sustentable requiere integrar la seguridad como parte del proceso productivo. Proteger la salud de los trabajadores y el ambiente es tan importante como garantizar la calidad de las plantas. El cumplimiento de estas recomendaciones constituye una inversión en bienestar, productividad y responsabilidad social.

Texto: Lic. Fabio García (IF-INTA)

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