Un temporal destruyó varios viveros en Misiones
Según informaron los floricultores de la zona, nunca habían visto una tormenta de esta magnitud. Hubo ráfagas superiores a 90 km/h y caída de granizo de hasta 6 cm de diámetro. El impacto de El Niño en la floricultura argentina.

El jueves 10 septiembre, una violenta celda de tormenta con ráfagas superiores a los 90 km/h adquirió características de tornado en San Pedro (Misiones). El fenómeno avanzó arrasando una franja compacta de 300 metros de ancho entre los parajes de Cruce Caballero y Piñalito Sur. También fueron afectados por el temporal floricultores de Eldorado.
La violencia del fenómeno provocó voladuras de techos, caída de árboles y postes de energía eléctrica. Además, se registró una precipitación de granizo, que alcanzó el impactante diámetro de 6 centímetros. La fuerza de la tormenta no solo destruyó las instalaciones construidas hace varios años con madera y polietileno, sino que también arrasó por completo las estructuras metálicas y los polietilenos de 150 micrones, recién instalados.
Cómo fue el impacto del temporal en los viveros
Norma Schoffer, de Vivero Jesús (Eldorado), relató los graves daños sufridos por el temporal. En el sector de producción, una gran parte de la estructura se derrumbó en su totalidad, mientras que el resto quedó suspendido en una posición inestable y peligrosa. Asimismo, en la zona de venta al público ubicada al frente, la fuerza de la tormenta llegó a perforar las macetas. La productora aseguró que nunca habían enfrentado un fenómeno meteorológico de tal magnitud.
Josefa Aranda, de Vivero Lali (Eldorado), contó que la tormenta destruyó completamente los plásticos de sus invernaderos. Y que las intensas ráfagas de viento hicieron volar los techos, mientras que el granizo terminó de completar el desastre. Hubo quiebre de tirantes y torcedura de los caños metálicos. La piedra afectó de manera directa la producción; por ejemplo, perforó las hojas de 150 ejemplares de spatifilium que estaban preparados para venderse en el Día de la Madre.
La Ing. Fidelina Silva, del Área de Agrometeorología de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA, ubicada en Montecarlo, no dudó en señalar que las características de estas tormentas tienen relación con El Niño: Este fenómeno fue causado por el encuentro de una masa de aire cálido —proveniente de la región amazónica— con masas de aire frío del sur. No se trató de una tormenta común, ya que el choque de estas masas de aire generó una gran supercelda que abarcó gran parte del sur de Brasil, el norte de Misiones y el este de Paraguay.
Estos episodios se habían pronosticado con una alta probabilidad de ocurrencia como parte de los impactos del fenómeno de El Niño en nuestra región, y se espera una intensificación de ellos durante los meses de primavera. Esta previsión se fundamenta en que, a diferencia de ciclos previos, el actual episodio ha manifestado señales de cambio atípicas desde marzo de 2026, un comportamiento sin registros históricos.

Qué es El Niño y cómo puede afectar a la floricultura
El Niño y La Niña son fases opuestas de un patrón climático de origen natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). El Niño es la fase cálida, y La Niña es la fase fría.
Según informa la Organización Meteorológica Mundial (OMM), este fenómeno altera las temperaturas de las zonas central y oriental del Pacífico ecuatorial y, al mismo tiempo, conlleva cambios en la atmósfera situada sobre sus aguas.
Alimentado por condiciones oceánicas excepcionalmente cálidas en el Pacífico tropical, se prevé que El Niño siga fortaleciéndose durante los próximos meses hasta convertirse en un evento de muy marcada intensidad antes de alcanzar su apogeo hacia finales de este año. No obstante, señalemos que sus efectos sobre el clima se mantendrán hasta bien entrado 2027.
- El fenómeno de El Niño está adquiriendo enormes proporciones ante nuestros ojos. La ciencia no deja lugar a dudas: el planeta se adentra en aguas desconocidas, aguas que se están calentando. La temperatura de la superficie del mar es cada vez más alta. Las temperaturas no dejan de subir, y el mundo se encuentra ya en la zona de peligro de los fenómenos meteorológicos extremos, declaró el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres.
En la floricultura argentina, este panorama de extremos climáticos golpea directamente a la producción. Las alteraciones en los regímenes de lluvias —que se prevén breves, recurrentes y de gran intensidad— junto con el aumento de las temperaturas globales desequilibran el ciclo biológico de los cultivos.
Este desajuste afecta de manera concreta los tiempos y la calidad del enraizamiento de esquejes, además de provocar floraciones a destiempo y causar pérdidas masivas de plantines, entre otras consecuencias. Asimismo, el exceso de humedad ambiental y los periodos de sequía prolongada generan el escenario ideal para la proliferación de plagas y enfermedades. Habrá que estar especialmente atentos a los cultivos.






