Argentinos: cuál es su rutina con las plantas
Un estudio de la consultora Voices! informa que las plantas se consolidan, en nuestro país, como un anclaje emocional positivo. Cuáles fueron los hallazgos de esta investigación.
Un análisis reciente de la consultora citada aporta datos reveladores sobre el vínculo entre los argentinos y las plantas. Según la investigación, en el país, dos de cada tres personas consideran que su relación con el mundo vegetal tiene mucha importancia.
Se trata de una valoración que atraviesa todos los segmentos sociodemográficos, aunque se vuelve más marcada con la edad: alcanza el 87 % entre los mayores de 65 años y muestra una mayor presencia entre las mujeres (71 %), en comparación con los hombres (63 %). En el otro extremo, cerca de un 29 % de la población declara que su relación con las plantas tiene poca o ninguna relevancia.
Tener plantas es habitual; cuidarlas también
La investigación confirma que la presencia de plantas en los hogares argentinos es muy extendida. El 84 % de la población afirma tenerlas en su casa o lugar de trabajo y, dentro de ese grupo, más de la mitad señala que posee varias o muchas. Esta tendencia se intensifica en las provincias del interior del país.
Sin embargo, el dato más significativo no se limita a la tenencia. El estudio muestra que el cuidado forma parte de la experiencia cotidiana. Ocho de cada diez personas realizan tareas vinculadas al mantenimiento de las plantas —como riego, trasplante u observación del crecimiento— y alrededor de un tercio afirma hacerlo todos o casi todos los días. De este modo, el contacto con lo vegetal se integra a la rutina doméstica y construye un vínculo sostenido en el tiempo.
Cuando hay cuidado, los beneficios emocionales se intensifican
El estudio también indaga sobre el impacto emocional de este vínculo. En la población general, ya aparece una valoración positiva de las plantas, pero entre quienes las cuidan con mayor frecuencia ese efecto se vuelve más evidente.
Entre los beneficios más mencionados se destacan la conexión con la naturaleza (61 % en el total de la población, y 68 % entre quienes realizan cuidados frecuentes); el bienestar emocional (53 % y 60 %, respectivamente); y la sensación de calma o relajación (54 % frente al 60 %). También aparece la idea de compañía, mencionada por el 41 % de los encuestados, y por el 46 % dentro del grupo que mantiene un cuidado activo.
Estos resultados se concentran con mayor intensidad entre mujeres y personas mayores, lo que sugiere que el vínculo se profundiza cuando el contacto con las plantas se sostiene a través del tiempo y de las prácticas de cuidado personal.
Plant parenthood: una relación de cuidado con lo vivo
El informe interpreta este fenómeno dentro del concepto expresado como plant parenthood, una forma de relación con las plantas basada en la responsabilidad cotidiana hacia otro ser vivo. A diferencia de los vínculos humanos, que suelen implicar demandas emocionales recíprocas, el cuidado vegetal propone una interacción más silenciosa: presencia, observación y continuidad.
Muchos participantes del estudio describen esta conexión a partir de momentos simples, tales como observar el crecimiento de una planta o acompañar su desarrollo con paciencia. Esa experiencia cotidiana de atención y cuidado constituye, para muchos, una fuente de estabilidad emocional.
Voices! agrega que, desde una perspectiva teórica, este tipo de vínculo se relaciona con la teoría conocida como Attention Restoration Theory, desarrollada por Rachel Kaplan y Stephen Kaplan. Esta sostiene que el contacto frecuente con elementos naturales —incluso a pequeña escala, como en el hogar— contribuye a reducir la fatiga mental y favorece la regulación emocional.
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