El Niño impacta en la venta de plantas

Hablan Nicolás Antoniucci (Buenos Aires -Mar del Plata-), Graciela Quispe (Jujuy), Andrés Giudici (AMBA -Castelar- y CABA), Ángel Fernández (Mendoza) y Virginia Viaretti (Río Negro).

Foto: gentileza de Vivero Antoniucci

Mar del Plata: ni la publicidad pudo frenar el impacto de las lluvias sobre las ventas

Nicolás Antonucci, de Vivero Antoniucci, explicó que en su firma realizan un análisis técnico exhaustivo sobre el comportamiento de su facturación. Según sus observaciones, existe un consenso en el sector respecto de que el factor meteorológico constituye la variable principal para el negocio, con una relevancia que supera a los condicionantes económicos y sociales.

Este año, con base en los pronósticos, la empresa implementó una estrategia preventiva que incluyó pautas publicitarias en televisión y redes sociales, sumadas a una inversión significativa en las instalaciones de su propio centro de jardinería. El objetivo de estas acciones era atraer al público y potenciar la tasa de conversión de sus compradores.

A pesar de estos esfuerzos, la firma no pudo contrarrestar las inclemencias del tiempo.  Dicha situación se tradujo en una menor afluencia de visitantes y en una reducción de sus ventas relativas. Específicamente el sábado, considerado el día de mayor actividad para el establecimiento, la empresa registró una caída del 30 % en la cantidad de comprobantes emitidos. Asimismo, el valor de su ticket promedio no logró superar el índice inflacionario, al mostrar un incremento de solo el 23 %. En síntesis, Antonucci afirmó que, a valores constantes, las ventas de su vivero estuvieron, en volumen, un 16 % abajo.

Mendoza: temporada demorada y la expectativa por las tormentas de verano

Ángel Fernández, de Vivero El Aljibe, sostuvo que el impacto directo de El Niño aún no se ha manifestado en su región. Aunque reconoció que se han registrado algunas lloviznas durante las tardes y las noches, aclaró que estas no guardan relación directa con dicho fenómeno meteorológico.

Al respecto, fundamentó su postura en los informes de un especialista en hidrología. Conforme a estos estudios, la zona de Cuyo no sufre la influencia del evento climático de la misma manera que la región del Litoral. Por el contrario, transmitió que se prevé que los efectos principales comiencen a visibilizarse recién hacia los meses de noviembre y diciembre, coincidentes con el inicio de las tormentas de verano.

No obstante, señaló que la provincia ha experimentado una gran cantidad de jornadas nubladas, anomalía que, de acuerdo con lo que indican los expertos, es una consecuencia indirecta del fenómeno.

En lo que respecta a la actividad comercial de su empresa, describió que la temporada alta en Mendoza sufrió un retraso considerable en su inicio: mientras que habitualmente las ventas fuertes comienzan durante la primera semana de agosto, este año el movimiento comenzó a reactivarse recién a partir del 15 de septiembre, fecha desde la cual los niveles de facturación se han mantenido estables.

Con respecto al consumidor local, concluyó en que está sumamente condicionado por el tiempo, ya que el ciudadano mendocino opta por no salir de su hogar ante la presencia de mínimas precipitaciones.

Río Negro: agradecimiento por el agua y una temporada demorada

Virginia Vaieretti, de Vivero La Araucaria, contó que, después de un 2025 muy seco y sin nieve en las montañas, de golpe, a partir de junio, comenzaron las precipitaciones continuas, con nieve en la alta cordillera y con lluvia en la baja cordillera.

Esta situación se extendió en agosto y septiembre de manera intermitente, y, luego continuó con un octubre inusualmente húmedo, muy lluvioso; un escenario que, si bien ha pasado otras veces, no es lo común.

Respecto a las ventas, Vaieretti señaló que se vende igual porque en la región existe una cuestión psicológica: la gente necesita hacer su jardín con flores y acomodarlo después del invierno, porque el clima local lo apaga mucho.

En general, hay un sentimiento de agradecimiento al agua tras los incendios del año pasado, por lo que el humor no afecta tanto; por el contrario, consideró que la gente está contenta de ver tanto verde.

Esta mejora se está sintiendo desde octubre, aunque entre todas las situaciones climáticas que pasan en la Patagonia, el agua es lo de menos, lo peor es cuando hay sequía, cae mucha nieve o hiela mucho. Actualmente, describió que está todo precioso y las flores duran más, pero en las ventas registran una demora de un mes.

CABA y Gran Buenos Aires: la ubicación geográfica define la resistencia al mal clima

Andrés Giudici, de Vivero Mario, expuso que el impacto de las condiciones meteorológicas desfavorables varía según la ubicación geográfica de los establecimientos al analizar el comportamiento comercial reciente.

El viverista confirmó que las precipitaciones y las bajas temperaturas afectan drásticamente la actividad en sus locales. Este contexto genera un nivel de facturación notablemente inferior en comparación con los registros de años anteriores.

Sin embargo, Giudici aclaró que este fenómeno no se manifiesta de la misma manera en todos sus puntos de venta. Por ejemplo, en la sucursal de Castelar, situada en la zona oeste del Gran Buenos Aires, el impacto negativo del mal clima es mucho más profundo debido a que el entorno posee una dinámica residencial y de barrio. Por el contrario, argumentó que, en la sede ubicada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), la retracción de la demanda no resulta tan evidente, y las ventas no caen de forma tan abrupta ante los factores climáticos adversos.

Asimismo, manifestó que las complicaciones meteorológicas alteran la planificación operativa de los servicios externos ofrecidos por su vivero. Detalló que las tareas especializadas, tales como el diseño y el armado de plantas en balcones, sufren retrasos logísticos debido a la imposibilidad de trabajar a la intemperie; si bien aclaró que estas obras no se cancelan definitivamente, las jornadas de mal tiempo obligan a postergar y a reajustar los cronogramas de ejecución durante varios días.

San Salvador de Jujuy: el clima obliga a cambiar de estrategia

Graciela Quispe, de Vivero Las Petunias, señaló que el impacto del fenómeno meteorológico en sus ventas es notable. Según su testimonio, en el Paseo de las Plantas —ubicado prácticamente en el centro de San Salvador de Jujuy—, la actividad de todos los viveros fue muy baja durante el Día de la Madre. Incluso, cuando para esa fecha se diseñó una propuesta especial que incluyó horario extendido, promociones, sorteos y música en vivo.

Quispe detalló que el público manifestó su intención de asistir, pero el sábado se registraron varias lluvias intermitentes, lo que provocó que los visitantes se retiraran del predio cada vez que comenzaba a lloviznar.

En su análisis, los resultados comerciales no alcanzaron los niveles habituales de esta festividad, considerada el acontecimiento más importante de la temporada para el sector local. Señalemos que este organiza múltiples ferias a lo largo del año, tal es el caso de  la bienvenida de la primavera.

Respecto al futuro, comentó que la Asociación de Productores de Plantas Ornamentales de Jujuy ya tiene casi todo organizado para “Jujuy Florece”, el gran evento tradicional de fin de año. Sin embargo, ante la preocupación de que puedan registrarse precipitaciones, explicó que los socios evalúan la posibilidad de desdoblar la actividad en dos o tres jornadas, a diferencia del formato habitual de un solo día, para asegurar el éxito de la convocatoria.

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