Cómo lograr una siembra exitosa con semillas en estado de dormición

¿Cuáles son las semillas más afectadas? ¿Pueden presentar más de un tipo de dormición? ¿Qué métodos existen para “despertarlas”?

Foto: Economía & Viveros

A menudo, la siembra de semillas de plantas ornamentales presenta problemas y no siempre termina en un porcentaje de germinación satisfactoria. Esto podría deberse a varios factores, entre ellos, a que las semillas se encuentran en estado de dormición. Esta clase de problemas son más frecuentes en especies poco domesticadas o con escaso proceso de mejoramiento, o también, cuando se recolectan semillas de plantas silvestres.

La dormición es definida como una condición en la que las semillas viables no son capaces de germinar aun cuando las condiciones ambientales sean favorables para la germinación. Existen dos tipos: la dormición impuesta por la cubierta y la dormición embrionaria. La primera es la dormición impuesta sobre el embrión por la cubierta de la semilla u otros tejidos que lo rodean, como por ejemplo, el endosperma y el pericarpio. El segundo tipo de dormición es intrínseco del embrión, y no es debido a alguna influencia de la cubierta seminal u otros tejidos  que lo rodean.

Dentro de la dormición impuesta por la cubierta, hay cincos efectos principales ejercidos por los tejidos que rodean el embrión y, frecuentemente, actúan en forma combinada:

(1) impedimento o interferencia en la absorción del agua;

(2) restricción mecánica a la elongación de la radícula;

(3) interferencia al intercambio gaseoso (particularmente oxígeno y dióxido de carbono);

(4) retención de los inhibidores (previene la salida de inhibidores del embrión), y

(5) producción de inhibidores que suprimen la germinación de los embriones.

Las semillas con este tipo de dormición germinan fácilmente en presencia de agua y oxígeno si se les realizan algunos de los siguientes tratamientos:

(1) si  se dañan mecánicamente (escarificación mecánica) la cubierta de las semillas y de los otros tejidos circundantes a través de cortes, quebraduras o lijado de las superficies, con tijeras, pinzas, papel lija, limas, etc.;

(2) si se sumergen en soluciones de ácidos (escarificación química) o agua caliente con la finalidad de ablandar la cubierta de las semillas y otros tejidos circundantes, o

(3) si  se lavan con abundante agua o se  eliminan la cubierta u otros tejidos circundantes de las semillas para suprimir la presencia de inhibidores de la germinación.

La dormición embrionaria está relacionada con la presencia de inhibidores, especialmente ABA (ácido abscísico), así como con la ausencia de factores de crecimiento, tales como giberelinas (GAs). La pérdida de la dormición se asocia, a menudo, con una fuerte caída en la relación ABA:GA endógena. Existen distintos tratamientos para superar este tipo de dormición en las semillas, que a continuación detallamos:

(1) Someter a bajas temperatura (2-10°C), durante cierto período de tiempo, las semillas embebidas en agua (estratificación). La misma se puede lograr sembrando las semillas en cajoneras, bandejas, etc., y luego ubicándolas en cámaras refrigeradas,  o  mezclar las semillas con sustratos humedecidos con agua, como arena o turba, dentro de una bolsa y, posteriormente, conservarlos en heladera durante un tiempo prudencial (en general, semanas) hasta su siembra.

(2) Almacenar las semillas en un lugar seco y fresco durante cierto período de tiempo, generalmente mucho mayor a la del tratamiento de estratificación, antes de sembrar las mismas.

(3) Tratar las semillas o el medio de siembra con una solución de GAs. Esto se logra sumergiendo las semillas durante varias horas, o incluso días, en una solución de agua que contenga GAs o regando el sustrato una vez sembradas las semillas con la solución de GAs. La solución de GA más usada es el AG3 (ácido giberélico), y la concentración de la misma puede variar entre 10 a 1000 ppm.

En muchos casos, las semillas pueden presentar más de un tipo de dormición; por lo tanto, es posible que requieran más de un tratamiento de los mencionados anteriormente.

Texto: Ing. Agr. Juan Carlos Hagiwara (Instituto de Floricultura – INTA)