Cómo es ser viverista lejos de Buenos Aires

Tres cultivadores de plantas ornamentales comentan su experiencia: Gustavo Sobral (Tucumán), Virginia Vaieretti (Río Negro) y Javier Rojas (Corrientes). Su relación con las asociaciones, el mercado al que abastecen y mucho más.

Cultivo de árboles y arbustos (Río Negro). Foto: Economía & Viveros

Corrientes: Javier Rojas

Cultivos Carumbe

Somos productores de plantas ornamentales de interior, en Saladas, provincia de Corrientes, desde 1991.

De acuerdo con mi punto de vista, la mayor problemática que enfrentamos es la comercialización, ya que la distancia nos pone límites al momento de entregar nuestros productos, debido a los costos del transporte. Esto hace que si no tenemos una determinada carga, nos encontremos condicionados, ya que, por el momento, el flete se halla a cargo de nuestra empresa como un servicio más al cliente.

A su vez, las ventas se ven afectadas por la inflación que estamos teniendo, y, a consecuencia de ello, la rentabilidad disminuye, dado que todos los insumos han aumentado y el precio de la planta no ha acompañado a la misma.

También la carga impositiva es grande, como nos ocurre a todos en cualquier parte del país. Además, hemos tenido la desgracia de haber estado afectados tres veces, en veinte años, por tornados que nos han roto más del 60% de nuestras instalaciones, y nunca hemos contado con la ayuda del Estado.

Indudablemente, creo que todas las asociaciones son importantes, y me siento representado por ellas, aunque no participo de sus actividades, por diferentes motivos.

Río Negro: Virginia Vaieretti

Vivero La Araucaria

Cultivar  no es una tarea tan común en Bariloche. No es una actividad sencilla, en donde el clima es frío y los recursos del  lugar están destinados al turismo. El viento, la sequía del verano y las bajas temperaturas del invierno encarecen la labor, ya que se necesita mucha infraestructura: invernaderos muy robustos, resistentes a las nevadas y al viento, con calefacción, en algunos casos. La  disponibilidad de agua y riego es determinante.

Al ser pocos, los viveristas nos conocemos entre todos; no llegamos a formar una asociación, pero nos mantenemos en contacto. Las emergencias climáticas últimamente suelen ser frecuentes, pero creo que es una realidad común en todo el país. Considero que la más complicada que tuvimos que sufrir fue la erupción del volcán Puyehue. Una experiencia difícil por el desconocimiento que teníamos al respecto y muy ardua como consecuencia del impacto que produjo en las plantas y en las estructuras. Pienso que tuvimos suerte al producirse en invierno y no creo que volvamos a vivir otra, afortunadamente.

La  distancia es a veces un problema, pero estamos acostumbrados. Tenemos la suerte de tener buenos proveedores, desde hace muchos años, con los cuales tenemos un diálogo constante, y nos han ayudado las veces que pedimos una mano.

Tucumán: Gustavo Sobral

Vivero Sobral

Con mi familia tenemos un vivero dedicado a la producción y comercialización de árboles, arbustos, plantas de interior y plantines florales a 16 km de la capital de Tucumán. Tratamos de llegar a nuestros clientes minoristas haciendo publicidad en los medios locales. Mientras que en lo que se refiere a nuestros clientes que compran al por mayor, los atiendo en forma personal -vendemos también en Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja-.

Ante las distintas problemáticas que se nos presentan, muchas veces los productores nos preguntamos si nos sentimos representados por las asociaciones de viveristas. Y además, si la política está metida -de una forma u otra- para sacar rédito y, entonces, sumado a las malas experiencias que tuvimos -con la Asociación Tucumana de Floricultores y Viveristas- muchos productores, entre los que me encuentro, nos aislamos y no queremos participar.

Sin embargo, a pesar de estos inconvenientes seguimos adelante y tratando de progresar incorporando tecnología. Y, aun sin tener el mercado que hay en Buenos Aires, aprovechamos la principal ventaja que existe en nuestra provincia: el clima. Recordemos que aquí hay prácticamente solo un mes de frío.