Picudo rojo de las palmeras: el SENASA responde consultas
Todas las palmeras afectadas por el picudo rojo deben ser erradicadas y destruidas porque se trata de una plaga cuarentenaria. Los fitosanitarios se deben emplear solamente para disminuir las posibilidades de que este insecto se disperse. Hipótesis de su entrada al país. Qué hacer.
¿Cómo llegó el picudo rojo de las palmeras a la Argentina?
El picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) posee capacidad de vuelo de hasta 10 km. La Isla Martín García —ubicada en el municipio de La Plata, provincia de Buenos Aires— se encuentra dentro de ese radio respecto de la costa del Uruguay, donde la plaga ya estaba presente. Esta constituye, hasta el momento, la hipótesis más probable de ingreso al país.
Desde la Isla Martín García, ¿puede volar hasta el continente?
Existen eventos climáticos —como las sudestadas— que podrían favorecer el desplazamiento de los adultos hasta el continente.
¿Por dónde ingresa el insecto a la palmera?
Los adultos vuelan y depositan sus huevos en la base de las hojas. A partir de allí se desarrollan las larvas, responsables del daño interno que compromete seriamente la estructura de la planta.
¿Existen productos aprobados como preventivos?
Hasta el momento, no hay productos aprobados por el SENASA como tratamientos preventivos.
Se trata de una plaga de muy difícil detección temprana y con medidas de control altamente costosas. En este contexto, la prevención y la contención constituyen los ejes centrales de la estrategia sanitaria.
A su vez, es importante resaltar que los fitosanitarios representan una herramienta dentro de un manejo integrado de la plaga, pero no constituyen la solución definitiva. En este caso, el monitoreo y la detección precoz adquieren una importancia fundamental para evitar que el insecto se establezca en zonas libres.
- Si bien existen principios activos efectivos para controlar al picudo rojo de las palmeras, aún no hay productos registrados por empresas de fitosanitarios en la Argentina para combatirlo —no existen ni dentro de la línea profesional ni dentro de la línea jardín—. Pueden emplearse los principios activos autorizados indicados en la resolución que declara la emergencia fitosanitaria.
¿Qué estrategia de control aplica el SENASA?
Ante la detección de un foco —es decir, una o varias plantas afectadas por el picudo—, los ejemplares deben ser erradicados, dado que se trata de una plaga cuarentenaria. La utilización de productos químicos autorizados tiene una doble función: disminuir la población y la probabilidad de dispersión durante las tareas de erradicación de los ejemplares afectados.
- La estrategia no prevé el uso de tratamientos curativos por sus altos costos y su baja efectividad. Todas las palmeras afectadas deben ser erradicadas.
¿Qué tratamiento debe darse a los ejemplares erradicados?
Las palmeras que se encuentren afectadas por esta plaga deben ser eliminadas, y sus restos deben manejarse con extremo cuidado para evitar la dispersión de los insectos.
El tratamiento de los restos puede variar según lo que esté permitido por la normativa municipal y los recursos disponibles. Lo ideal es que el material vegetal sea triturado mediante una máquina chipeadora de madera. Previamente, los residuos deben tratarse con los productos químicos aprobados para eliminar los insectos que puedan estar colonizándolos.
En caso de no contar con una máquina chipeadora, los restos pueden ser enterrados; preferentemente, cubriéndolos con cal viva para favorecer la descomposición y reducir la supervivencia de los insectos.
Respecto a la quema —sugerencia alternativa de algunos floricultores—, se debe señalar que esta práctica requiere autorización municipal previa. Asimismo, debe considerarse que las palmeras recién afectadas por dicha plaga suelen presentar un avanzado estado de pudrición, lo que dificulta, significativamente, su combustión. Por lo tanto, esta práctica no es recomendada.
¿Cuál es la situación actual en la Isla Martín García?
La situación es compleja. El picudo rojo es la principal plaga que afecta a las palmeras a nivel mundial. Si bien la isla no cuenta con un gran número de ejemplares, todos se encuentran en riesgo ante la presencia del insecto.
La complejidad radica en las variables que intervienen en el manejo de la plaga: disponibilidad de insumos, logística y traslado de materiales —debemos considerar que se trata de una isla— y la necesidad de gestionar su provisión de manera coordinada.
Actualmente se registran entre 10 y 20 palmeras afectadas. No obstante, los ejemplares que hoy no presentan síntomas podrían verse comprometidos en el corto plazo. Por ello, la actuación inmediata resulta fundamental.
Todos los ejemplares de la isla se encuentran en peligro ante la presencia de la plaga. La medida de control prevista es la eliminación de los ejemplares afectados y la deposición segura de los residuos, a fin de evitar la dispersión de la plaga. Además, existen medidas cuarentenarias basadas en evitar el movimiento de toda planta, resto de palmera o elemento capaz de trasladar la plaga del área bajo emergencia fitosanitaria.
Una vez controlado el foco, ¿qué planes existen para la zona?
Con la eliminación de los ejemplares de palmeras, el foco no debería persistir. Sin embargo, la posibilidad de dispersión hacia otras zonas existe, tanto por el desplazamiento natural como por los medios antrópicos (personas, vehículos, equipajes).
Por esta razón, el SENASA reforzó los controles en las fronteras mediante la inspección de vehículos, equipajes y cualquier elemento susceptible de transportar el insecto. Asimismo, implementó piezas de comunicación visual —impresiones colocadas en puntos estratégicos y material audiovisual en medios de transporte— con el objetivo de concientizar a quienes viajan.
Agradecemos el asesoramiento del equipo técnico de la Dirección Nacional de Protección Vegetal del SENASA.
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