El color y la emoción
Especial de Emilia Nardi para Economía & Viveros.

Al ver una imagen también la interpretamos. Entra en juego no solo la percepción subjetiva, sino también, la sensorial. La primera está relacionada con los conocimientos previos, las experiencias personales que hemos incorporado a nuestro saber.
La percepción sensorial es una señal que nos llega al cerebro por el mecanismo físico de la visión. El sentido de la vista tiene la capacidad de detectar las ondas electromagnéticas dentro de la luz visible. Las capta por medio del ojo y las interpreta por el cerebro; hay receptores responsables de la percepción del color (frecuencia de la luz) y del brillo (energía de la luz).
Ver es mucho más que captar una imagen. Es también interpretarla desde nuestras preferencias y expectativas, desde nuestros gustos e ideas. Cada persona tiene preferencias que están relacionadas con aspectos culturales y/o sociales.
La palabra emoción (del lat. emotio, -onis, de emotus, “conmovido”) significa conmoción anímica provocada por una sensación. Consecuentemente, sensación (del lat. sensatio, -onis) es el fenómeno psicológico provocado por un estímulo sobre un sentido. Consciente o inconscientemente, utilizamos el color para expresar sentimientos.
Dentro del diseño floral, el color es un elemento que actúa directamente sobre la emoción. Todos los colores tienen un significado, y el efecto que generan es determinado por el contexto en el que se desarrolla la conexión de significados por la cual percibimos el color.
El color tiene una gran capacidad expresiva, y esa fuerza se basa en las asociaciones, en la relación de conocimientos previos que cada persona posee. Aunque el proceso fisiológico que permite la explicación aún es desconocido, los colores de una composición floral comunican, mediante un lenguaje complejo y variable, integrado por la cultura social, el ambiente y el tiempo histórico, características atribuidas a cada uno de ellos.
El rojo es el primer color al cual el hombre le puso nombre; la palabra coloreado en muchos idiomas significa rojo por “colorado”. El fuego y la sangre tienen un significado existencial y son símbolos universales asociados al color rojo. Para los esquimales, la palabra rojo significa literalmente “como sangre”.
El rojo se asocia con el fuego, la sangre y la pasión. Tiene un carácter vital, caliente, visualmente atractivo; un efecto excitante, vigoroso. Significa fuerza, amor, odio. Históricamente es guerra y fuego; y litúrgicamente, es el símbolo del martirio.
Antiguamente, el color de una prenda no era cuestión de gusto personal sino un símbolo de estatus. Antes de la Revolución Francesa existían normas que establecían qué colores podían usar las personas. El rojo pertenecía a la nobleza.
El azul es el color preferido por muchas personas. Es el color asociado a las buenas cualidades, a los mejores sentimientos. El azul posee un efecto psicológico universal, es el color de la lejanía y de la fidelidad. Las flores azules simbolizan fidelidad; y es tradición usar en el día de la boda algo antiguo, algo nuevo, algo prestado y algo azul, es decir, algo fiel. Desde la boda de la reina Victoria, no puede faltar en ningún ramo real una flor azul.
El azul se asocia con el agua, el cielo y la noche. Tiene carácter fresco, profundo, lejano. Significa espiritualidad, femineidad. Históricamente, es el color que pertenece al espíritu y, según la liturgia, el azul es el color de María.
El amarillo es el color más contradictorio, simbólicamente relacionado con el sol, la luz y el oro (dice una leyenda alemana que donde hay flores amarillas, hay oro enterrado); es el color del optimismo, del enojo, la mentira y la envidia; el color del entendimiento, pero también el color de los traidores. Según la creencia antigua, la irritabilidad y el enojo están vinculados a la bilis, y el color de la bilis es amarillo verdoso.
Sin embargo, la escritura negra sobre fondo amarillo es la que mejor se lee desde lejos. Por eso, las señales de tránsito, cuyo cumplimiento es elemental, utilizan esta combinación de efecto óptimo.
El color amarillo tiene un carácter ligero, libre, claro y brillante; un efecto estimulante. Significa inspiración, alegría de vivir, optimismo. Es el color del entendimiento y la investigación. Su mayor inestabilidad proviene de sus combinaciones: junto al blanco se ve radiante, mientras que al lado del negro, se ve demasiado chillón.
El verde es más que un color, es un estilo de vida, una ideología, es conciencia, amor a la naturaleza, respeto por el medio ambiente. El verde es la mezcla del amarillo y el azul; en las teorías antiguas del color, fue considerado un color primario por su efecto psicológico. Por su simbolismo y nuestras experiencias actuales, el verde es considerado un color elemental.
El verde cambia más que cualquier otro color con el paso de la luz natural a la artificial; es un color intermedio, el rojo aparece como cercano; el azul, lejano; y el verde queda en el medio, situado entre los extremos; nos da una sensación de tranquilidad y seguridad. Es el símbolo de la vida en el sentido más amplio: germinar, brotar, crecer. Es el color de la primavera. Está asociado a la frescura y a la naturaleza, tiene un carácter calmo y sensible.
De efecto sedante, significa esperanza, estímulo; su significado histórico está relacionado con la esperanza, pero si se trata de verde oscuro, se asocia al terror. Su significado litúrgico está relacionado con el espíritu. El papa Pío V estableció, en 1570, los colores litúrgicos: blanco, rojo, violeta y verde. El verde es el color de todos los días, el más modesto.
El naranja es un color exótico. Antes de la llegada de las naranjas, en Europa no se conocía este color. Goethe lo llamaba “rojo amarillento”. Es el color del erotismo, la diversión y lo social. Es un color lleno de sabor: muchos de los alimentos que comemos son de color naranja: los duraznos, damascos, el salmón, la langosta, las flores comestibles de la calabaza y, por supuesto, ¡las naranjas!
Es también el color de la transformación y del budismo: está asociado a los colores de la tierra, como el Siena natural. Tiene un carácter cálido, vivaz; efecto estimulante y alegre significa placer, deseo e, históricamente, es un color festivo.
Color de sentimientos ambivalentes, el violeta no goza de preferencias especiales. Es un color ambiguo y vacilante, posee cualidades opuestas: es la unión del azul y el rojo, femenino y masculino, sensual y espiritual; la fuerza de los contrarios es lo que determina el simbolismo del violeta. Antiguamente, fue el color de los que gobernaban, el color del poder.
El lila (violeta con blanco) y el violeta (mezcla de azul y rojo) son los colores más difíciles de encontrar en la naturaleza. Las flores Syringa vulgaris, comúnmente llamada lila, y la violeta les dieron sus nombres.
El violeta está asociado con las sombras y lo tenebroso, posee un carácter oscuro, místico y silencioso. Tiene un efecto melancólico y reservado; significa solemnidad, misticismo e ilusión; históricamente simboliza tristeza, y litúrgicamente, en su interpretación eclesiástica, es el color de la eternidad y de la justicia. El color violeta es también el color de lo divino y de la fe.
¿Blanco y negro, son colores? No son colores si pensamos en los colores de la luz.
Pero en la teoría óptica, el blanco es más que un color, es la suma de todos los colores de la luz.
La luz incolora se descompone en siete colores: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta. Por lo tanto, el blanco no es exactamente un color. Pero cuando hablamos de los colores de las cosas, las sustancias, los pigmentos, entonces encontramos una diferencia fundamental entre la teoría y nuestra visión. Renoir decía “el negro es el rey de los colores”. Van Gogh le respondió a su hermano: “… el negro y el blanco tienen su razón y su significado”.
A la pregunta teórica sobre si el blanco y el negro son colores, cabe una respuesta teórica: el blanco y el negro son colores sin color.
El blanco está asociado a la claridad y a la pureza; tiene un carácter claro, fresco y puro, un efecto vinculante. Significa el inicio y la resurrección, históricamente, paz y castidad. En su significado litúrgico, simboliza pureza y es el color del bautizo, la boda y la muerte.
El negro está asociado a la noche, la muerte y la sombra. Tiene un carácter serio, oscuro y cerrado, de efecto apesadumbrado e inhibitorio, significa negación, cerramiento. En su significado histórico, absolutismo, muerte; y en el litúrgico, luto, duelo.
Si mezclamos dos colores complementarios, amarillo y violeta, y le adicionamos blanco, el resultado es un gris que contiene colores cálidos y fríos, es decir, un gris neutro. El gris es un color sin fuerza, pero ¿el gris es un color? Teóricamente, es incoloro, como el blanco y el negro.
Está en medio de dos polaridades; los artistas distinguen entre gris cálido (que contiene rojo), gris frío (que contiene azul) y el gris neutro obtenido de la mezcla de dos complementarios con la incorporación del blanco. Está asociado con la vejez y el pasado, posee un carácter neutral, significa indiferencia, secreto. En el mundo animal es el color utilizado para camuflarse, sobre todo, por los animales nocturnos, como los murciélagos, los mosquitos y las polillas.
El color seduce, comunica, conmueve, sugiere, emociona. Es, para el profesional florista, un modo de transmitir sensaciones.
Texto: Emilia Nardi (Floral Designer de la Universidad de Pavia (Italia)






