Impacto social de las flores colombianas
MUNDO Más allá de su importancia respecto de las exportaciones, la floricultura colombiana impulsa iniciativas de desarrollo social a través del Plan Pétalo. Esta estrategia, público-privada, coordinada por Asocolflores, promueve acciones en beneficio de las comunidades vinculadas al sector.

Cada año, durante la temporada de celebración del Día de la Madre (mayo), millones de flores colombianas viajan a hogares, supermercados y floristerías de todo el mundo. Detrás de esta operación altamente coordinada, se encuentra una de las industrias de exportación más importantes del país, un sector que ha convertido el comercio internacional en una fuente de empleo, programas comunitarios y desarrollo rural.
Según Asocolflores, la Asociación de Exportadores de Flores de Colombia, el Día de la Madre suele representar entre el 15 y el 18 % del volumen de exportaciones y ventas anuales de la industria florícola colombiana. Si bien aún no se han publicado las cifras actualizadas para la temporada 2026, la asociación afirma que la campaña sigue demostrando cómo la floricultura orientada a la exportación puede impulsar el empleo formal y el desarrollo comunitario en las zonas rurales.
Qué es el Plan Pétalo
La viabilidad de este impacto social depende no solo de la producción de flores, sino también de la capacidad del sector para distribuir, con rapidez, grandes volúmenes de productos perecederos a través de cadenas de suministro internacionales. Para apoyar este proceso, Asocolflores lidera el Plan Pétalo, una estrategia de coordinación público-privada que lleva veinte años en funcionamiento.
El plan reúne a productores, operadores logísticos, instituciones gubernamentales y autoridades de transporte con el propósito de garantizar la continuidad operativa durante los periodos de mayor exportación. Participan en este programa los Ministerios de Transporte, Comercio, Agricultura y Defensa de Colombia, junto con las autoridades aduaneras, las fuerzas policiales, los aeropuertos, los puertos, las agencias de carga, las aerolíneas y las empresas navieras.
Este modelo coordinado está diseñado para reforzar la trazabilidad, la seguridad y la eficiencia en toda la cadena de exportación, especialmente durante los períodos de alta presión como el Día de la Madre, cuando la operación logística puede movilizar un promedio de 700 vehículos de carga por día para transportar flores a las terminales de exportación.
– Escala comercial
Más allá de su escala comercial, Asocolflores afirma que la floricultura colombiana desempeña un papel fundamental en el empleo rural. El sector genera, aproximadamente, 240.000 empleos formales, directos e indirectos, de los cuales cerca del 60 % son ocupados por mujeres. Más de la mitad de ellas son jefas de hogar, lo que sitúa a la floricultura entre las fuentes más importantes de empleo formal femenino en las zonas rurales de Colombia.
Los programas sociales más amplios del sector incluyen inversiones en salud, educación, instalaciones escolares, espacios deportivos e iniciativas para la infancia rural en las regiones florícolas. Asocolflores afirma que estos programas forman parte de un esfuerzo más amplio para garantizar que el crecimiento de las exportaciones beneficie a los trabajadores, las familias y las comunidades locales.
Colombia cuenta con 11.173 hectáreas dedicadas a la producción de flores para la exportación. Las rosas representan 3414 hectáreas, o el 31 % de la superficie cultivada; mientras que las hortensias representan 1920 hectáreas; los claveles y otros dianthus 1545 hectáreas; y los crisantemos, 1369 hectáreas.
Día de la Madre en 2025
Durante la temporada del Día de la Madre de 2025, las exportaciones de flores colombianas alcanzaron los US$367 millones por vía aérea y los US$65 millones por vía marítima. Estados Unidos siguió siendo el destino dominante, al representar el 80 % del valor de las ventas durante la temporada; seguido de Canadá y España, con un 3 % cada uno; el Reino Unido, los Países Bajos y Japón, con un 2 % cada uno; y otros mercados que representaron el 8 % restante.
Para la industria florícola colombiana, el cierre de la temporada del Día de la Madre es, por lo tanto, más que un hito en el calendario comercial. Es un recordatorio de cómo una industria exportadora altamente coordinada puede conectar la demanda mundial de flores con el empleo formal, la infraestructura rural y la sostenibilidad social en las comunidades donde se cultivan esas flores.
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