XV Jornadas Nacionales de Floricultura

Te contamos qué se vio en este encuentro de investigadores. Además, cuáles fueron sus conclusiones: Mendoza es un desierto, y solo el 5% de ella es un oasis.

XV Jornadas Nacionales de Floricultura. Foto: gentileza de María Fernanda Bernal

Del 23 al 26 de septiembre, se realizó el XXVII Congreso Argentino de Horticultura, organizado por la Asociación Argentina de Horticultura. Y dentro de este marco, también se llevaron adelante las XV Jornadas Nacionales de Floricultura.

El lugar elegido para el evento fue la sede de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo, en la provincia de Mendoza. Espacio próximo a la Estación Experimental INTA Luján de Cuyo, motivo por el cual, fue uno de los establecimientos visitados, además de algunos viveros que integran la Asociación Territorial de Viveristas Ornamentales.

En los días en que se desarrollaron las Jornadas, se presentaron sesenta y ocho trabajos. Se notó, durante el transcurso de dicho encuentro, la presencia de los productores de la zona -y no solo de los investigadores-, que marcaban su interés al formular preguntas a los disertantes del exterior sobre el manejo de los cultivos -principalmente, en torno a las aplicaciones poscosecha de las flores de corte-. Los floricultores, además,  a través de sus respectivas asociaciones, asistieron a dos talleres: “La floricultura en Mendoza” y “Problemática del sector ornamental en la provincia de Mendoza”.

Los disertantes del exterior fueron Gabriela Verdugo -“Poscosecha en flores de corte y mejora genética de Leucocoryne, Glandularia y Fabiana: líneas destinadas a jardinería” y Cristian Ronquillo –“Estrategias de producción y comercialización de clavel”-, ambos, provenientes de Chile. Mientras que los disertantes nacionales fueron Pablo Marinangeli (Universidad Nacional del Sur), Segundo Bobadilla (INTA), José Morábito (INTA), Laura Bullrich (INTA), Gustavo Re (Universidad Nacional de Córdoba) y María Violeta Piovano (INTA), entre otros.

Una mención especial merecieron, tanto la presentación del libro Censo de la producción florícola en Mendoza. Caracterización del sector, de Alfredo Baroni (Instituto de Desarrollo Rural de Mendoza); como el trabajo sobre el uso de orujo de uva en sustratos, de Laura Martínez (INTA); y la disertación sobre las nuevas tendencias en paisajismo, en zonas áridas, de las viveristas y paisajistas: Beatriz Peñaflor, Alicia Cantón y Soledad Llames.

De esta manera, la temática del Congreso giró alrededor del interés por una floricultura sustentable en el contexto de una región árida, donde es prioritario un uso adecuado del agua como recurso hídrico escaso en la región.

El paisajismo, desde este concepto, pasa a representar el entorno natural del que forma parte, utilizando material tanto nativo como exótico, pero que pueda adaptarse al lugar. La tendencia, en este tipo de lugares -y en el mundo-, es cuidar un recurso escaso, como es el agua. Por esta razón, los paisajistas apuntaron su elección a jardines con menos césped -ya que representa un problema para esta clase de zonas-.

Mendoza es un desierto, y solo el 5% de ella es un oasis -y aunque se la conoce por este oasis, hay que tener en cuenta las limitaciones del entorno y diseñar jardines sustentables-, fue la conclusión de este encuentro.