El INTA estudia nuevas especies medicinales
El Instituto de Recursos Biológicos (INTA) estudia especies medicinales con el objetivo de registrarlas en la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), e introducirlas en el mercado.

Las especies medicinales que se estudian en el Instituto de Recursos Biológicos (INTA) forman parte del Programa Nacional de Hortalizas, Flores y Aromáticas, en el módulo de aromáticas y medicinales nativas. Desde el mismo recuerdan que el INTA ya había tenido una experiencia previa cuando entre 1993 y 2003 se realizó labioprospección de especies autóctonas de regiones áridas y semiáridas de la Argentina a través del convenio/contrato INTA-Universidad de Arizona.
Se buscaron especies nativas con principios activos medicinales y agroquímicos noveles, no registrados -o patentados en el ANMAT-. Este proyecto duró diez años e hizo un relevamiento en las regiones Patagónica, Chaqueña y Andina, y Altoandina del país, explicó la directora del Instituto Renée Fortunato, y agregó que la propuesta fue buscar en zonas de bajo nivel de humedad, visto que las especies que crecen en zonas frías, cálidas y áridas tienen actividad fisiológica que les posibilita vivir en ambientes extremos.
En la actualidad, el Instituto de Recursos Biológicos ha retomado esta propuesta, y sobre esa base se están evaluando especies de Valerianas del sur del país (ñancolahuen): “sedante e inductora de sueño” y de pezuñas de vaca (Bauhinia spp.): “hipoglucemiante”; ambos grupos de plantas poseen reportes químicos y reconocidos usos etnobotánicos (pueblos originarios y criollos).
Lo que se propone es llegar a más: saber cuáles son las que tienen los mejores biotipos, introducirlos a cultivo, y como está dentro de los lineamientos de INTA, la propuesta es la de desarrollar el sistema productivo en las distintas zonas, y que sean de manejo familiar.
El desarrollo, en una primera etapa, es tener una producción comunitaria; que los lugareños, como los grupos originarios, dejen de extraerlos del medio, con disminución y pérdida de las poblaciones naturales, y que gracias a esta propuesta sea manejado a nivel cultivo.
Consultada por Economía & Viveros al observar que este trabajo forma parte del Programa Nacional de Hortalizas, Flores y Aromáticas, la directora de este Instituto agregó: La propuesta es que las plantas medicinales que deriven de este estudio sean comercializadas en un principio a través de cultivos derivados de huertas familiares; por otro lado es posible, según demanda, que las huertas deban agruparse en cooperativas para proveer materia prima a gran escala a la industria fotoquímica. No se considera que la producción este asociada a viveros ornamentales, pero los productores pueden tomar decisión a qué tipo de actividad efectuar a nivel comercial.
Agradecemos la colaboración especial de Valeria Guerra (INTA).






