Cristina Bugatti: “Prefiero las plantas que ofrecen los viveros”
Cristina Bugatti, columnista de “Espacios Verdes”, del diario La Nación y de la revista Chacra, habla sobre la oferta de plantas y flores con destino minorista.

¿Desde cuándo escribes en el diario La Nación?
Desde 1980, y mi ingreso fue absolutamente fortuito. Me había jubilado joven como directora de escuela primaria, en Haedo (Buenos Aires), porque había salido una ley que nos favorecía mucho y me dejé llevar por esa ola “jubilacionista”, pese a que amaba –y amo– la docencia, y gozaba con lo que hacía.
¿Cómo fueron los comienzos?
Recuerdo que, sin saber qué hacer, escribí unos cuentos para niños y los firmé con mi apellido de soltera “Lasagna”. Mi marido era periodista de Clarín. Un día, pasó por casa un compañero de él y le di mis textos, sin ninguna esperanza. Tiempo después los vi publicados en el Suplemento Infantil de La Nación. Me sentía Victoria Ocampo y fui al diario. Dije que mi apellido era “de Bugatti”, y como todos conocían a mi marido, me presentaron al director, el Dr. Escribano… Pero también me dijeron que cuentos tenían muchos, que escribiera de otros temas. Les ofrecí escribir de plantas, en casa había habido vivero, y aquí estoy.
¿Cómo siguió tu evolución laboral?
Después de eso, me llamaron por teléfono del informativo de Canal 9, donde estuve varios años .Un día, me vio haciendo cola en un banco el Ing. Soler, y me dijo si no quería estar con Landriscina, respondí que sí. En una ocasión, estando con Landriscina entrevistaron al directivo de la revista La Chacra, el Sr. Bartolomé, y me ofreció colaborar. Solo les digo que doy gracias a Dios todos los días por estas maravillosas oportunidades.
Mis experiencias en esas tareas son todas positivas: haber conocido gente maravillosa, que desarrollan con gran trabajo y cariño las más diferentes tareas, y meterme en ese mundo fascinante de las plantas. Con gran generosidad me fueron otorgadas la distinciones “Santa Clara de Asís”, posteriormente, el “Anillo del Arte”, después una placa del Rotary Club, de Haedo, y un “Testimonio de Honor”, de Atpra, con Luis Landriscina, una distinción de la Universidad de San Luis, etc.
¿De dónde obtienes el material para lograr las diferentes notas?
El material está siempre, pero a veces lo difícil es llegar a él, por ejemplo, ahora se me presentan varios temas: los laberintos, las enfermedades de las plantas y cómo tratarlas, los árboles que lucen en otoño, como el ginkgo biloba, los liquidámbar, el acer, etc.
En relación con la oferta de plantas y flores con destino minorista, ¿cuál es tu visión?
Veo que la distribución de plantas para vender es muy irregular. Por ejemplo, en una feria que se reúne los fines de semana en el Parque Saavedra, de Capital, se ofrecían plantas de Santa Rita, de unos 80 cm a 1 m de altura, florecidas y de diferentes colores, que aquí no se ven. Por otro lado, he visto novedades creadas por el INTA, como por ejemplo, las Calibrachoas, para la venta, pero con pocas flores, ralas y deslucidas. Creo que cuando presentan novedades, deben hacerlo de manera que se destaquen.
Como consumidora y jardinera, me quejo de la mala distribución de las novedades. Es decir, cuando los viveros cultivan plantas incorporadas a los cultivos, por mejoramientos de especies o por introducción desde otras regiones y aclimatadas exitosamente, los pequeños comercios de venta no suelen tenerlos, y nos quedamos sin conocerlas. Pero cuando los viveristas aman lo que hacen, muestran con entusiasmo el material que tienen.
¿Qué nos dirías sobre las florerías?
Las florerías –por lo menos las que funcionan en el centro de Haedo– tienen inquietudes que las hacen ofrecer muchas especies de flores que entusiasman, pero es difícil llegar acceder a estas plantas en los viveros para tenerlas también en los jardines. Es decir, se ven bellas flores de claveles, alelíes, nierembergias, azucenas, gerberas, etc., que podrían cultivarse en jardines, si se sabe dónde adquirirlas.
Existe una tendencia mundial que marca el crecimiento de la venta de plantas en hipermercados, ¿qué opinas?
Prefiero las plantas que ofrecen los viveros de producción o de venta. En los supermercados, en el interior de los locales, no resultan atractivas, o será que, como público, la gente va a los supermercados con otras intenciones de compra. Tal vez debieran exhibirlas en exteriores, pero yo no tengo ningún sentido comercial.






