Ambientes en el jardín
En general, las obras de paisaje modifican los factores del clima del sitio intervenido, generando continuamente microclimas que tienen por objeto mejorar la calidad del hábitat. Cuáles son los principales aspectos a tener en cuenta.

Asoleamiento y orientación
La luz, además del cromatismo de los objetos, determina la intensidad y proyección de las sombras que producen los objetos iluminados, otorgando una percepción óptica sobre las formas de los mismos y, de esa manera, da al paisaje características de relieve, profundidad y distancia.
Al recorrer un jardín, se suelen encontrar diferencias en la temperatura del aire: en determinados lugares, el ambiente se siente cálido y placentero, mientras que en otro rincón del jardín, el aire puede sentirse frío y ventoso.
¿Cuál es la razón para que ocurran estas diferencias? Este efecto es causado por los “microclimas” que se originan en el jardín desde el momento que nuestras decisiones modifican la luz que llega al lugar, la acción de los vientos predominantes, y es muy influyente en estos puntos la materialidad vegetal elegida.
Podemos definir “microclima” como un estado de confort en el sitio destinado al espacio verde. El diseñador del paisaje interviene modificando las condiciones naturales a través de reparos de insolación, sobre la dirección e intensidad de los vientos, modificaciones en la humedad del aire, generando condiciones de bienestar no solo para quienes disfruten de ese espacio verde, sino también para los demás elementos que integran dicho espacio.
Orientar correctamente un elemento en el jardín significa ubicarlo con respecto a los cuatro puntos cardinales, de manera que los rayos solares incidan sobre él en forma conveniente de acuerdo con los requerimientos del proyecto.
En nuestro hemisferio, el sol sigue una trayectoria desde el Este por la mañana, recorre el Norte y se pone sobre el Oeste (Poniente) por la tarde, que es similar durante el año, pero más corta durante el invierno. El asoleamiento y la orientación definen, por lo tanto, la asignación de funciones en un proyecto de paisaje, sobre todo, en superficies considerables, agrupando las actividades según sean sociales, de trabajo, de explotación, etc.
De acuerdo con esto, la situación noreste y noroeste son las más favorables para la mayoría de las plantas, mientras que las enfrentadas al sur reciben menos luz solar. Además, la diferencia en la inclinación de los rayos solares en invierno y en verano hace que el sol pueda alcanzar ventanas que nunca tienen sol directo en verano.
El área norte del jardín es la más indicada para plantas, árboles, arbustos y flores que son sensibles al frío o requieren alta luminosidad. Para la posición sur o para los rincones de sombra, se deben elegir las especies cuidadosamente, por dos motivos: los sitios serán más fríos y tendrán bajos niveles de luminosidad. Especies de follaje persistente, de hojas gruesas, brillantes, son las indicadas para atemperar estos rincones.
La misma operación de plantar especies de diferente porte y tipo de follaje afectará la llegada de la luz, del viento, las sombras proyectadas, etc. Estas diferencias en los climas dentro de un jardín son más marcadas hacia fines del invierno y comienzos de la primavera.
Vientos
Conocer la orientación del jardín también permite apreciar la incidencia de los vientos predominantes en un parque. La zona que mira al Sur, en nuestro hemisferio, además de recibir menos luz solar, es la que soporta el efecto de los vientos más fríos. En estas zonas, es conveniente la ubicación de especies que atemperen los vientos, a manera de cortinas verdes “rompevientos”. Siempre es recomendable, cuando el espacio lo permite, generar plantaciones de protección en las que el viento sea elevado, dispersado y filtrado en sucesivas pantallas vegetales.
La protección debe modificar la velocidad e intensidad del viento, oponiendo obstáculos filtrantes, nunca frentes vegetales sólidos, sino de baja densidad, que permiten su circulación interior, direccionándola y reduciendo su velocidad. La anulación total del viento es negativa, ya que origina calores excesivos o fríos intensos, al no permitir la entrada de brisas suaves que “barren” esos factores adversos.
Las especies que cumplan esta función serán elegidas sobre la base de la altura deseada de la cortina, el espacio disponible, el color y la densidad del follaje, la forma o silueta de la especie.
Se puede elegir una amplia gama de especies vegetales, entre las que se destacan en nuestra zona pampeana: Populus sp. (álamos), Casuarina cunninghamiana (casuarina), Eucalyptus sp. (eucalipto), Salix sp. (sauce), Grevillea robusta (roble sedoso), Acacia melanoxylon, Thuja, entre los árboles; de porte arbustivo Crataegus, Myoporum (transparente, muy fuerte ante hormigas), Viburnum (laurentino), Neurium oleander (laurel de flor), Berberis, etc.
Texto: Ing. Agr. Gabriela Benito






