Cómo cultivar Gardenia jazminoides
¿A qué temperatura deben estar las plantas? ¿Por qué se recomienda un sustrato ácido? ¿Cómo hay que hacer el pinzado y la poda? ¿Cuáles son los principales problemas que se encuentran en los viveros?

Existen diferentes variedades de gardenia, como por ejemplo: el jazmín del cabo, cuyas hojas son perennes y brillantes; la Gardenia augusta, “Kimura”, de hojas y flores levemente más pequeñas; y la Gardenia augusta, “Radicans” o jazmín estrellita, que es una planta de porte rastrero y cuyas flores son más angostas, símil pequeñas estrellas.
Para poder cultivarlas exitosamente a escala comercial, se recomienda tener en cuenta los siguientes aspectos:
– Temperatura: el registro óptimo se sitúa en los quince grados (15º) nocturnos y en los treinta grados (30º) diurnos. Se aconseja tener presente que las temperaturas muy elevadas inhiben el desarrollo del botón floral.
– Luminosidad: la gardenia está considerada como una planta de exigencia intermedia en cuanto a la luminosidad. Tolera perfectamente el pleno sol, pero lo ideal es que crezca entre 25.000 a 50.000 lux -es decir, se tendría que cultivar bajo una malla de media sombra del 30–50 %-.
– Sustrato: estas plantas necesitan un sustrato netamente ácido, con un alto contenido de hierro, que es rápidamente absorbido. Un medio utilizado es la turba mezclada con arena y corteza compostada, con un pH en torno a 5, y una conductividad de 1,6 mmho/cm, con una alta porosidad.
– Fertilización: es de exigencia media-alta. Se utiliza un abono 2:1:2 o 2:1:1, a razón de 150 ppm a 200 ppm, con una CE (Conductividad Eléctrica) de 1,5 a 2 mS/cm (aprox. 1 gramo por litro). En caso de que el pH se eleve, se puede fertilizar con sulfato de amonio, a razón de 150 ppm (aplicar 2 o 3 veces). Se recomienda tener en cuenta la necesidad de hierro, por lo que se sugiere aplicar un quelato o sulfato férrico, a razón de 250 g/100 l de agua cada 3 semanas. Una vez que las plantas están inducidas, se puede cambiar el fertilizante a uno 1:1:2, a razón de CE 1 a 1,2 mS/cm (aprox.0,7 a 0,8 g/l).
– Floración: Durante el verano (días largos), se recomienda colocar las plantas durante un mes a días cortos (inducción floral, que se logra por respuesta al fotoperíodo). Luego, en abril (días cortos), se pasa a días largos (para que se inicie el desarrollo de botón floral) utilizando lámparas tipo Mazda de 500 W.
Hay que tener en cuenta que la caída de pimpollos puede producirse por las variaciones bruscas de la temperatura, que inducen al aborto del pimpollo; en mayor medida si la temperatura está acompañada de falta de riego o exceso de este.
– Pinzado y poda: el primer despunte se hace dejando un par de nudos, y el segundo, se realiza dejando dos pares de nudo. Se recomienda considerar que para obtener floración en invierno, el último despunte tiene que ser realizado antes del 20 de enero, aproximadamente; y se puede llegar con la poda hasta fines de febrero para floraciones tardías. A las plantas que se les pasa la floración, se les efectúa una poda, para que florezcan de manera natural en la siguiente primavera.
– Fitorreguladores: se recomienda la aplicación de CCC ( cycocel), que es una aplicación foliar a razón de 1,5 a 2 cc/litro de agua; y en aplicaciones en riego, se usa 1 a 1,2 cc/litro de agua. Con respecto a la época y al momento de aplicación, se aconseja la primera aplicación a las dos semanas del último despunte y la segunda, al mes.
Hasta el presente, las mayores dificultades en el cultivo de gardenias en maceta son: desconocimiento del ciclo y de las exigencias de las plantas, traducido especialmente por la caída de los pimpollos como consecuencia de ambientes excesivamente secos, diferencias drásticas en la temperaturas, y falta o exceso de luminosidad.
Texto: Ing. Agr. Marcelo Sasaki






