Xeripaisajismo: redefinición del negocio del paisaje

Lejos de ser una moda estética, el xeripaisajismo se consolida como un sistema profesional que integra diseño, producción vegetal y gestión de recursos. Un enfoque que impacta en los costos de implantación y en el mantenimiento.

Santiago Oliva y María Beatriz Peñaflor. Foto: gentileza de Vivero Silvestra

Para comprender cómo funciona el xeripaisajismo desde una perspectiva técnica, productiva y comercial, conversamos con María Beatriz Peñafort y Santiago Oliva, socios del Vivero Silvestra (Mendoza).

Ambos, desde su experiencia como cultivadores y paisajistas, no explican este enfoque como una tendencia estética: lo muestran como un modelo de vida y de negocio basado en la planificación, en el cual la gestión eficiente de los recursos es una de las claves.

Xeripaisajismo como sistema de diseño y gestión del paisaje

El xeripaisajismo no es un estilo ornamental ni una tendencia pasajera, detellan. Se trata de un sistema integral de producción, diseño y manejo del paisaje, cuyo objetivo central es reducir de forma significativa el consumo de agua y los costos de mantenimiento a lo largo del tiempo.

Este enfoque implica planificación previa, lectura detallada del sitio, selección de especies adaptadas, manejo del suelo, uso estratégico de coberturas y, cuando el proyecto lo requiere, incorporación de tecnologías de riego eficientes. El proceso no comienza con la planta, sino con el proyecto.

Beatriz señala que esta lógica lo diferencia de los planteamientos paisajísticos tradicionales, en los que suele priorizarse el impacto estético inmediato por sobre su durabilidad. Esa perspectiva técnica implica una mayor inversión inicial en planificación, pero ofrece ventajas claras en términos de resistencia, estabilidad y comportamiento frente a las distintas contingencias ambientales.

Plantas adaptadas: criterio técnico por sobre nativas o exóticas

En el mercado actual, se observa un crecimiento en la demanda de plantas adaptadas, más que una elección motivada, exclusivamente, por criterios ideológicos o identitarios. Dentro del xeripaisajismo, la distinción fundamental no pasa por presentar nativo versusexótico, sino por la adaptación climática, la eficiencia hídrica, la estabilidad sanitaria y el comportamiento a largo plazo. Las especies nativas suelen cumplir muy bien con estos requisitos, aunque no son las únicas opciones viables.

Santiago (su hijo) aclara que el problema no lo constituyen las especies exóticas en sí, sino aquellas mal adaptadas, con altos requerimientos de agua o un comportamiento invasivo. Desde el punto de vista del diseño, esto exige un criterio técnico sólido y un conocimiento profundo del material vegetal disponible.

Riego eficiente y gestión de insumos en proyectos de paisaje

La principal barrera para la adopción de sistemas de riego inteligente no es tecnológica, sino cultural y económica. Muchos proyectos continúan priorizando el costo inicial por sobre el costo total del sistema a lo largo de su vida útil.

Los sistemas de riego eficientes requieren diseño adecuado, instalación correcta y mantenimiento, no se limitan únicamente a la compra de equipamiento. Según Beatriz, cuando estos factores no se consideran de forma integral, el sistema pierde efectividad y se desvaloriza su potencial económico.

En cuanto a otros insumos esenciales, como el mulching, existen barreras logísticas relacionadas con la disponibilidad constante, la calidad homogénea del material, los costos de transporte y la estacionalidad.

Cadena de valor del xeripaisajismo y roles profesionales

El xeripaisajismo requiere una cadena de valor integrada que incluya viveros especializados en plantas adaptadas, proveedores confiables de sustratos y coberturas, diseñadores con formación específica, empresas de riego con visión sistémica y, cuando el proyecto lo demanda, consultores ambientales.

La falta de articulación entre estos actores explica por qué muchos intentos de reconversión productiva no prosperan. Santiago remarca que una de las principales barreras es la falta de conocimiento teórico del concepto xeripaisajismo, a fin de respetar sus fundamentos, proposiciones, axiomas y técnicas.

Este conocimiento debe abordarse de manera profesional, con una lógica similar a la de un método científico, para que el sistema funcione de forma coherente y sostenible.

Estrés vegetal, sanidad y fallas evitables en sistemas de paisaje

Desde esta perspectiva, la mayor amenaza para los proyectos no son las plagas emergentes, sino el estrés mal gestionado. Situaciones tales como implantaciones deficientes, riegos incorrectos, suelos mal preparados y plantas fuera de contexto generan condiciones propicias para que surjan problemas sanitarios.

Estos fallos suelen interpretarse erróneamente como defectos del sistema, cuando en realidad responden a una mala aplicación de sus principios, advierte Beatriz.

Producción local, viveros especializados y disponibilidad vegetal

No existe un listado universal de especies más utilizadas en xeripaisajismo. Las elecciones dependen de la región, el tipo de suelo, la disponibilidad y la escala del proyecto. Aun así, Beatriz señala que las gramíneas son actualmente las más solicitadas, con ejemplos como Nasella tenuissima o Pennisetum alopecuroides.

El sistema funciona mejor con paletas regionales, producidas y adaptadas localmente. En la Argentina existen viveros especializados en este tipo de producción, aunque suelen ser estructuras pequeñas, técnicas y con volúmenes limitados.

Formato comercial, envases y lógica de precios en plantas adaptadas

Las plantas se comercializan, por lo general, en envases de aproximadamente tres litros; se priorizan la adaptación y el correcto establecimiento por sobre el impacto visual inmediato. Por tanto, en proyectos que buscan resultados estéticos instantáneos, esta característica puede jugar en contra.

Desde el punto de vista económico, no siempre estas plantas resultan más baratas que las ornamentales tradicionales. En muchos casos, el valor está en el conocimiento aplicado, más que en el tamaño o el desarrollo visible de la planta.

Comparar precios unitarios sin considerar el consumo de agua, el mantenimiento y la reposición conduce a conclusiones comerciales erróneas, señalan.

Xeripaisajismo y cambio de paradigma en el negocio del paisaje

El xeripaisajismo no representa una solución rápida para la crisis del viverismo tradicional, concluyen. Es un cambio de paradigma que exige formación, inversión, tiempo y una redefinición profunda del modelo de negocio.

Cuando se lo aborda con seriedad técnica y visión sistémica, es viable y sustentable. En cambio, cuando se lo adopta como una moda, suele fracasar.

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