Asaltaron a Tetusya Hirose
Luego de que delincuentes ingresaran a la casa del presidente de la Fiesta Nacional de la Flor, Tetusya Hirose, Economía & Viveros informa sobre las metodologías de robo más comunes que afectan a los floricultores.

Nuestros cultivos quedaron dentro de las poblaciones; eso es lo que nos está pasando, nos dice un floricultor de Buenos Aires, al tratar de explicar por qué hay menos seguridad. Y es que en la madrugada del jueves 3 de noviembre, una banda de delincuentes ingresó a la casa de Tetusya Hirose (73), en Escobar (Buenos Aires).
Por la violencia del ilícito, la noticia se reflejó en los principales medios del país, quienes hicieron público que los ladrones lograron ingresar a la vivienda luego de envenenar los perros de la familia. Entraron forzando una reja que estaba en la parte de atrás de la casa, y sorprendieron a todos cuando dormían.
A continuación, los malvivientes despertaron a los gritos a Tetusya Hirose y a las demás personas que estaban allí, a quienes amenazaron con sus armas con el claro objetivo de robarles –principalmente, dinero en efectivo–.
Por esta razón, a fin de conocer las distintas metodologías de robo y evitar que los floricultores vivan experiencias de esta naturaleza, hablamos con Tetusya Hirose, quien resumió su historia en estas palabras: Se nota que hay algún tipo de investigación y ya tienen experiencia en estos actos criminales. Se mueven en grupos de cuatro personas (como mínimo) dentro de la vivienda y, quizá, haya algunos más en el exterior. Lo primero que hacen es matar a los perros a través del envenenamiento (utilizan carne picada con, posiblemente, estricnina).
Ese poderoso veneno mata a los animales en el acto. Con los perros muertos, cortan el alambrado en una zona poco visible. Luego, fuerzan alguna puerta de la casa para ingresar. En nuestro caso, forzaron las rejas móviles que cubrían unas puertas corredizas.
Una vez dentro de la casa, van directamente hacia las habitaciones en donde atan a los integrantes de la familia y los reúnen en una habitación; mantienen a una persona con ellos (en nuestro caso, se quedaron conmigo). Utilizaron, aproximadamente, una hora para hurgar por toda la casa.
Cerraduras
Al respecto, una experiencia similar vivió una conocida productora de Moreno (Buenos Aires), a quien en septiembre le desarmaron la cerradura de la puerta de su casa mientras toda la familia dormía.
En relación con esto, un dato importante que resaltan los especialistas es que -en general-, la perpetración de este tipo de delitos es llevada a cabo por bandas organizadas que tienen planeados otros golpes, por lo cual recomiendan estar atentos, porque es muy posible que el hecho se repita en otros lugares de la misma zona que reúnan las mismas características –productores hortícolas, florícolas, granjas, etc.-.
Al abrir la puerta
Por otro lado, en el partido vecino de Merlo (Buenos Aires), en menos de seis meses, los delincuentes ingresaron a la vivienda de cinco productores de plantas ornamentales. El último ilícito se cometió el 7 de julio, y al respecto, los floricultores han observado que se podría tratar de una misma banda que ataca, aproximadamente, cada dos meses.
Según informaron los afectados, en todos los casos, la metodología parece ser la misma: El horario elegido por los delincuentes oscila entre las 19.30 y las 20. Esperan a que los dueños de casa abran la puerta para entrar o salir de la vivienda, y ahí los sorprenden. A continuación, revuelven íntegramente la casa –en la que se quedan en promedio una hora–, y se llevan todo lo que pueden.
Si bien, aparentemente, la metodología de esta banda consiste en atacar a las familias que viven en los cultivos, en los últimos meses, estos productores también han sufrido la modalidad de asaltos con ingreso nocturno a las oficinas.
La gravedad depende de la ubicación de la vivienda. Aquellos con pocos vecinos o con casas ubicadas en el centro de la producción fueron los más afectados. En general, entran entre cuatro y seis personas armadas, que además cuidan el detalle de usar guantes y capucha. Golpean al hombre mayor de la casa y, en algunos casos, atan a los rehenes.
Al respecto, el caso más grave de esta zona se ha vivido en el verano, cuando una banda de similares características y formas de acción ingresó a un vivero ubicado en Mariano Acosta. En este último caso, el delito cobró la vida de uno de los viveristas que tenía su hogar allí.
Galpones
Por último, lo que también están viviendo en estos momentos los floricultores de Buenos Aires –una seguidilla que marca una continuación a los ingresos a las viviendas de la zona oeste de Buenos Aires– son los robos con la modalidad de ingresos a los galpones donde se guardan las herramientas y los vehículos de trabajo.
Los afectados han informado que esta modalidad es la siguiente: Ingresan por la noche, sin guantes ni máscaras –información que se conoce por los videos de seguridad–, y se llevan caños, máquinas soldadoras, mezcladoras de cemento, herramientas básicas como tenazas, etc.
Es usual que el horario preferido para cometer el hecho delictivo ronde las primeras horas del día, por lo que se los puede encontrar robando a las tres de la mañana. Dado los bienes robados, todo hace suponer que disponen de un vehículo en el que cargan estas herramientas, ya que en algunos casos son bastante pesadas o incómodas de transportar.
El país
Economía & Viveros recorrió hace pocas semanas cultivos florícolas de varias provincias, y pudo conocer que luego de Buenos Aires, la provincia que ha mostrado una mayor preocupación sobre este tema es Tucumán.
Según informaron en esta última, es muy significativo el ingreso violento a las casas de quienes viven en los cultivos, además de los robos a los galpones. Río Negro es, por el momento, la que presenta una mayor sensación de seguridad.
Experiencias florícolas
Al respecto, la ola de delitos que aqueja a las producciones intensivas, como es el caso de la florícola, ha permitido resumir los principales cuidados en estos cinco puntos:
– No asuma que quien activó la alama o hace ladrar a su perro es un animal que entró sin permiso.
– No asuma que lo que activó la alarma fue el riego u otro mecanismo. No la desconecte sin verificar la causa.
– No salga para ver qué activó la alarma. Recuerde que toda alarma debe ir acompañada de una cámara, que le permita ver -desde un lugar seguro-, qué la activó.
– No asuma que si falla el sistema de seguridad o este quedó sin ser conectado, es porque se rompió “solo” o se olvidaron de conectarlo.
– No espere a sufrir un robo para armar su sistema de seguridad.






