Oídio en flores de corte

La mayoría de los hongos proliferan con altos niveles de humedad y temperaturas intermedias, algo normal en los invernaderos desde principios de otoño hasta la primavera avanzada; no obstante, existen algunas particularidades en algunos de ellos que los hacen escapar a la regla.

Así como es poco frecuente el desarrollo de Botrytis cinerea, o Peronospora sparsa, sobre rosa en condiciones de verano,  en tales condiciones de altas temperaturas y baja humedad diurna, seguidos de un incremento en el nivel de humedad nocturno, es común, por ejemplo, el Oidio sobre el mismo hospedante.

Taxonómicamente hablamos de Podosphaera pannosa (Teleomorfo) y Oidium leucoconium (Anamorfo).  En nuestro medio, el Teleomorfo ha sido citado sobre rosas cultivadas y Rosa canina L. en la región andino-patagónica. Las sucesivas infecciones comunes en condiciones de invernadero se corresponden con la fase anamórfica.

Este hongo es un ectoparásito obligado,  a diferencia de las otras especies de hongos mencionadas, que son endoparásitos, es decir,  que desarrollan su micelio dentro de los tejidos del hospedante; por tal razón, este desarrolla su micelio sobre la epidermis de las hojas, presentando el aspecto de un polvillo blanco, y no debajo de ella, como lo hacen B. cinerea y P. sparsa.

Afecta todas las partes jóvenes de la planta, y la susceptibilidad de las hojas y los pecíolos decrece significativamente a los pocos días de brotar, adquiriendo resistencia a las dos semanas. Las hojas adquieren resistencia más rápidamente que los pecíolos, mientras que existen diferencias significativas en la susceptibilidad entre distintos cultivares de rosa.

Este Oidio inverna como micelio en las yemas, pasando así de un año a otro. Luego de la infección en una hoja, los nuevos conidios, capaces de reinfectar, se forman en un plazo de 48 a 72 horas con 15°C y 90% de humedad, condiciones que suelen darse por la noche, y que también favorecen la germinación, y posterior infección a partir de ellos. Aunque estos procesos también ocurren con baja humedad relativa ambiente y sin película de agua condensada sobre las hojas. En condiciones favorables se producen, generalmente, a razón de un conidio por conidióforo por día.

Condiciones diurnas con temperatura superior a 26 °C y humedad  del orden de  40% a 70% favorecen la dispersión de los conidios. La condición próxima al estrés hídrico del hospedante, en la que los tejidos pierden turgencia, favorece la penetración de los haustorios y la expansión del micelio.

Por tal razón, los primeros ataques suelen ocurrir en las plantas de los bordes del invernadero próximas a las ventanas. En condiciones ventosas, en las que la mayor tasa de pérdida de agua ocasiona perdida de turgencia, las infecciones aparecen y avanzan más rápido.

En su control se utilizan, entre otros, el azufre  y principios activos como el fenarimol, el miclobutanil, el carbendazim, el tebuconazol, y las estrobilurinas. También se han ensayado en Ecuador el control biológico utilizando como antagonistas  Trichoderma harzianum y Penicilium spp, y el control orgánico mediante el asperjado de extractos vegetales, como el macerado de Agave (Agave amaricana) y la decocción a 80°C de Eneldo (Anethum graveolens).

Texto: Ing. Agr. Conrado Pakoca