Tips para quienes se inician en el paisajismo
La primera entrevista, el presupuesto, los honorarios, la organización de las tareas y varios aspectos generales más que conviene considerar al momento de aceptar un trabajo.

Un día nos recibimos en el mundo del verde para diseñar, ejecutar, mantener, crear o, simplemente, asesorar a otras personas (profesionales o no) sobre jardines, parques, terrazas, balcones y patios. Entonces, nos asalta una duda: ¿por dónde empezar? ¿Qué debo tener en cuenta? ¿Cuáles son las necesidades del cliente? ¿Qué priorizo: diseños prácticos o belleza?
Les quiero contar mi experiencia a partir del momento en que empecé a trabajar, recién recibida. Lo hago con el propósito de allanar, en lo posible, el camino futuro de quienes están iniciándose.
La primera entrevista
Para este primer paso, se debe llevar la cámara de fotos, tarjetas de presentación, cuaderno y birome, metro y tijeras, junto con fotografías o gráficos de diferentes cercos, canteros, macetas y especies vegetales, si todavía no se tiene un álbum propio con fotos profesionales.
Durante la reunión, hay que escuchar al cliente con mucha atención para determinar si tiene conocimientos sobre paisajismo, si es amateur o, simplemente, quiere vestir su jardín para que deje de ser un problema y no le interesa en mayor medida interiorizarse en el tema. Si se logra definir este punto, se ahorra tiempo y esfuerzo para cuando se tenga que presentar el presupuesto del trabajo, y así se podrá precisar cuánto está dispuesto a invertir en el jardín y cómo lo hará.
El presupuesto
Cuando se elabora un presupuesto, siempre hay que calcular algún imprevisto, por ejemplo, la mortandad de alguna planta, el faltante de un hormiguicida, un flete de más o algo simple, como puede ser que se necesite 1m3 de tierra más de lo previsto.
El honorario
Es necesario que se hable de honorarios con el cliente, pero siempre al final de la reunión. Cuando se hayan puesto de acuerdo en los otros aspectos, se debe presentar el presupuesto por escrito. Y solo luego de ser aceptados los honorarios, se comprarán o encargarán los materiales, y nos dispondremos a diseñar.
De la misma manera, todos los adicionales que se vayan agregando deben ser presentados por escrito y, antes de ejecutar los trabajos que implican dichos gastos complementarios, se debe contar con la aceptación del cliente.
Habrá que recordar que necesitamos vender nuestro diseño, sin importar los años de experiencia que tengamos ¡Lo que vendemos es la pasión y el compromiso que sentimos por este trabajo!
La organización
– Si el trabajo se lleva a cabo en un departamento, hay que ponerse en contacto con el encargado del edificio el primer día y entablar un diálogo amable con él, ya que se dependerá mucho de su buena voluntad. Averiguar los horarios de carga y descarga, tomar las medidas del ascensor por el cual ingresarán los materiales y las plantas. Chequear las escaleras, la altura del techo y el ángulo de giro. Averiguar la capacidad de aguante y el peso del balcón o la terraza, si hay canillas y rejillas, al igual que pases de iluminación. Hay que dejar todos estos detalles por escrito.
– Es importante armar una carpeta de cada cliente para guardar toda la información que se reciba: copia de presupuestos, recibos, anotaciones, fotos, etc.
– Documentar cada paso durante el tiempo que dure el trabajo: desde el primer contacto hasta el último día, cuando se cargan las herramientas en la camioneta, y nos vamos para comenzar otro trabajo.
– Si el trabajo se realiza en un barrio cerrado o en un club de campo, hay que pedir (y leer) el reglamento de plantación de cada barrio cerrado, club de campo o partido; ese conocimiento evitará muchos dolores de cabeza en el futuro.
– También se debe prever cuándo se puede retomar la obra después de una lluvia.
– Es muy importante saber que al entrar y al salir de un barrio con guardia de seguridad, estos chequearán las herramientas y todas las plantas, bolsas y piedras que se lleven en el auto, ya que deben quedar documentadas tanto al ingreso como al egreso del lugar.
– Tener los permisos de conducir, el seguro del auto al día y la verificación técnica del transporte que se utilizará, junto con los datos de la ART del personal a cargo de la obra.
– Es muy importante sostener nuestra palabra, es decir, si uno se compromete con una fecha de entrega, mail o fotografía, por ejemplo, hay que cumplirla.
Aspectos generales a considerar
– Siempre es importante presentarle al cliente algunas ideas propias, aunque no todas, para lograr que sienta la necesidad de que nos tiene que contratar.
– Observar las vistas de los vecinos: qué es necesario tapar, ocultar, disimular, así como también, qué se debe resaltar, creando focos visuales que atrapen los cuatros sentidos.
– Pensar en incorporar el movimiento y el devenir de las cuatro estaciones en ese espacio que mantendremos o diseñaremos.
– Si el jardín está en etapa de obra, hay que avisar para que dejen caños camisas para el futuro pase de caños, para riego e iluminación, en todo el jardín; no sea que cuando se quiera trabajar en el paisaje, haya suelo concreto, y ya sea tarde.
– Al ser responsables de todo el trabajo, se debe tener cuidado con los camiones que transportan tierra, fletes del vivero y volquetes. Hay que saber dónde ubicarlos para que no rompan ni estropeen veredas u otros espacios públicos y privados.
– Barrer todos los días el lugar -calle y veredas- antes de nuestro retiro.
– Un volquete se debe pedir con tiempo, aunque hay tener en cuenta que nunca llega en el mismo día ni lo retiran de la obra cuando nosotros lo necesitamos.
– Hay que chequear plantas, macetas y sustratos apenas lleguen con el flete, de lo contrario, no se podrá reclamar en caso de que faltara algo del pedido o si se equivocaron con una variedad de planta o color de floración.
– Cuando se comienza a trabajar, el césped no debe haber sido regado durante un mínimo de dos días para poder nivelar el terreno.
– El orden del trabajo es: primero, entran los del riego; luego, la plantación de árboles; a continuación, la construcción del cerco perimetral; después, se definen canteros y macetas; y, por último, se planta el césped.
– Al terminar el trabajo, hay que colocar hormiguicida la misma noche en que se hubo plantado todo. No se debe olvidar incluirlo en el pedido del vivero junto con los fertilizantes, las estacas con goma y el piolín.
– Tener siempre a mano: cartón corrugado o lienzo grande para proteger suelo, pisos o tapar plantas; sogas finas y gruesas, bolsas grandes de residuo, inflador para gomas de carretilla, y botiquín de primeros auxilios en la guantera del auto.
– Por último, el trabajo debe tener algo que nos diferencie del resto: un servicio, un regalo, agendas de fin de año, enviar saludos o una planta para el cumpleaños de los miembros de la familia, etc.






