Agua caliente para prolongar la vida de los liliums
Una investigación del INTA propone emplear agua a una determinada temperatura para lograr una mejor calidad de las flores de corte. Te contamos a cuántos grados debe estar y todo lo que necesitas para aplicar esta técnica de poscosecha.

El tiempo de vida poscosecha es uno de los principales desafíos para la comercialización de flores de corte. Un estudio realizado por investigadores argentinos demostró que un breve tratamiento con agua caliente, aplicado únicamente en la base del tallo, puede retrasar el envejecimiento y mantener la calidad de los lilium (Lilium spp.), durante más tiempo. Esto ofrece una alternativa sencilla y de bajo costo para productores y comercializadores.
Cada flor comienza a perder calidad desde el momento en que es cosechada. El corte del suministro de agua y de los nutrientes genera un estrés fisiológico que acelera el envejecimiento de los tejidos.
En especies ornamentales como el Lilium (Lilium longiflorum), este proceso se manifiesta mediante el amarillamiento de las hojas, la pérdida de firmeza de los pétalos y una reducción de la vida en el florero. Todos ellos son factores que disminuyen el valor comercial de la flor.
Con el objetivo de encontrar alternativas prácticas para retrasar estos procesos, los investigadores del Instituto de Floricultura del INTA, de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Nacional de La Plata evaluaron el efecto de un tratamiento térmico localizado en la base del tallo floral.
La técnica consiste en sumergir, únicamente, los primeros dos centímetros del tallo recién cortado en agua a 50 °C, durante cinco minutos. A diferencia de otros tratamientos térmicos que involucran toda la flor, esta estrategia actúa, exclusivamente, sobre la zona donde ocurre el corte, un punto que es en particular vulnerable al estrés generado por la cosecha.
Flores que conservan mejor su calidad
Los resultados mostraron que los tallos tratados perdieron menos agua y menos peso durante el almacenamiento. Además, los botones florales se abrieron de manera más lenta y uniforme, lo que permitió extender el período en que las flores permanecieron en condiciones comerciales óptimas.
Otro aspecto destacado fue la conservación del color verde de las hojas. El amarillamiento foliar es una de las principales causas de descarte en flores de corte; incluso, cuando las flores aún presentan buen aspecto. En este estudio, las plantas tratadas mantuvieron durante más tiempo el contenido de clorofila, retrasando, de esa manera, el deterioro visual.
¿Qué sucede dentro de la flor?
El tratamiento térmico generó respuestas internas que ayudaron a las flores a enfrentar el estrés provocado por la cosecha. Se observó una mejor conservación de los azúcares, compuestos esenciales para mantener el metabolismo de las flores. Como consecuencia, se retrasó la aparición de los síntomas típicos del envejecimiento, y eso permitió que las flores mantuvieran por más tiempo su frescura.
Un hallazgo especialmente interesante fue la conservación prolongada de los pigmentos naturales. Las flores sometidas al tratamiento conservaron una coloración más intensa y estable, lo que se tradujo en un atractivo visual superior. En otras palabras, no solo se preservó su funcionamiento interno, sino también su valor estético, un aspecto esencial para la comercialización y la apreciación de las especies ornamentales.
Una herramienta simple para la cadena florícola
Uno de los aspectos más relevantes de esta tecnología es su simplicidad. No requiere productos químicos, equipamiento sofisticado ni modificaciones importantes en el manejo poscosecha. Basta con controlar la temperatura del agua y el tiempo de inmersión para obtener un efecto beneficioso sobre la calidad de las flores.
Esto convierte a la metodología en una alternativa especialmente interesante para viveros, productores, empacadoras y distribuidores que buscan reducir pérdidas durante el almacenamiento y el transporte. En un contexto en el que el sector demanda tecnologías más sustentables y eficientes, este tipo de prácticas representa una oportunidad para agregar valor sin incrementar significativamente los costos de producción.
Los resultados obtenidos demuestran que un tratamiento térmico localizado puede transformarse en una herramienta de manejo poscosecha con alto potencial de aplicación comercial, y contribuir, a la vez, a prolongar la vida en florero y mejorar la calidad de los liliums destinados al mercado ornamental.
Texto: Ing. Agr. Gunther Alfredo Mantilla (Instituto de Floricultura del INTA).
Este artículo de divulgación se basa en resultados obtenidos en una investigación desarrollada en colaboración con Libertad Mascarini, Hugo Daniel Chludil y Gustavo Adolfo Martínez, publicada en la revista Ornamental Horticulture.
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