Cómo es el Centro Biotecnológico Agroforestal del Chaco

El director del Centro Biotecnológico Agroforestal y de la Escuela de Jardinería del Chaco, Ing. Agr. José Ruchesi, habla sobre lo que piensan hacer en floricultura.

José Ruchesi. Foto: gentileza de la Escuela de Jardinería del Chaco

Este Centro Biotecnológico fue inaugurado hace poco tiempo y fuimos acompañados en dicha ocasión por la Presidenta de la República. Falta todavía la parte del equipamiento; allí la mayoría de los elementos que se utilizan son importados (han sido adquiridos y resta que lleguen), explica el Ing. Agr. José Ruchesi (63), director de la Escuela de Jardinería del Chaco y de este Centro Biotecnológico Agroforestal que se encuentra dentro del mismo predio que la Escuela.

A nivel nacional, se está evaluando la posibilidad de que el Centro se transforme en un polo de transformaciones genéticas de plantas para interés agronómico y, de esa forma, que esto sea referente en el ámbito mundial.

¿Podría describirlo?

Las áreas que estamos trabajando son las de transferencia, en las que se utiliza equipo de flujo laminar (hay áreas de incubación); en total se están acondicionando once áreas distintas. Esto es muy bueno porque permite tener once temperaturas distintas para diferentes cultivos. Los invernaderos de aclimatación (hay cuatro) ya están prácticamente a pleno, es decir, completos de plantas.

En el Centro Biotecnológico trabajarán  treinta y cuatro personas, de las cuales diez deberán ser profesionales capacitados -y la capacitación, sí o sí, tendrán que hacerla con nosotros-. Otras diez, serán técnicos capacitados, y diez más, operarios calificados. Cuatro puestos serán ocupados por personas sin calificación especial en dicho trabajo.

¿Ya está completamente terminado?

El 99% estará terminado dentro de los primeros días de diciembre. Todo lo demás, prácticamente ya está. Se estima que el Centro Biotecnológico se encontrará en pleno funcionamiento en marzo o abril del año que viene. Son 2500 m2 de laboratorio, y está pensado para una producción que irá de tres a cinco millones de plantines de alto impacto económico. 

Hay importante tecnología; el Centro tiene un diseño muy moderno. En él no solamente se controlan las distintas áreas específicas del laboratorio, sino también un posible incremento con la construcción de cimientos para que soporten un piso más -en este momento, tiene solamente dos-.

¿Cuáles serán los primeros trabajos relacionados con la floricultura que se realizarán en el Centro?

Estamos trabajando con plantas que normalmente se cultivan en los países desarrollados y entendemos que tenemos que procurar la sustitución de importaciones para que nuestros productores de flores tengan el material genético (y la planta en condiciones ideales) como para poder cultivar y, de esa forma, no tener que comprarles a los países desarrollados.

Como nosotros tenemos muy poco desarrollo en el cultivo de plantas ornamentales, dejamos un vacío muy grande y, por ende, se lo “damos” a otros países. Por lo tanto, nuestra prioridad es hacer plantas ornamentales. La finalidad es que no haya necesidad de comprar plantines a los países desarrollados, sino que puedan ser adquiridos en la Argentina.

Teniendo en cuenta que existen otros centros que multiplican plantas ornamentales, ¿qué semejanzas y diferencias tienen con este Centro?

Tenemos diferencias fundamentales basadas en que hacemos mucha investigación y desarrollo tecnológico a través de un programa de autogestión. Esto quiere decir que el 90% del presupuesto que nosotros manejamos para llevar adelante nuestro proceso de enseñanza y de producción sale de la comercialización de la planta.

En ese sentido, no tenemos asignado un presupuesto estatal. En cambio, una fábrica sí lo tiene. Eso podría implicar que quien carece de tal partida no sea todo lo eficiente que tendría que ser a la hora de definir estrategias y esquemas de producción. Entonces: una realidad es si a alguien le otorgan un presupuesto del Estado para que produzca y otra, si la institución debe  generarse el presupuesto a través de su propia producción. Esa es la gran diferencia que tenemos con otras instituciones públicas.

¿Cuál es la producción de la escuela?

Nosotros, por año, tenemos un millón de plantas ornamentales en producción; es un número grande. Nuestra cooperadora es importadora y exportadora. Es la única cooperadora de escuela pública argentina que importa y exporta, eso hace que tengamos invernaderos importados de Europa con mucha tecnología y podamos brindar excelentes clases, con todos los materiales y elementos para que los alumnos interactúen con la producción de un millón de plantas anuales.

Actualmente, ¿qué destino tienen las plantas que cultiva la Escuela?

El 80% de lo que se produce es para los revendedores (negocios, comercios, personas, etc., que las adquieren para comercializarlas). Tenemos un radio de hasta 1000 km; en otras palabras, nuestras plantas llegan hasta Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Misiones, Formosa y Corrientes. Esto es interesante, porque nos permite comercializar todo lo que hacemos, prácticamente.

¿Cuántos alumnos tiene la Escuela?

Normalmente, alcanzamos un promedio de matrícula anual de entre 250 y 260 inscriptos. Este año vamos a pasar la cifra de trescientos alumnos. Es un número bastante grande. La cooperadora hace una inversión muy fuerte en la capacitación de cada uno de ellos.

¿Qué es lo que atrajo más la atención de la Presidenta en el Centro y la Escuela?

A Cristina Kirchner le encantan las plantas ornamentales. Nosotros le obsequiamos hace unos años unos ejemplares de Anthurium, y le gustó muchísimo. También le agradó en gran medida nuestra historia, porque gestamos un sistema de formación y de transferencia de conocimiento en plantas ornamentales que no es común en la Argentina. Eso es lo que pondera y valora más.

La provincia, ¿tiene alguna fiesta de la flor?

No la tiene, porque carece aun de una cultura que nuclee a varios productores para que eso ocurra; ojalá tuviéramos muchos productores y pudiéramos festejar (como lo hacen otros países) a través de un esquema de producción de plantas florales o de flores de corte.

Lanzamos hace poco un proyecto a nivel nacional para ver si podíamos incrementar la producción de flores en el país y en distintas provincias.

¿Algo que desee agregar en relación con el Centro o con la Escuela?

Para nosotros, el desafío más grande fue trabajar con plantas transgénicas y haberlas logrado. Y también el hecho de que nuestra Escuela sea la única que hizo plantas transgénicas nos llena de orgullo. A la vez, afirma y reafirma en parte la decisión política asumida para hacer este Centro de Biotecnología en una Escuela. Fue muy acertado crearlo, porque con esas plantas transgénicas estamos demostrando que tenemos una sólida capacidad técnica y una gestión interesante para encarar este desafío, que es muy grande.

Escuela de Jardinería del Chaco. Foto: gentileza de José Ruchesi

La historia de esta Institución

El  Centro Biotecnológico surge como resultado de un laboratorio moderno de biotecnología que tenemos en la Escuela y que fue conocido por Jorge Capitanich, recuerda el Ing. Agr. José Ruchesi.

Cuando nos visitó, quedó gratamente sorprendido al ver la tecnología que estábamos utilizando para la propagación de plantas a partir de células; para propagar a gran escala genotipos únicos de especies forestales, como por ejemplo, el algarrobo. Recordemos que el algarrobo está en vía de extinción.

A partir de dicho conocimiento, Capitanich da a difusión la actividad y lo interioriza del tema también al ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación, el Dr. Lino Barañao. Es interesante que este funcionario haya conocido nuestro emprendimiento. Este Ministerio es el primero de Ciencia y Tecnología que se forma en la Argentina, en 2007.

Entonces, cuando vino al Chaco y conoció el desarrollo que hacemos en materia de biotecnología, quedó gratamente sorprendido. Todo lo que nosotros enseñamos en ese ámbito, en el mundo se enseña en cursos de posgrado universitario. Nosotros permitimos que a ese nivel de capacitación accedan personas que tienen un secundario completo.

El Ministro me preguntó: ¿Por qué usted bajó el nivel de la enseñanza al nivel medio educativo cuando esto en el mundo se enseña en cursos de posgrado universitario?

Entonces, yo le manifesté que en biotecnología moderna, se necesitan operarios calificados para que sepan trabajar sin que eso implique que la persona tenga que tener un título de grado. Esto quiere decir que, con un secundario completo y una especialización (brindada por nosotros), tendríamos el operario calificado como para que puedan llevarse adelante los cultivos en condiciones de asepsia.

Le gustó en tal medida lo que observó en la Escuela que dijo que iba a proponer este modelo en el ámbito de las Naciones Unidas a fin de que se empiece a replicar el  modelo en otros países. Luego, procuró que nuestro proyecto fuera presentado en Tecnópolis, con un stand muy lindo, donde pudimos mostrar el desarrollo en biotecnología, sobre todo, en la parte de cultivo de tejido.

Posteriormente, se siguió mostrando nuestro proyecto en otros países, por ejemplo: China, Vietnam, Singapur. Derivado de esto, surgió la oferta política de los dos actores: el Gobernador de la Provincia y el Ministro de Ciencia y Tecnología de la Nación, a fin de capitalizar todo lo que estábamos haciendo en la Escuela y llevarlo a otra escala mucho más grande para darle respuesta al sector productivo en el área forestal, área industrial, área ornamental y últimamente, en 2012, en plantas transgénicas resistentes a la sequía. Esto último se logró mediante un convenio firmado por el CONICET y el Gobierno de la Provincia de Chaco.

Vale decir que la autogestión que teníamos en la Escuela nos permitió alcanzar objetivos muy superadores y, en función de eso, nos propusieron que trabajemos para la elaboración de un proyecto con la finalidad de construir un Centro Biotecnológico Agroforestal para dar respuesta a nuestro país y a otros países.

Por supuesto, esto tendrá una dimensión tal que ya están mirando en otros países lo que estamos haciendo. El 4 o 5 de diciembre viene la delegación de China a firmar un convenio. Este país quiere, entre otras cosas, que capacitemos a las personas en este tema, desea comprar nuestros árboles con flores. De esta manera, este Centro Biotecnológico se convertirá en un disparador para hacer muchas cosas y para aumentar lo que ya tenemos en marcha.

Una de los logros de este año es la obtención de las plantas transgénicas, maíz y soja resistentes a la sequía, y es, también, la primera vez en el mundo que se crea una planta transgénica en una escuela.

Texto: Guillermina Capitanich