¿Hay menos florerías en la Argentina?
Cinco profesores de arte floral nos dan su opinión: Emilia Nardi, Mario Antonelli, Mónica Duch, Viviana Mimare y Mercedes Rizzo Patron. ¿Quién compra las flores y los follajes de corte?

Emilia Nardi
Las florerías están desapareciendo. El florista vende peluches, chocolates y cigarros. No me parece mal ni errado, solo que la flor va perdiendo espacio y el oficio va desapareciendo. Hoy en día, dado que mi mayor actividad está relacionada con la capacitación, veo, con mucha preocupación, que entre los alumnos cada vez hay menos floristas.
Se trata de personas que inician un emprendimiento vinculado a ambientaciones o decoración, que no tienen relación con el rubro y, desgraciadamente, van ocupando el espacio que deja libre el florista.
Todos los años, por cuestiones laborales, tengo la oportunidad de viajar a Brasil, y veo el respeto que tienen todos los integrantes de esta cadena: las flores y los follajes se conservan en agua hasta que llegan al florista; a los mercados mayoristas solamente se puede ingresar con un carné habilitante; el material que no se vende se coloca en cámara de frío hasta la próxima venta… Todas cosas que aquí no ocurren.
Viviana Mimare
www.escuelaargentinadeartefloral.com
Las florerías no están desapareciendo. En lo que va de 2014, cinco alumnos ya han abierto su florería -y llevamos un total de noventa y cuatro en nueve años de funcionamiento de la escuela. Solo ha cerrado una-. En estos últimos años, en promedio, abren seis florerías cada doce meses.
Eso sí, son más chicas y ya no se dedican tanto al arte funerario -si hablamos de la zona de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires-. Mientras que del interior, continuamos recibiendo alumnos para capacitarse en el arte funerario.
Algunas florerías agregan regalería específica, pero esto es un acompañamiento del arreglo floral, que permite al florista darle un valor agregado a su trabajo, especialmente en invierno, cuando los costos de las flores son mayores y los porcentajes de ganancias menores.
Efectivamente, se han sumado muchos decoradores que han encontrado un nuevo rubro. Básicamente, primero vienen a aprender para decorar eventos, pero hemos tenido muchísimos casos que han encontrado una salida laboral más positiva poniendo una florería y anexándole el servicio de decoración de eventos.
Mario Antonelli
Sí, las florerías están siendo reemplazadas por negocios de regalería que incluyen flores, cuando realmente debería ser en sentido contrario -que las florerías fueran las que aggiornaran sus productos de regalaría manteniendo como rubro principal la flor-.
Por otro lado, cuando se pierden fuentes de trabajo -en general, y en todos los niveles- se produce una necesidad de trabajar sea donde sea, y el servicio floral a empresas y particulares es un espacio tentador. Actualmente, a los cursos de capacitación asiste un gran porcentaje de personas que no pertenecían al rubro.
Por consiguiente, los cambios que puedo proponer u observar para mejorar este espacio de la industria floral comienzan con estimular la cultura del consumo. Y para ello, se necesita un debate entre todos los sectores (productores, floristas, decoradores, proveedores de insumo, escuelas de capacitación, etc.), con el objetivo de crear propuestas y acciones que tengan un contenido honesto, artístico y comercial; donde la planta y la flor tengan un espacio permanente en nuestras vidas.
Mónica Duch
La tendencia, desde hace unos cinco años, es poner una tienda de flores y adicionarle al negocio otro tipo de obsequios que acompañen al regalo floral. El marketing está apuntado al valor agregado, por ejemplo, para el Día de los Enamorados vender flores con el eslogan “Te podés llevar un ramo de flores y un champán para festejar con tu enamorada”.
Paralelamente, está apareciendo una nueva tendencia: las casas de regalos pueden vender flores como un adicional a sus productos tradicionales. No obstante, todavía no sabemos qué respuesta reciben de la gente y qué continuidad tendrán.
También en los últimos tiempos, se está dando una situación muy particular: han llegado personas solicitando capacitación o actualización para hacerse cargo de una florería que fue propiedad de un familiar y que no tuvo, durante cuarenta años, ninguna actualización.
Creo que hay que hacer cambios en las tendencias de lo que se ofrece y en cada nicho de mercado floral. Parte de esos cambios, sin dudas, es la capacitación. Estar actualizado es una necesidad, dado que estamos inmersos en un mercado competitivo y exigente en el cual, el que esté un paso más adelante, seguramente hará vanguardia.
Mercedes Rizzo Patron
Creemos que la tendencia actual aquí y en las grandes ciudades del mundo es el surgimiento de una nueva forma de florería, la de las llamadas florerías boutique. Lugares donde el diseño y el servicio importan tanto como la flor en sí misma, y se dedican a la ambientación de eventos, mientras se encuentran en retracción las florerías tradicionales que solo ofrecen arreglos florales tradicionales.
A nuestro centro de capacitación, concurre un porcentaje relativamente bajo de floristas -así denominamos a los dueños de florerías tradicionales-, pero en mayor medida, ambientadores, decoradores y emprendedores. Hemos tenido alumnas de capital y del interior del país, y de diferentes nacionalidades, como por ejemplo, de Canadá, Ecuador, Brasil y España. En estos casos, todas tenían sus propios emprendimientos en sus países y buscaban capacitarse, y encontraron en nuestros diseños el buen gusto que, según sus dichos, en sus países no pudieron hallar.
El cambio que observamos es la especialización, que tiene un lado positivo en cuanto a que el producto final es cada vez más exquisito; el lado negativo es la retracción de las florerías tradicionales.






