Santa Fe: Un fuerte temporal destruyó la producción de flores de corte
Los daños fueron más importantes que los ocasionados por la caída de piedras ocurrida en noviembre de 2006. El viento, la lluvia y el granizo afectaron tanto la producción como las estructuras de los cultivos.
Al respecto, entrevistado por Crítica Argentina, Edgardo Lalic, productor de gerberas, alstroemerias, rosas, lisianthus, claveles y crisantemos, dijo: Hace tres generaciones que nos dedicamos a la floricultura. Mi abuelo y mi padre enfrentaron tres tormentas fuertes en toda su vida. En cuatro años, yo sufrí tres temporales que me destrozaron todo.
Por otra parte, al referirse a los daños estructurales, señaló: Si quiero salvar algo tengo que cambiar doscientos rollos de polietileno. Cada uno cuesta $570. Sólo en plástico tengo que desembolsar $114.000.
Al mismo tiempo, esta realidad también se extendió al resto de los productores de la zona de Rosario y de Pérez. Eduardo Casella, uno de los coordinadores del mercado de flores de Pérez, espacio que centraliza gran parte de la producción y comercialización (y en donde a su vez, en septiembre, se realiza la Fiesta de la Flor), indicó que la tormenta de los primeros días de febrero destruyó casi novecientos invernáculos y provocó pérdidas totales en lo que concierne a estructuras y producción.
Desde la esfera Estatal, el intendente de esa ciudad, Darío Corsalini, alertó: El ochenta por ciento (80%) de los cultivos de flores fueron arrasados. No sé si esta vez se podrán recomponer. El Gobierno provincial colaboró después de la pedrea con créditos blandos y subsidios, y ahora es probable que haga lo mismo. Pero esto significa un aporte mínimo. Aunque se intente, los aportes no llegan a brindar una solución total.
Casella y Lalic coinciden. El clima arrasó con los cultivos y, también, con el ánimo de los productores: Ya nadie quiere seguir en esto. Y es lógico. Hace veinte años había más de 115 productores. En 2006, lograron mantenerse unos 45 y, ahora, sólo quedan 20. Después de esta tormenta quedarán sólo cuatro o cinco.
Y teniendo presente que después de esto, según informan, gran parte de los productores tienen en mente abandonar la floricultura, incentivados por el hecho de que las tierras próximas a la zona de Rosario han adquirido un alto valor, éste parece ser el triste destino de la floricultura, en esta parte del país.
Fuente: www.criticadigital.com






