Cómo cultivar jacintos

Conoce cómo cultivar esta herbácea bulbosa, comercializada principalmente por su flor. Preparación del suelo y fertilización, controles sanitarios, forzado de los bulbos junto a cosecha y poscosecha.

Jacinto. Foto: Florencia Cesio

El jacinto es una planta originaria de Turquía, Siria y Líbano, perteneciente a la familia Hyacinthacea. El cultivo se realiza desde hace varios siglos; fue introducido en Europa, en 1562, desde Turquía. Actualmente, Holanda produce alrededor del 95 % de los bulbos de jacinto que se producen en el mundo.

Un cultivo comercial para la producción de bulbos comienza con la plantación de bulbillos pequeños de calibres 3-4 (centímetros de circunferencia) y, posteriormente, se replantan, año a año, hasta que los bulbos obtengan calibres comerciales (14/15 o más), lo que se logra al cabo de tres o cuatro temporadas. Es un bulbo tunicado —es decir, que se forman nuevas escamas desde el centro, y quedan las viejas en la periferia—, y su renovación es plurianual.

En condiciones naturales, los bulbos poseen una baja tasa de multiplicación, por ejemplo, a partir de bulbos calibre 9 se logran tasas de 1,1 a 1,7 bulbos/bulbo plantado dependiendo de la variedad. En consecuencia, en cultivos comerciales destinados a la producción de bulbos, se utilizan métodos artificiales de multiplicación, entre ellos, scooping, coring, cross cutting.

Es importante aclarar que las semillas no son utilizadas en propagación comercial, pero sí son destinadas a la producción de nuevos cultivares. La plantación de los bulbos se efectúa en otoño, generalmente, a partir de mediados de abril, mayo, cuando la temperatura del suelo es inferior a los 12ºC, para prevenir ataques de hongos (Fusarium y Sclerotinia). Inmediatamente, se produce el enraizamiento de los mismos. La densidad de plantación oscila entre 40 y 70 bulbos/m2, calibres 11-12 y 8-9 respectivamente, a una profundidad de 10 a 12 cm.

Al final del invierno, cuando los requerimientos de frío han sido satisfechos (10 a 18 semanas, según cultivar) se produce la emergencia. A partir de allí, el crecimiento y la floración están controlados por las temperaturas primaverales. El riego puede ser por goteo o aspersión, y es absolutamente  necesario en este tipo de producción durante todo el ciclo del cultivo. El mismo debe restringirse cuando el cultivo muestra los primeros síntomas de senescencia, es decir, cuando se advierten las primeras señales de envejecimiento natural de la planta.

Preparación del suelo y fertilización

En cuanto a los requerimientos de suelo, la planta prefiere suelos permeables, con buen drenaje, fértiles, el pH óptimo está entre 6 y 7. Para la preparación del suelo, se debe laborear el lote con antelación. En una primera instancia, es posible utilizar arado, posteriormente, rastra de discos, y, finalmente, previo a la plantación, puede recurrirse a rastra de dientes o grada rotativa.

La fertilización siempre debe ajustarse de acuerdo con los resultados de un análisis de suelo. En términos generales, la fertilización de base consta de fósforo y potasio, que se realiza en el momento de la plantación. El nitrógeno es mejor aprovechado si se lo aplica de manera fraccionada durante el ciclo del cultivo. Se debe tener en cuenta no exceder los 120-150 kg/ha de nitrógeno, porque puede aumentar la incidencia de enfermedades fúngicas.

Controles sanitarios

Dada la falta de productos recomendados para este cultivo en nuestro país, se han evaluado diferentes productos herbicidas; el Pendimetalin resultó ser la mejor opción. El mismo es aplicado como preemergente, sin mostrar ningún tipo de síntomas de fitotoxicidad en el cultivo (es de destacar que el producto no está registrado en la guía fitosanitaria CASAFE para su uso en cultivo de jacinto).

Para el control de plagas y enfermedades, se debe monitorear el cultivo durante todo el ciclo a fin de detectar, fundamentalmente, pulgones e insectos de suelo y/o enfermedades, tales como Botrytis, Sclerotinia y bacteriosis. Se recomienda realizar un tratamiento preventivo de los bulbos a través de inmersión de los mismos en una solución de fungicidas (captan, por ejemplo,  tiofanato metil, PCNB), previo a la plantación.

Forzado de los bulbos

Se llama “forzado” el proceso mediante el cual artificialmente se induce, a través de una secuencia de temperaturas, la floración de los bulbos para una fecha predeterminada. Para el forzado de esta especie se han establecido dos tipos de bulbos, los “preparados”, que se utilizan para un forzado temprano, y los “regulares”, para un forzado medio o tardío, tanto para flor de corte como para la planta en maceta. Los bulbos destinados a la industria del “forzado” son de tamaño 14/15 hasta 19/+ (cm de circunferencia). Los requerimientos mínimos de frío para los bulbos preparados y regulares son de 10 y 13 semanas, respectivamente.

Una posible secuencia de temperaturas para bulbos “preparados” de cultivares tempranos sería la siguiente: una vez cosechados, almacenarlos a 30ºC durante dos semanas; luego, a 25,5ºC, por un período de tres semanas; posteriormente, a 23ºC hasta el estadio A2 de la inflorescencia superior (aparición de los estambres internos en la yema ubicada dentro del bulbo), y finalmente, a 17ºC hasta la plantación. Para bulbos “regulares” de cultivares tempranos y tardíos, una posible secuencia de temperaturas durante el almacenaje sería, para un forzado medio, 25,5 ºC durante doce semanas, luego cuatro semanas a 17ºC.

Para la plantación se debe utilizar un sustrato bien drenado, esterilizado, bajo en contenido de sales y con un pH 6 a 7. Una vez realizada la plantación, las macetas se colocan en una cámara con temperaturas controladas, denominada sala de enraizamiento.

Esta sala tiene una secuencia de temperatura de 9ºC, hasta que el sistema radical crezca fuera de los agujeros de las macetas; luego, de 5ºC, hasta que los brotes tengan una altura de 2,5 cm medidos desde el extremo del bulbo, y entonces, si es necesario, se desciende a 0-2 ºC, para detener el crecimiento. El proceso continúa en invernadero hasta la venta. En la etapa de invernadero, se utilizan diferentes temperaturas de acuerdo con el momento en que se desea la floración. Para una floración temprana, las plantas son sometidas a una temperatura de crecimiento de 23ºC, mientras que para un forzado tardío, se utilizan temperaturas que fluctúan entre 13 y 16 ºC.

Cosecha y poscosecha

La cosecha de los bulbos en la zona del noroeste del Chubut (Argentina) es realizada generalmente en enero, cuando las hojas se marchitaron. En este momento, los bulbos se encuentran en estado vegetativo y la diferenciación floral (formación de la flor en el interior del bulbo) ocurre durante el almacenaje a temperaturas cálidas; 25,5 ºC es la óptima, con un rango de 20 a 28ºC.

Una vez cosechados, los bulbos se limpian y clasifican, y se realiza una inmersión en solución de fungicidas como tratamiento preventivo. Cuando están secos, los bulbos que se replantarán se almacenan en cámaras bien ventiladas, libres de etileno, durante un período que puede alcanzar las diez semanas a 25ºC y, posteriormente, a 17ºC, hasta la plantación.

Texto: Guillermo Lexow y Segundo Bobadilla (INTA)