Xeripaisajismo

Los datos de países en los cuales se aplica esta alternativa, en forma masiva, demuestran ahorros mayores al 50% en volumen de agua, 30% en mano de obra, 60% en fertilizantes, 45% en combustibles y 22% en pesticidas y herbicidas. 

Foto: Florencia Cesio

El xeripaisajismo es una modalidad para desarrollar jardines dentro de las modernas tendencias del Paisajismo Sustentable. Está especialmente pensado para zonas de climas secos, como las del centro oeste de la Argentina. Propone para los espacios verdes plantas nativas o exóticas adaptadas a las condiciones climáticas de las diferentes localidades o regiones. Su aplicación permite lograr beneficios estéticos, ecológicos y económicos superiores en relación con el paisajismo tradicional. En muchos países, está recomendado por organismos oficiales, relacionados con la conservación del agua, y por las universidades.

El xeripaisajismo se basa en la interacción de tres elementos fundamentales:

– Uso de plantas de bajo consumo de agua,

– riego eficiente, y

– arquitectura paisajística adecuada.

Para lograr los objetivos estéticos y de sustentabilidad, los procedimientos utilizados son: 1) seleccionar las plantas adecuadas; 2) agruparlas de acuerdo con sus necesidades de agua para facilitar el riego y hacerlo más eficiente; 3) limitar la superficie de césped a las necesidades de uso y utilizar florales y cubresuelos de bajo consumo de agua como sustitutos; 4) usar un sistema eficiente de riego con regulación, según la temperatura y la estación; 5) evitar la pérdida de agua por evaporación y embellecer las áreas sin plantas con mulching orgánico (chipiado de cortezas y restos de poda) o inorgánico (rocalla), y 6) proveer el mantenimiento adecuado disminuyendo el uso de fertilizantes y pesticidas.

El xeripaisajismo logra los jardines que elije la naturaleza, porque es un concepto que se basa en dejar que aquélla actúe y ayude a la creación de una belleza diferente y sustentable. El paisajismo y la jardinería tradicional no logran una coherencia con el ambiente donde se construyen. Se generan espacios de gran belleza, pero carentes de sentido de pertenencia y de armonía con el entorno. Esta jardinería natural, propuesta por el xeripaisajismo, realza el lugar poniendo en valor su potencial intrínseco. El resultado es un espacio de belleza distintiva en balance con el ambiente natural que lo rodea, del cual es parte inseparable.

La aplicación de los principios del xeripaisajismo conduce a un crecimiento balaceado de las plantas en equilibrio con su ambiente. Trabajar de acuerdo con estos conceptos reduce notablemente los gastos de mantenimiento, pues se realizan menos podas (y por lo tanto, se evita tanta basura) y se utilizan menos agroquímicos, por la mayor tolerancia que tienen las plantas adaptadas a plagas y enfermedades (se reduce la contaminación ambiental y se logran jardines más seguros para la familia).

Como ciudadanos responsables –empresas o personas individuales- debemos comenzar a orientarnos a través de las recomendaciones de los organismos preocupados por la problemática ambiental global. Un caso paradigmático es la escasez de agua dulce en el mundo: debemos evitar su uso con fines que no sean el del consumo humano. Desde el ámbito del paisajismo y de la jardinería, se puede contribuir enormemente a partir de los nuevos enfoques, que están ganando espacio rápidamente –especialmente en países más abiertos que el nuestro a las innovaciones—, desplazando o transformando el manejo tradicional del paisaje. 

Texto: Ing. Rubén Oliva