Razones para forestar

El director de la Estación Forestal INTA 25 de Mayo, Vicente Dell ‘Arciprete, escribe sobre la importancia de plantar árboles. Actividad que califica como una manera diferente de ver el mundo.

Vicente Dell ‘Arciprete. Foto: gentileza del INTA

Forestación | Por Vicente Dell ‘Arciprete

La superficie apta para la explotación forestal en la Argentina supera los 20 millones de hectáreas, de las cuales se explotan, actualmente, 1.200.000 ha, lo que equivale al 6 % del total. En el caso de la provincia de Buenos Aires, los suelos de excelente aptitud forestal llegan a dos millones de hectáreas y son limitantes para las actividades agrícolas o ganaderas -su inventario forestal es de aproximadamente 100.000 ha-.

Una de las principales fortalezas del sector forestal argentino, a los efectos de la competitividad, es la velocidad de crecimiento de las plantaciones, que resulta superior a la de los principales países competidores. Los turnos de corte (aprovechamiento) en la Argentina son menores a los del resto del mundo.

El crecimiento de la población, el desarrollo económico y el mejoramiento de la calidad de vida en amplias regiones determina un consumo de productos forestales per cápita cada vez mayor (actualmente 0,5 m3).

El comercio mundial de productos forestales está creciendo con un simultáneo incremento en los déficits regionales de madera, y la demanda de productos forestales seguirá creciendo a medida que aumenten la población y los ingresos mundiales.

Las proyecciones más recientes realizadas por la FAO estiman que, para 2030, el consumo global de madera en rollo industrial aumentará un 60 % respecto a los niveles actuales, hasta alcanzar el orden de 2. 400 millones de m3. También es probable que se produzcan aumentos importantes en el consumo de productos de papel y cartón, y, actualmente, este mercado opera sin subsidios y no sufre restricciones comerciales como el de cereales y carnes.

Por todo esto, podemos ordenar las razones para forestar en tres grupos: económico, ecológico y social:

Interés ecológico

– Las plantaciones forestales son excelentes sumideros de carbono atmosférico, y la forestación es una de las vías a ser utilizadas para dar solución a los problemas ambientales.

– Los países industrializados, como principales responsables de la contaminación mundial, invierten en los países menos desarrollados en forestación para mitigar el cambio climático que ocasionan.

– Solo los países que tengan tierras disponibles (como la Argentina) serán los que podrán aprovechar y desarrollar esta oportunidad de inversión.

Interés social

– Genera empleo (viveros, empresas de servicio de plantación, mantenimiento, aserraderos, cosecha, transporte, etc.).

– Proporciona equidad e inclusión en el acceso a los beneficios generados por el crecimiento económico.

– Fomenta la solidaridad como eje de planificación que garantiza el bien común.

– Es abastecedor de combustible.

– Produce diversificación en el uso del suelo: cada año se agregan más hectáreas de árboles en los modelos agro-silvo-pastoril y, últimamente, también silvo-apícola-pastoril.

– Diversifica el paisaje (impacto positivo si se enmarca en forma coherente).

– Promueve las actividades sustentables: los turnos de corte (aprovechamiento) en la Argentina son menores a los del resto del mundo (en nuestro país plantamos y podemos cortar para su industrialización, según especie, a partir de los 8 / 10 años).

Interés económico

– Es una fuente de ingresos, divisas y activos financieros.

– Es capital productivo nacional (se incorpora el valor del capital de los recursos forestales en los nuevos esquemas de contabilidad nacional).

– Apoya a la agricultura y a la ganadería.

– No tiene restricciones para las inversiones extranjeras (existen los mismos derechos para inversores extranjeros y locales).

– Las exportaciones forestales crecieron con exportaciones superiores a US$ 1000 millones en 2010.

– El gobierno nacional ha fijado como uno de los objetivos estratégicos el desarrollo de la actividad foresto-industrial.

Finalmente, con respecto a este último punto, la calidad en la producción de las maderas para fines industriales, podemos decir que son variedades recomendadas el roble europeo, el roble americano, el nogal común, el nogal negro, el aromo australiano, el fresno americano, el cerezo, el fresno europeo, el aliso negro, el aliso rojo, el lapacho, el roble sedoso, el castaño, el liquidámbar, la acacia blanca, y las especies tradicionales implantadas en el país como álamos, eucaliptos, sauces y pinos.