Glandularias que toleran suelos salinos
Las plantas ornamentales enfrentan un gran desafío como consecuencia del cambio climático. Qué oportunidades se abren desde la investigación científica.

Sequías más prolongadas, suelos cada vez más salinos y una presión creciente sobre los recursos hídricos ponen en jaque a la producción ornamental, un sector que no solo aporta color y belleza a nuestras ciudades y jardines, sino que también genera empleo y movimiento económico.
En este escenario, la ciencia se convierte en una aliada indispensable para que las flores y plantas ornamentales sigan formando parte de nuestra vida cotidiana. De esta manera, la investigación científica busca comprender cómo distintas especies y variedades responden a condiciones de estrés ambiental y cuáles poseen mayor capacidad de adaptación.
Impactos del cambio climático en la floricultura
El cambio climático está transformando la forma en que producimos y consumimos. Entre sus múltiples impactos, la reducción de la disponibilidad de agua dulce y el aumento de la salinización, tanto en los suelos como en el agua de riego, se presentan como dos de los principales desafíos que enfrenta la agricultura.
La producción ornamental ocupa un lugar especialmente vulnerable, ya que es un sector intensivo en el uso de agua y muy sensible a las variaciones ambientales. Las plantas ornamentales, además de crecer vigorosamente, deben conservar su atractivo estético, con hojas verdes y flores abundantes que las hagan deseables en el mercado.
Cuando el agua escasea o los suelos acumulan sales, esa calidad se deteriora rápidamente; una hoja amarillenta o una flor marchita hace que la planta pierda valor comercial, y afecte, de esa forma, la comercialización y la competitividad de los productores.

Investigación sobre tolerancia de las plantas al déficit hídrico y a la salinidad
En este contexto, el estudio de la tolerancia de las plantas ornamentales al déficit hídrico y a la salinidad adquiere una relevancia estratégica, no solo para garantizar la continuidad de la producción, sino también para promover un uso sustentable del recurso hídrico.
Por eso, en el Instituto de Floricultura del INTA se desarrollan programas orientados a identificar y seleccionar genotipos capaces de tolerar condiciones adversas. De esta manera, se abre la posibilidad de expandir la producción hacia ambientes considerados marginales, aprovechar fuentes de agua de menor calidad y, al mismo tiempo, disminuir el impacto ambiental de la actividad.
– Glandularias
Entre las especies ya estudiadas se destacan las variedades de Glandularia desarrolladas por INTA, conocidas por su valor ornamental y su potencial de adaptación a condiciones adversas.
Estas investigaciones se centran en comprender cómo distintos genotipos responden a la presencia de sales o a la escasez de agua en el suelo, evaluando su capacidad para sostener el crecimiento, conservar la calidad visual y mantener la vitalidad de sus flores y follaje.

Clasificación de la tolerancia a la salinidad en ocho variedades INTA de Glandularia, según el porcentaje de reducción del peso seco aéreo. Plantas sometidas a 80 mM de NaCl (CE = 8,5 dS/m):

En la clasificación de tolerancia a la salinidad, se destacan las variedades Alba, Dulce Coral y Natali Rosa, ya que, además de mostrar pequeñas pérdidas de biomasa ante condiciones adversas, no presentaron síntomas visuales de daño, y conservaron su calidad estética y su valor comercial.
- De manera complementaria, se trabaja con Senecio pterophorus, una especie nativa de gran interés por su rusticidad y por el potencial que ofrece en escenarios de baja disponibilidad hídrica.
Finalmente, es posible señalar que la incorporación de especies nativas en programas de investigación además de fortalecer la sustentabilidad de la producción, contribuye a la conservación de la biodiversidad y a la valorización del patrimonio natural argentino.

Texto: Ing. Agr. Marina Di Filippo






