Endoterapia vegetal: ventajas y desventajas
Con el descubrimiento del picudo rojo de las palmeras en Buenos Aires, se ha comenzado a hablar más sobre esta delicada técnica para aplicar fitosanitarios. Cómo actúa la endoterapia vegetal en los árboles y las palmeras.
La entrada de un terápico, nutrientes o reguladores de crecimiento en un árbol, puede realizarse a través de las hojas, la raíz, las ramas o los troncos. Las tres alternativas tienen diferentes sistemas de aplicación. La foliar es fundamentalmente por pulverización o atomización; la radicular, por riego, drench (empapar el suelo con un formulado), inyección en suelo y endoterapia, y por tronco o ramas, el último sistema mencionado.
Los órganos elegidos para efectuar los tratamientos, como los diferentes sistemas de aplicación, tienen sus pros y sus contras. Y, para su elección, es muy importante evaluarlos de acuerdo con las diferentes condiciones, tanto del árbol, como de los productos a aplicar y del entorno.
Independientemente del órgano vegetativo que se elija para hacer un tratamiento, el xilema y el floema son los tejidos vasculares a través de los cuales los formulados aplicados se traslocarán hacia los puntos de acción. Hay productos que se mueven por el xilema, y otros tienen la capacidad de moverse a través de las dos vías (en este último caso, pueden ascender y descender).
Qué es la endoterapia vegetal y cómo actúa en árboles y palmeras
La endoterapia es un sistema de aplicación de terápicos en tejidos del árbol en el que un formulado sistémico se pone en contacto con la estructura hidráulica del vegetal para ser distribuido hacia los puntos de acción. Así se minimiza la contaminación del suelo, del aire y del agua por efectos de deriva o lixiviación.
Es una práctica sanitaria útil para el tratamiento de árboles y palmeras, que puede emplearse ante determinadas y justificadas ocasiones. No es la panacea. Y, dado que su aplicación tiene ventajas y desventajas, debe emplearse en ejemplares con buena vitalidad y estructura.
La práctica es muy compleja y requiere de alta capacitación y conocimientos en diferentes áreas ya que ella se lleva a cabo en una zona límite de los tejidos de los vegetales. Por tanto, una inadecuada aplicación puede acarrear como resultado un daño irreversible en el ejemplar más que brindarle un beneficio.
Se deben aplicar protocolos eficientes de trabajo. Previamente, debería determinarse si se trata de un desorden biótico o de uno abiótico, y nada debe hacerse sin un correcto diagnóstico, en ninguna práctica sanitaria.
Es fundamental conocer la anatomía, morfología y fisiología de la especie a tratar: la estructura anatómica entre angiospermas (entre ellas, las palmeras) y gimnospermas, de qué manera se distribuyen los diferentes elementos en el xilema, como la vascularización, la cantidad de anillos de xilema activos. Las diferencias no se dan solamente a nivel de la especie, sino que llegan a la variedad, al cultivar y hasta al plano del individuo.
– Requisitos técnicos y selección de productos para endoterapia
Los productos para utilizar deben ser móviles dentro del vegetal, de tipo sistémico, y hay que hacer una adecuada selección del producto (eficacia, solubilidad, residualidad, pH, coeficiente de adsorción, fitotoxicidad, etc.). Deben estar aprobados por el SENASA, y quienes los apliquen deben ser cuidadosos en las dosis, en la cantidad de aplicaciones, con correctos intervalos entre estas y la posición de los puertos donde aplicar.
Es importante mencionar que las formulaciones de productos diseñadas para ser aplicadas por pulverización foliar no necesariamente son eficaces para utilizar en endoterapia. Sus propiedades fisicoquímicas deben ser modificadas para mejorar la distribución dentro del árbol, como por ejemplo, la solubilidad. Y tienen que contar con un bajo coeficiente de partición octanol-agua, que mide la relación entre la solubilidad en agua y grasas. Esto es un gran desafío para la industria en nuestro país. Por otro lado, para la preparación del formulado es fundamental la calidad del agua.
El principio de la endoterpia considera que los productos a aplicar a través del tronco se mueven por el equilibrio entre la traslocación y la transpiración durante el movimiento de savia.
Las épocas de aplicación dependerán del momento fenológico de la especie y de las condiciones ambientales. Por lo tanto, en el ejemplar, debe haber un activo movimiento fisiológico; incluso, para la aplicación se debe considerar la hora del día más adecuada.
A pesar de que el producto se incorpora dentro del ejemplar, hay que tener en cuenta también los riesgos ecotoxicológicos; por ejemplo, ante la presencia activa de insectos polinizadores que interactúen en el momento fenológico de floración.
– Limitaciones y riesgos de la perforación en la endoterapia
La gran limitación de la endoterapia es que requiere de la perforación de los tejidos del árbol, con sistemas y dispositivos más a menos invasivos, con lo cual es muy importante investigar cómo funciona cada uno.
Las perforaciones en los árboles son heridas que desencadenan, a partir de la lesión, un proceso de aislamiento de los tejidos dañados. Este proceso fue interpretado por Alex Shigo bajo un modelo que denominó CODIT (acrónimo que se traduce como Compartimentación de la Podredumbre de los Árboles). Hoy se sabe que el proceso se inicia con la entrada de aire y la deshidratación de las células dañadas: y el cámbium es el tejido fundamental de esta maravillosa reacción de defensa.
La compartimentación requiere de energía por parte del árbol, que no se destinará a crecimiento y/o desarrollo, y la capacidad de compartimentar no depende únicamente de la especie, sino de la época del año en la que se genera el daño, la vitalidad, el tamaño de la herida y la edad del ejemplar.
Un aspecto muy importante por considerar es que, en las palmeras, al no tener cámbium o tejido para el crecimiento secundario y encargado de la compartimentación, este proceso no existe. Si bien tienen otra estrategia de defensa, para ellas la situación es muy peligrosa desde el punto de vista sanitario y biomecánico.
La endoterapia debe ser una práctica muy criteriosa para ser empleada en determinadas situaciones. No debe ser masiva y no se debería utilizar, por ejemplo, para el tratamiento de plagas que, en forma recurrente, aparecen todos los años en determinadas especies (el caso de la vaquita en los olmos, psílido en eucaliptus, pulgones) ya que, al cabo de algunos años, la cantidad de perforaciones no compartimentadas podrían ser importantes, asociadas a decoloración, podredumbre de la madera, declinación del árbol y problemas asociados al riesgo.
– Movimiento de savia y distribución del producto en el árbol
El movimiento hidráulico en los árboles no es siempre lineal, y hay descriptos diferentes patrones de circulación: en espiral, circulando a la derecha o a la izquierda, ascenso entrelazado, sinuoso sectorizado y recto. Por ejemplo, la sectorización hace que el líquido ascienda en línea recta sin distribución lateral, y el producto que se aplique por la vía del xilema llegará a la rama que esté por encima de ese punto sin distribución horizontal; esto implica que se van a necesitar más puertos de entrada de producto.
Al seleccionar varios puertos de entrada del producto, se puede lograr una distribución uniforme de este en la copa. Por ejemplo, los olmos, normalmente tienen una distribución espiralada y requieren menos puertos; mientras que los fresnos tienen fibra recta.
Si la porosidad del xilema es anular, como en el caso del roble, el puerto debe tener una escasa profundidad, ya que la actividad está fundamentalmente dada en el anillo actual; y, en las especies de porosidad difusa, la perforación debe ser algo más profunda.
Sistemas de endoterapia: métodos invasivos y no invasivos
La práctica tiene grandes variantes, con diferentes dispositivos y formas de penetrar los tejidos más o menos invasivas.
Los métodos invasivos consisten en hacer perforaciones en el tronco, de 4 a 10 mm de diámetro para que el producto pueda ingresar; y los menos invasivos llegan a los tejidos de conducción a través de agujas o cuchillas lenticulares. Cuando la broca corta los vasos conductores de savia, se detiene el flujo y el potencial agua, por lo que la ausencia de una presión externa dificulta la absorción del producto. Por otro lado, los sistemas invasivos pueden realizar una aplicación por sitio, o una aplicación simultánea en varios sitios seleccionados, ya sea por inyección o infusión.
Una vez realizada la perforación, el producto puede entrar al sistema hidráulico forzado externamente por alta presión, por baja presión o sin ella.
– Los sistemas sin presión pueden utilizar productos sólidos o líquidos. En el primer caso, se introduce una cápsula dentro de la cavidad, y el formulado se va diluyendo y traslocando a través de los conductos: implantes.
– En el caso de sistemas de baja presión, el líquido entra al sistema por gravedad y es arrastrado por el movimiento de la savia: infusión.
Cuando la broca corta los vasos conductores de savia, el potencial agua y el flujo se detienen en el área afectada. Al no haber una fuerza externa que empuje al producto, se reduce la traslocación y, si la formulación no es adecuadamente soluble, puede precipitar en el puerto. Al estar el producto colgado en su envase sobre el tronco del árbol, hay exposición química y problemas asociados al vandalismo. Si el puerto no es cerrado, queda expuesto a la entrada de agua y es susceptible al ataque de patógenos.
– En los que utilizan alta presión, si las condiciones de humedad del suelo y las climáticas no son favorables, los tiempos operativos de aplicación se reducen. Obviamente que, si la presión no es la adecuada, los tejidos internos se rompen, y la práctica es altamente nociva.
Algunas tecnologías utilizan inyectores removibles roscados que pueden dejar el puerto u orificio abierto, mientras que otras emplean un tapón o plug, y de, esta manera, asisten a la inyección presurizada y evitan la salida del producto. Un orificio abierto es una puerta de entrada de patógenos. Al emplear accesorios fijos, se corre el riesgo de que se desarrollen zonas necróticas y, además, con el tiempo, se resquebrajen en el interior y cause exudaciones y fisuras de tejidos.
Es importante que el tipo de broca a utilizar genere paredes limpias, no se agrande con movimientos laterales y, también, que la profundidad sea la adecuada. Las perforaciones profundas son contraproducentes, ya que la madera no es un tejido activo capaz de reaccionar para compartimentar, y agrandarlo implica una mayor posibilidad de entrada de aire y de patógenos.
Por su parte, si bien el plug permite una más rápida aplicación, de alguna manera agranda la perforación, aumenta el riesgo de fisura de la corteza y dificulta el cierre de la herida. Una desventaja de la inyección es la posibilidad de formación de burbujas y la consecuente embolia vascular.
Hay equipos que, en vez de hacer perforaciones extrayendo material con brocas, utilizan una cuchilla lenticular perforada que penetra en el tronco separando las fibras leñosas. Al retirarla, el puerto se cierra parcialmente debido a la elasticidad y a la turgencia de los tejidos.
Los dispositivos o equipos que trabajan con baja presión lo hacen a través de una aguja que penetra en el tejido, y el líquido se introduce apretando un sistema de jeringa. En el puerto no se introduce un plug. La perforación es mínima y puede ocasionar, según la especie o la presión, la separación de los tejidos de conducción, que se evidencia por un abultamiento localizado en la corteza. Esto puede ser el inicio del deterioro de los tejidos afectados.
Si comparamos los sistemas sin presión respecto a los de alta presión, es posible señalar que los primeros limitan la cantidad de formulado que se puede aplicar y tienen riesgo de fitotoxicidad, a causa del tiempo que el producto está en contacto con el tejido, o de que precipite. Los segundos aumentan el riesgo de cavitación y suelen requerir puertos de inyección relativamente grandes.
Sobre el autor
Carlos Anaya

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