Oxypetalum, una novedad para la floricultura argentina
Conoce el valor ornamental de varias especies de este género sudamericano que se hizo popular fuera de su zona de origen. Los aportes del Oxypetalum al mercado de flores de corte.

El género Oxypetalum (Apocynaceae) cuenta con alrededor de 130 especies sudamericanas, concentradas principalmente en la Argentina, Brasil y Paraguay. Una sola especie se distribuye fuera de esta región, en México y el Caribe.
Nativa del Uruguay y del sureste del Brasil, la especie Oxypetalum coeruleum, una herbácea de tallos erguidos y poco ramificados con vistosas flores celestes o azul-turquesa, es muy valorada como planta ornamental en muchos países alrededor del mundo. Además, es utilizada, principalmente, como flor de corte en ramos tipo bouquet. Sin embargo, en Sudamérica, su uso es prácticamente inexistente o totalmente desconocido.
Nadie es profeta en su tierra: del Río de la Plata a los jardines victorianos
Internacionalmente, la planta conserva el nombre común “tweedia”, en coincidencia con la denominación científica del género al cual fue incorporada, en honor a John Tweedie. Este jardinero escocés fue uno de los primeros recolectores de plantas británicos en acceder a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Arribó en 1825, tras la Revolución y posterior declaración de la independencia, que pusieron fin al dominio español.
Hooker y Arnott, famosos botánicos británicos, nombraron al género Tweedia en 1835; y el botánico escocés David Don describió esta especie en 1837, a partir de semillas enviadas al Reino Unido por John Tweedie, señalando que “pronto se convertirá en un elemento ornamental habitual en los jardines de flores”. Aunque el género Tweedia aún perdura, posteriormente esta especie fue reclasificada dentro del género Oxypetalum. Así fue como esta planta de atractiva floración fue incorporada a la horticultura victoriana. Incluso, ya se anunciaba a la venta en Sídney (Australia), hacia 1848.
Registros posteriores también documentan su presencia en los jardines de la Royal Society en Hobart (1860) y en el Real Jardín Botánico de Melbourne (1880). En ese país, al tiempo que elogiaban a la planta, ya a principios del siglo XX distintos autores destacaban que “crece con facilidad a partir de semillas producidas por ejemplares cultivados en los alrededores de Sídney” y que “seguramente prosperará por sí sola una vez introducida en el jardín, ya que produce semillas en abundancia que el viento transporta a lugares insospechados”. Actualmente, su presencia como planta adventicia en Australia y en Nueva Zelanda está confirmada.

Su difusión en el Lejano Oriente y el potencial de la flora argentina
Japón es otro de los países donde la “tweedia” ha ganado popularidad en las últimas décadas. Allí, en la Prefectura de Kochi, se cultiva con éxito un cultivar al que han denominado “Blue Star”. Pero, frente a la creciente demanda, se contrapone la escasa oferta de nuevos cultivares.
Por otro lado, en 2021, el Dr. Héctor A. Keller documentó 47 especies nativas de Oxypetalum para la Flora Argentina, obra editada por el Instituto de Botánica Darwinion (CONICET) y el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (CONICET-UNC). En especial una de ellas, que habita en el centro del país (principalmente en las sierras de Córdoba y de San Luis), resulta ser sumamente interesante para aportar variabilidad a este cultivo: Oxypetalum coccineum.
Esta especie, de hábito similar a la especie actualmente cultivada, tiene flores rojas y cuenta también con otra población de flores rosadas, disyunta, en la provincia de Misiones. En función de ello, la contribución que la Argentina puede realizar al desarrollo de este cultivo ornamental es realmente importante.

El aporte del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
Actualmente, el Instituto de Floricultura del INTA se encuentra trabajando en la introducción de este cultivo en el país. Asimismo, el INTA y la empresa Flower Auction Japan (FAJ) han celebrado un convenio de vinculación tecnológica con la finalidad de incorporar nuevos cultivares al mercado japonés. En el mencionado convenio, participan también productores de la Prefectura de Kochi (Japón) y de la Argentina.
Asimismo, la ingeniera agrónoma María Laura Riccardo, becaria del Instituto, se encuentra trabajando en el desarrollo de cultivares nacionales y está llevando a cabo una tesis doctoral con el objetivo de conocer las relaciones de compatibilidad reproductiva entre especies nativas de Oxypetalum. Este trabajo de investigación aportará información de utilidad para los programas de fitomejoramiento con fines ornamentales.
Es importante destacar que este y otros trabajos similares que en el INTA se llevan adelante son ejecutados dentro del marco legal establecido por el Convenio de Diversidad Biológica, el Protocolo de Nagoya, la legislación nacional argentina y las normas provinciales que, en su conjunto, regulan el acceso y el uso de los recursos genéticos nativos y la justa distribución de los beneficios que se obtengan.
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