Mónica Duch fue calificada como un caso de éxito

Considerado caso de éxito (forma parte del libro La Fuerza de los Oficios, del economista Martín Simonetta y el periodista Eduardo Serenellini), la propietaria y directora de este Centro de Arte y Diseño Floral, Mónica Duch, acerca su visión del mercado.

Mónica Duch. Foto: gentileza de Mónica Duch

Mi inicio en esta actividad tuvo que ver, un poco, con la casualidad… comienza explicando Mónica Duch (53), en relación con el surgimiento de su empresa: Mónica Duch – Centro de Arte y Diseño Floral, y se explaya: Fue ejerciendo mi profesión como analista de sistemas que tomé una licencia con motivo del nacimiento de mi segunda hija, y decidí, en ese período, hacer un curso de ramos y tocados de novia. Es ahí, entonces, el momento en que se despertó en mí esta pasión por las flores y todo lo que involucra el mundo de las bodas, al encontrarme con un universo de creatividad y estética sin límites, a tal punto de decidir dejar de ejercer mi carrera y dedicarme full time al diseño de ramos y tocados para novias. Dada mi formación académica, esto generó una gran necesidad de seguir estudiando y formándome más profundamente en el mundo del arte y el diseño floral para abordar luego el área de eventos.

¿En qué año abriste la escuela?

En el 2000, fundé la primera Escuela y Centro de Arte y Diseño Floral Profesional Mónica Duch. Se crearon cursos, programas y microemprendimientos orientados a obtener una salida laboral, con sede en la Cooperativa Argentina de Floricultores Ltda., en la que edificaron el espacio para tal fin.

En relación con los cursos, ¿qué es lo más solicitado por los alumnos?

En primera instancia, es el diseño floral para eventos; en segundo lugar, el curso de Florista Management; y por último, ramos y tocados de novia. De todos modos, contamos con una amplia variedad de cursos.

En general, ¿quienes asisten a la Escuela procuran una salida laboral o solamente desean aprender el arte para deleite personal?

Fundamentalmente, nos dirigimos al público emprendedor, para lo cual hemos creado y desarrollado workshops y cursos de microemprendimiento. Asimismo, somos en el país la primera propuesta educativa orientada a conquistar una salida laboral en esta área, basada en el concepto: capacitación más trabajo, que apunta al negocio floral propio.

Bajo esta consigna, formamos emprendedores tanto en la Argentina como en distintos lugares del mundo. En menor porcentaje, dictamos cursos y seminarios para aficionados.

Según tu criterio, ¿qué requiere este oficio para volverse rentable?

Con mis 25 años de trayectoria, soy una convencida de que lo rentable de un negocio floral es una conjunción de conceptos: si bien lo fundamental es tener un amplio conocimiento floral, también lo es contar con un alto sentido estético y estar actualizado con las últimas tendencias de diseño. Sobre esta plataforma, pienso que el éxito del negocio floral se sustenta en la trilogía constituida por: calidad, más servicio, más buen precio.

¿Cuál es la diferencia entre este negocio y una florería clásica?

La florería física cuenta con gastos fijos que hay que sustentar, mientras que la virtual está libre de ellos. Digamos que las inversiones iniciales son bastante diferentes. Para los emprendedores que sueñan con su florería o boutique de flores, además de la capacitación específica para la venta de obsequios florales, les ofrecemos el plan de negocios que necesitarían para planificar la inversión y el desarrollo del mismo.

De todos modos, sostengo que en ambos casos, tienen que tener una maquinaria de marketing muy “aceitada”, con promociones y campañas de fidelización de clientes con el propósito de llevar adelante el Star Up del negocio, como así también, una de las cosas más difíciles, y olvidada por la gente al iniciar este tipo de negocios, es: “Mantenerse vigentes a lo largo del tiempo, o sea que el negocio perdure”.

¿Qué te llevó a tomar este enfoque en vez de abrir una florería?

Yo también hice un emprendimiento propio montando una florería física y virtual desde 2003 hasta 2006; luego, por cuestiones de viajes y mudanza, no continuó. Pero sigue latente en mí la idea de volver a tener mi negocio floral, solo es cuestión de ponerse a diseñar el plan de negocios.

Cuéntanos sobre tu participación en eventos.

Tengo el gran honor de haber podido decorar eventos únicos y exclusivos, lo cual me llena de felicidad y de agradecimiento a cada una de las personas e instituciones que me convocaron para cada uno de ellos. Por ejemplo, La Noche de los Museos, el Ceremonial en las Mesas del Mundo, en la Embajada de Rumania; el Evento Ravi Shankar; la Asunción del Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Mauricio Macri; el Bicentenario Argentino -con la Decoración del Palco Presidencial, el Ramo del Tedeum del Bicentenario Argentino-, entre tantos.

Te quito del tema específico para preguntarte tu opinión en torno a la calidad de las flores.

Considero que hoy, en la Argentina, hay buena calidad y variedad de flores, y que la floricultura ha ido evolucionando con el transcurso de los años.

Cuando yo comencé, solo contábamos con clavel, rosa, gladiolo, cala, jazmines, crisantemos, algunas orquídeas y las rositas rococó. Y en estos años, he sido partícipe como consumidora de la evolución del mercado floral, ya que he visto el nacimiento comercial de flores como liliums, alstroemerias, solidagos, lisianthus, y actualmente podemos contar con flores más exóticas, por ejemplo, heliconias, asclepias, etc.

Según tengo entendido, la Argentina  produce hoy entre un 85 y un 90% de las variedades de flores utilizadas en el arte floral a nivel mundial, lo cual me permite lograr todo tipo de arreglos florales y diseños, sin limitación de la materia prima.

¿Prefieres las flores nacionales o las importadas?

En diseño floral, ¡ambas son bien recibidas! Lo importante es la variedad de  flores que se ofrezca, los colores y por sobre todo, la duración del producto.

¿Cuál es tu posición respecto de la reciente polémica generada por el ingreso de rosas importadas?

Estimo que es bueno que existan ambos tipos de rosas para que el público pueda elegir a su gusto, calidades, colores y precios. Estoy de acuerdo con la defensa del producto nacional; sin embargo, en época en que no hay producción de rosa nacional, me parece una excelente opción contar con la rosa importada.

¿Cómo definirías tu estilo?

Si bien no tengo un referente en particular, te diría que me identifico ampliamente con el estilo nórdico y japonés. Si tuviera que definirlo diría que es estético vanguardista.