Jardineros: trabajos de estación

Un resumen de las principales labores que hay que realizar antes de que comience el otoño: En esta época, lo más importante es cuidar el jardín de los vientos fuertes, los excesos de agua y las hormigas.

Foto: gentileza de M. L. Vidal Bazterrica

Las vacaciones quedaron atrás, junto con los calores agobiantes, y nos dejaron un jardín desgastado. Las altas temperaturas dañaron tanto las plantas de interior como las de exterior; por eso, una de las primeras actividades que debemos hacer es podar y eliminar todas las ramas y hojas que se encuentren en mal estado -ambas representan estéticamente la desprolijidad en el jardín, pero también, son un peligro, ya que pueden ser transmisoras de plagas y enfermedades-.

Los arbustos, como los laureles, callistemon, rosales, etc., que culminaron su floración, necesitan un despunte para darles forma. Y los jazmines y las trepadoras, que también culminaron sus floraciones, deberán ser podados, pero a más de la mitad de su tamaño, ya que no las volveremos a tocar hasta dentro de un año. Conviene recordar que las especies solamente deberán ser podadas con calor; caso contrario, sufrirán quemaduras con las próximas heladas. También es importante tener en cuenta que no es momento de podar las gramíneas y las especies de origen tropical (de ningún tipo), porque se quemarán. Por último, armar con las hojas secas un mantillo en un rincón del jardín, o una compostera -se comprarán en viveros y agropecuarias-.

Deberemos controlar el tamaño de las herbáceas y las gramíneas, y eliminar las ramas basales sin podar en altura, ya que esto último se llevará a cabo en primavera. Los árboles deberán estar bien tutorados y zunchados para resistir los vientos del invierno. Con respecto a las trepadoras, deberán chequear su sostén y sus ataduras.

También eliminaremos todas las varas secas de las herbáceas, como agapanthus, hemerocallis, lirios, etc., ya que es importante no dejarlas semillar; de esta manera, se evitará que los nutrientes se acumulen en la semilla en lugar de las raíces.

Hay que limpiar los estanques y las fuentes, vaciándolos y retirando las plantas, piedras, etc., para lavar todo, y luego volver a armarlos y llenarlos con agua limpia.

Pero el calor no solamente evapora el agua, sino que también, lava los nutrientes del suelo. Es importante, entonces, fertilizarlos con productos orgánicos, como por ejemplo, la tierra abonada, humus de lombriz y pinocha para las plantas de suelos ácidos como el jazmín del Cabo, helechos, magnolias, etc.

A su vez, observando que el césped comenzará a sufrir por el frío y a ponerse amarillo -salvo la variedad grama, todas las demás se quemarán por las heladas-, este es el momento de la resiembra otoñal, y a su vez, de fumigar contra el grillo topo.

Para la resiembra, conviene cortar el césped bien bajo, esparcir la semilla mezclada con arena,  al voleo o con sembradora, esto depende de los metros cuadrados. Hay que regar en seguida de aplicado, fertilizarlo con arrancador, aproximadamente a los veinte días de resembrado. Como complemento, también es importante,  antes de sembrar, aprovechar y realizar una micronivelación con tierra abonada y arena (la arena,  puede quemarse  si no se riega; por ser un componente mineral), chequear desniveles y drenajes del césped, y corregir.

En relación con los desagües y drenajes, es importante tener presente que hay que realizar un control de las canaletas, porque después de la caída de las hojas de otoño,  suelen taparse. Y puntualmente, con respecto  a las zinguerías, hay que podar toda rama y todo brote que se introduzca dentro de ellas,  ya que además de obstruirlas, las rompen.

Otra actividad de temporada es limpiar la huerta  y sembrar los vegetales de hoja grande, como la acelga.

El otoño viste los pies de los árboles con hojas amarillas, rojas, naranjas…  Disfrutemos de la belleza natural, mientras comenzamos a poner en marcha estos trabajos de mantenimiento.

Texto: María Laura Vidal Bazterrica