Fiesta Nacional de la Flor
El presidente de esta sociedad civil, Tetsuya Hirose, nos explica cómo se estructura la megamuestra nacional presentada en Escobar. Las novedades de la 48.a edición y todo lo que interesa saber relacionado con ella.

La Fiesta Nacional de la Flor nació en 1964 por idea del arboricultor Arturo Brossio —miembro del Rotary Club de Escobar—. De esta manera, la 1.a Fiesta Nacional de la Flor, además de nacer integrada por productores de este partido, estuvo también acompañada por miembros del Rotary Club, comenzó explicando Tetsuya Hirose (73), y agregó: La edición de este año finaliza el 10 de octubre, por lo tanto, todavía se está a tiempo de visitarla.
¿Cómo lograron adquirir el predio en donde se desarrolla el evento desde 1974?
Lo compramos con la recaudación de las Fiestas —salvo la primera recaudación, que fue donada al hospital de Escobar—. Luego de mucho trabajo, la onceaba exposición ya pudimos realizarla en el lugar de nuestra propiedad. Esto se logró durante la presidencia de Luis Brusi, quien en el lanzamiento de la 4.a Fiesta Nacional de la Flor asumió como primer presidente.
Antes de la realización de esta muestra, ¿ya era conocida la ciudad de Escobar como uno de los principales centros nacionales de producción florícola?
Desde poco antes de la Segunda Guerra Mundial, Escobar había comenzado a convertirse en una colonia muy importante de productores de flores de corte. Llegaban japoneses e italianos, y generalmente, luego de trabajar unos tres años, y con la ayuda de sus patrones, se independizaban. De esta manera, se multiplicó la cantidad de cultivos de la zona —en general, todos de flores de corte—. Hoy, se da una situación similar con los ciudadanos bolivianos que trabajan en este lugar, por ejemplo, con el cultivo de plantas de interior, plantines y otros.
Ya no se conoce a Escobar como un centro de producción de flores de corte, y esto se debe a que no hubo continuidad dentro de los cultivos de estos inmigrantes japoneses e italianos a los que me refería antes. Las plantaciones se cerraron a consecuencia del aumento del valor de la tierra y de que, en esa misma superficie, era más rentable cultivar plantas en maceta; entonces, los productores que quedaron decidieron cultivar plantas de interior y también orquídeas. Como decía, para una misma superficie, rendía más el cultivo de plantas en maceta que flor de corte. En general, no hubo continuidad, porque además, muchos de sus descendientes se hicieron profesionales en distintas disciplinas, y el trabajo de campo es muy sacrificado.
Actualmente, ¿cuántos expositores participan y cuál es el número de visitantes, aproximadamente?
Según el año, se cuenta con 350 o 400 expositores de flores de corte, plantas de interior, exterior y otros. En general, la gente que expone es fija, pero siempre se agregan nuevos expositores, pero en relación con la flor de corte hay una mayor participación. Interpreto que lo que sucede es que con un par de ramos de flores, ya se puede participar en la muestra y mostrar el producto satisfactoriamente, pero en el caso de las plantas ornamentales, no es posible exponer solamente dos plantas, y, teniendo en cuenta la logística que esto representa en temporada alta, entiendo que la mayor participación sea, entonces, la de los cultivadores de flores.
Con respecto a las visitas, aproximadamente, por boletería pasan 55.000 personas. A este número hay que sumar el ingreso de quienes lo hacen sin cargo, como es el caso de los jubilados y estudiantes. Por lo tanto, estimamos que la Fiesta cuenta anualmente con unas 60.000 visitas.
Según tu criterio, ¿cuál es la expectativa de los expositores?
Es mostrar su producción al público asistente y, por ende, mejorar las ventas.
Algo muy importante: ¿cómo se estructura y financia esta sociedad civil?
Con las entradas que produce cada edición de la Fiesta Nacional de la Flor y con lo que se obtiene de algunos alquileres que se hace de su predio para la realización de eventos.
¿Cuál es el criterio para elegir la presentación de la novedad o temática de promoción?
Este es un punto muy difícil en cuanto a su elección, ya que tiene que haber suficiente producción para la promoción y la venta. En esta edición, hacemos un homenaje al gladiolo, por sugerencia de la Cooperativa Argentina de Floricultores -planta originaria de África, aunque ya se cultivaba en la época de los griegos y de los romanos-.
Entre los aspectos clave para el desarrollo exitoso de la Fiesta, según tu criterio, ¿cuál es el más importante?
El tiempo. Si el buen tiempo acompaña, todo es más fácil. A su vez, si tuviéramos una mayor disponibilidad económica, haríamos mucha más publicidad —por ejemplo, en la televisión—. También se podrían mejorar sectores edilicios; eso me gustaría mucho.
¿Han analizado alternativas para lograr ese incremento de fondos?
Siempre estamos pensando sobre este tema. Por ejemplo, creo que sería posible si se invitara a las fábricas de muebles de jardín para que promocionaran sus productos insertándolos en el marco de la exposición.
En el transcurso de los años, ¿cómo ves la participación del Estado, en relación con este festejo?
Históricamente, hemos recibido ayuda de la Nación —por ejemplo, del presidente Illia, que firmó un decreto mediante el cual daba carácter nacional a la Fiesta de la Flor (1968); por ser fiesta nacional, por decreto, recibimos del Ministerio de Turismo, anualmente, un pequeño subsidio que este año fue de $15.000—. En los últimos dos años, también hemos recibido subsidios de la provincia de Buenos Aires y del Ministerio de Agricultura Ganadería y Pesca de la Nación. La Municipalidad de Escobar, además de subsidios, nos brinda toda la colaboración para el armado de la exposición.






