Historia de la floricultura argentina
Un resumen del desarrollo de la producción de flores de corte y plantas ornamentales. En qué momento se inician los cultivos comerciales así como las actividades más significativas de la última década.

En la Argentina, la producción comercial de flores y plantas comienza a principios del siglo XX. La producción de plantas en maceta se inicia en la zona norte del Gran Buenos Aires y está a cargo de los inmigrantes japoneses y alemanes radicados precisamente en nuestro país. A partir de la década de los treinta, se extiende esta producción a flores de corte y se incorporan productores de origen portugués e italiano.
Hasta los setenta, la floricultura argentina era la más desarrollada de Latinoamérica, pero la falta de políticas oficiales, la inadecuada gestión y la falta de organización del sector han limitado su desarrollo.
Una de las características del mercado de plantas ornamentales es que presenta una oferta de especies y variedades muy abundante. No obstante, a pesar de tener casi un siglo de producción comercial, esta se encuentra escasamente diversificada; situación que atenta tanto contra el crecimiento del mercado interno como del externo. La producción del Área Metropolitana de Buenos Aires (mercado local) abarca poco más de treinta especies de flores de corte, cuando en el mundo hay más de cien especies en producción. Mientras que en el interior del país, se cultivan en total veinte especies, de las cuales el crisantemo y el clavel son las principales.
La producción de follaje de corte, flores tropicales y bulbosas, en la Argentina, es casi inexistente, por lo que estas especies constituyen una gran posibilidad a fin de diversificar la producción. Si esta oportunidad se hiciera real, se podría potenciar el mercado local y, a mediano plazo, este sería capaz de constituirse en una alternativa de exportación, considerando que son productos de gran demanda internacional.
Desde el punto de vista del desarrollo tecnológico, la producción local lo ha incorporado empíricamente. En la década de los noventa, el contexto económico favoreció la introducción de tecnología, como el fertirriego, modelos de invernáculos modernos, producción de plántulas en bandejas multiceldas, nuevas variedades de rosas y claveles, y sustratos comerciales, entre otras.
Muchas de estas tecnologías, sin embargo, requieren aún experimentación y ajuste a las condiciones locales, y capacitación de los productores sobre su uso; además, los adelantos tecnológicos deberían ir acompañados de un cambio en la gestión de los establecimientos florícolas. Esto ha atentado, entre otras cosas, contra la calidad final de la producción.
Perspectivas de la floricultura nacional
En la última década, se destaca el interés del Estado -tanto a nivel nacional, provincial como municipal- y de organismos relacionados, como INTA, SENASA, INASE, CFI, etc. A partir de estas acciones institucionales, se han llevado a cabo distintas acciones y actividades que demuestran un mayor interés en la temática y apuntan a darle un mayor dinamismo al sector. Entre ellas se pueden mencionar:
– Programas provinciales de floricultura, como por ejemplo, en Mendoza, Misiones, Corrientes, Salta y Jujuy, que servirán de base para programas de desarrollo del sector.
– Organización de los productores en algunas zonas, como Corrientes, Salta, Jujuy y Mendoza. Además de las ya existentes en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires). Esto, junto con la formación del Foro Nacional de Floricultura y de los foros o mesas regionales, permitirá una mayor institucionalidad del sector. A su vez, le dará mayor visibilidad hacia el mercado nacional e internacional. Por ejemplo, como un avance más en la institucionalidad, en 2012 se ha conformado el Cluster Florícola del AMBA y San Pedro en el ámbito del PROSAP, del Ministerio de Agricultura de la Nación.
– Creación de la Maestría en Floricultura (INTA-UNLZ), que comenzó en 2008, habiendo finalizado dos cohortes, con más de veinte alumnos, y culminado una tesis y más de diez, en ejecución.
– Creación del Instituto de Floricultura en 2004, y la inclusión de la floricultura en los programas nacionales y regionales de investigación, junto a la transferencia del INTA. Hoy, gracias a estas acciones, se desarrolla la temática en más de quince zonas del país.
– Organización de fiestas provinciales de la flor, como en Santa Fe, Mendoza, Córdoba, Misiones, Corrientes, Jujuy, Buenos Aires y Tucumán. Además de la tradicional Fiesta Nacional de la Flor, en Escobar (Buenos Aires).
– Adecuación de normativas para el sector.
– Creación de carreras y cátedras especializadas en floricultura, en facultades de varias universidades.
– Organización de jornadas, cursos y congresos.
– Programa de marketing y promoción del consumo llevado a cabo por mercados y grupos de productores.
Fuente: Floricultura. Pasado y presente de la floricultura argentina. Por Daniel Morisigue, Diego Mata, Gabriela Facciuto y Laura Bullrich. Ediciones INTA. 2012.






