La expresión de la forma y el color
Especial de Emilia Nardi para Economía & Viveros.

En el sentido más simple, la palabra forma hace referencia a la figura espacial de las cosas. En relación con el lenguaje visual tiene una doble acepción: es la apariencia externa de las cosas y es la estructura plástica donde asienta su identidad visual. La apariencia externa se modifica según las condiciones físicas de su percepción, por el efecto de la iluminación, el punto de vista del observador, el sujeto, etc.
La estructura, en cambio, es inmutable. La forma es un “todo”, es algo más que la suma de las partes que la componen, si se alteran los elementos que la conforman pierde su significado.
El color es un lenguaje, transmite sensaciones. Para el florista es el medio más valioso por el cual expresa las sensaciones que experimentó al momento de crear. El color es la magia que transforma, altera, embellece. El color es luz, armonía, delicadeza. El color sirve al arte para crear sensaciones excitantes, para dar significado o para despertar un sentimiento. El color es equilibrio psíquico, confort y educación.
El 80% de la información que el hombre recibe es de transmisión visual. Siempre es información de color. Las formas solo son reconocidas cuando existen diferencias de color. La sensación de color es la respuesta a un estímulo físico que llega del exterior y es recibida por la retina, en ella existen células que detectan las longitudes de onda procedentes del entorno.
Itten, Klee y Kandinsky buscaron el origen del lenguaje visual entre formas geométricas básicas y colores puros. En 1923, Kandinsky proclamó la correspondencia universal entre las tres formas básicas (triángulo, cuadrado y círculo) y los tres colores primarios (amarillo, rojo y azul). Estas tres formas primarias derivaron (al igual que los colores secundarios) en tres formas secundarias resultado de la fusión entre ellas.
El impacto de la forma se relaciona con su peso visual, a mayor tamaño, mayor potencia visual. El tamaño, magnitud o medida es la dimensión de la forma en relación con el marco compositivo. El uso de la luz genera dimensión, es un recurso espacial. Gracias a la luz, podemos percibir las formas, también influye en la textura creando zonas de luz o sombra.
El color de la forma posee un alto valor expresivo, pero el color en sí mismo posee cualidades plásticas, funciona como generador de espacio, provoca ritmos, contrastes y/o armonías. Es el medio para interpretar la emoción que se transmite. La textura es la cualidad expresiva más aparente, por la textura y la luz reconocemos la materia. Las variaciones que adopta en su forma asimétrica la hacen expresiva y más interesante.
Los valores expresivos de la forma, unidos a la simbología y expresión del color, fusionan las técnicas y convierten el diseño, trasladando grafismos vegetales a estos soportes. Basta tocar las flores para despertar el sentimiento.
Es un desafío para el diseñador floral permanecer en constante movimiento, descubriendo la belleza no convencional de los elementos. Estar atento a encontrar “maravillas” y transformarlas en diseños, y finalmente, en obras de arte.
Texto: Emilia Nardi (Floral Designer de la Universidad de Pavia (Italia)






