Restauración del paisaje metropolitano
El autor de este libro -en venta desde los primeros días de noviembre-, el Dr. Gabriel Burgueño, ofrece interesantes apuntes para la reflexión y planificación en la Región Metropolitana de Buenos Aires.

Para mí el paisaje es el entorno natural que se puede reintroducir en el espacio humano. No puedo dejar de ver la potencialidad de naturaleza por sobre la expresión del diseño. A su vez, el diseño posibilita idear los lenguajes de esa reintroducción, pero la meta es naturalizar, explica el Dr. Gabriel Burgueño (41), quien el 13 de noviembre presentó el libro Restauración del paisaje metropolitano en el Centro Argentino de Ingenieros Agrónomos.
¿Qué consideras “cosmopolita” y cuál es tu noción de “local”?
El paisaje es también arte, expresión, forma, color, por eso es clave jugar con esa tensión entre lo que se entiende como regional-local y lo que implica el concepto global. No podemos dejar de dialogar con el mundo, tomar ideas, evocar, oponer, pero cuidado, no puede ser todo lo mismo y ahí entra la idea de identidad, es decir, planificar pensando en temas que construyan ideas propias y sobre todo miradas valorativas propias para jerarquizar los elementos que tradicionalmente se vieron como feos, como yuyos despreciables o como residuos.
¿Por qué hablas de identidad en la planificación de ciudades?
Creo que es una pincelada que da esperanza, porque en definitiva, con la idea de identidad se puede pensar en la construcción de un colectivo, de mayor tolerancia, de integración de pensamientos diferentes y porque el paisaje puede ser escenario para esa construcción. Bauman dice que la identidad se construye, se elige por diferentes opciones, es decir, no solo se hereda. Y es ahí, en ese punto, donde creo en el diseño como camino de búsquedas y propuestas.
¿Qué te parece que resulta contemporáneo en el diseño?
Hay una idea de lo correcto en todos los diseños y en el paisaje, creo que se vincula con ciertos momentos, como el Renacimiento o el Barroco, entonces, plantear un paisaje de diseño contemporáneo es superar esa mochila de cánones para pensar con ojos propios. Es lo que plantea Pratt en su libro Ojos imperiales: cómo los americanos vemos los temas americanos con mirada europea, es esa visión la que hay que superar.
¿Por qué hablas de restauración?
Porque por medio de la restauración convergen conceptos de planificación, conceptos de ecología del paisaje y de interpretación ambiental, de modo de integrar en la propuesta dimensiones no solo proyectuales, sino también, biológicas y de participación.
Es el futuro del paisaje, el hecho de sumar esferas socioambientales a la cuestión de diseño, sino caemos en el riesgo de decorar en lugar de hacernos cargo de la profundidad que tiene la disciplina.
¿Y cómo resumes todo esto en tu nuevo libro?
Justamente, vuelco estas reflexiones en el libro y ahí, también convergen una serie de ideas para introducirnos en el mundo del paisaje regional, en cuanto a cómo era, cómo lo percibimos, cómo se valora y cómo rearmarlo (restaurarlo). Es parte de la tesis de doctorado que presenté en 2012.
A partir de estudios y descripciones del paisaje espontáneo local, de revisiones de viajeros y botánicos de unas cuantas décadas o siglos atrás armé modelos para restaurar praderas, selvas, bosques, pajonales y otros ambientes naturales. Propongo las especies, cómo se asocian entre sí, con qué suelos, relieve, microclima, como recetario para jardineros, paisajistas, biólogos, agrónomos, que deseen enfocar el paisaje con esta visión de amigarse con la naturaleza. Lo creo posible y por eso lo pregono.






