Análisis del pensamiento del artista floral

Especial de Emilia Nardi para Economía & Viveros.

Foto: Florencia Nardi

Las pinturas rupestres poseen la información visual más antigua del ser humano, es el registro que se conserva desde el inicio. El hombre aprendió a comprender su entorno a través de la experiencia visual.

Recordamos un camino, transitamos una ruta, contrastamos mentalmente claves visuales antes de realizar físicamente el recorrido. Todo está en nuestra mente, pero misteriosamente creamos y damos imagen a formas que no hemos visto nunca.  Es el síndrome del ¡Eureka!, el proceso que nos lleva a indagar imágenes mentales buscando soluciones.

Podemos captar la información visual de muchas maneras: de nuestro equilibrio, de cómo nos movemos, de la respuesta a la luz; estas formas son naturales, no tenemos que estudiarlas. Sin embargo, adiestrarse en técnicas de composición, de formación artística, constituyen factores que llevan a la comprensión más clara de armado y lectura del mensaje visual.

Todo acontecimiento visual es una forma de contenido, este contenido está profundamente influido por el significado de las partes que lo componen: el color, la textura, la proporción, el tono; están relacionadas entre sí y con su propio significado.

Los distintos componentes del proceso visual, en su forma más simple, son los elementos básicos; la fuente compositiva de cualquier mensaje se inicia con la unidad visual: el punto. La línea, en el contorno primario del círculo, del cuadrado, del triángulo o de sus infinitas variantes. El tono, ausencia o presencia de luz; gracias al cual vemos. El color, el elemento visual más expresivo y emotivo. La textura, variación de superficies donde no se puede leer la forma de los componentes. Tamaño, dimensión y movimiento, elementos ligados a la expresión.

Las técnicas de comunicación visual manipulan los elementos en respuesta al carácter o a la finalidad del mensaje, una de las más efectivas es el contraste. Cuanto más sencilla es una expresión visual más limitado es su campo de expresión, debemos procurar una profunda interacción entre los estímulos visuales, el individuo y su poder confrontador, el significado cultural y la postura pretendida.

Nuestra mirada capta muchas cosas a la vez, vemos periféricamente de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha; aislamos aquello que nos interesa y ajustamos el equilibrio de las fuerzas compositivas que son vitales para interpretar el mensaje.

Paralelamente a esto, también decodificamos símbolos.

El proceso más importante en el desarrollo de una composición floral está marcado por el propósito creativo del diseño y el significado que recibe el espectador.  La disposición ordenada de los elementos de forma, color y textura, su interrelación, y la intención creadora no son solo la mera acumulación de efectos, son también criterios de comprensión en el proceso de la percepción.

El resultado final es la expresión del artista, el significado depende de la respuesta subjetiva del espectador. 

Texto: Emilia Nardi (Floral Designer de la Universidad de Pavia (Italia)