Cómo diseñar un jardín
Aspectos a considerar en el diseño: El uso juicioso de elementos ornamentales o estructurales hace que el jardín, además de ser cómodo y práctico, también sea agradable.

A la hora de diseñar y en cuanto tratamos de la disposición y el aspecto del jardín, dos elementos son fundamentales: el espacio (lleno o vacío) y la escala. De esta manera, una estructura plantada, por sí sola o incorporada en un cantero, actúa como pieza escultórica en el jardín.
Una estructura vertical atrae la mirada y a la vez la desvía de una vista que queremos disimular, como por ejemplo, con una pérgola, cuyo material dependerá de la arquitectura de la casa (de hierro, de caña o de madera, se puede pintar de gris, verde oscuro, negro, blanco o azul oscuro). También es posible esmaltar o patinar la superficie para no perder las vetas de la madera. Las especies vegetales que plantemos no deberán competir con la estructura, por el contrario, deberán acompañarla. Es conveniente tener en cuenta que los elementos verticales crean una sensación de profundidad y de amplitud.
Una maceta como disfraz es la solución que utilizamos a modo de camuflaje para los lugares donde hay desagües, caños a la vista, encuentros de diferentes alturas de muros, etc. Por lo tanto, debemos elegir la maceta muy cuidadosamente. ¡Que no parezca que está tirada allí!
Una ilusión óptica en el diseño de los espacios significa engañar al ojo: es trabajar con profundidad creando sensaciones como, por ejemplo, de continuidad, de misterio… Un banco, al final del camino, nos llama a recorrer todo el sendero, preguntándonos qué habrá más allá. La textura de las ramas que se alzan hacia el cielo aumenta la sensación de distancia en un camino, aunque sea corto.
Unas cañas sobre un muro, apoyadas o plantadas, nos sirven para tapar, ampliar o decorar el espacio. Nos dan altura vertical y horizontal, y logran, así, contener el espacio. Los juegos son elementos muy fuertes, que solo con su presencia brillan. Pues bien, enriquezcamos ese espacio con piedras, arena, palos o, simplemente, plantas no toxicas y sin espinas.
El piso nos da movimiento, combinado con diferentes materiales y figuras geométricas hacen de algo tan básico un elemento rico para nuestra visión. Las piedras, solas o en conjunto, acompañan a los diseños con agua y modernos, transmitiendo energía y paz interior.
El agua, tan necesaria para nuestras vidas, ya sea en reposo o en movimiento, puede servirnos para tapar una pared, crear un rincón romántico, transmitir sonidos o, simplemente, ser la vedette del jardín.
Los muros son elementos contenedores del espacio, que no siempre son lindos y, muchas veces, molestan nuestra visión y perspectiva. Podemos bajarlos mediante trabajos con fósiles o diferentes técnicas de pinturas.
Todo efecto que posea forma y esté ubicado con armonía, relacionándolo con su entorno, es un elemento que acompaña y resalta la arquitectura y el jardín. Únicamente se trata de que seamos un poco creativos, desestructurados e imaginativos, y pensemos que en nuestros jardines podemos lograr crear bellas obras de arte.
Texto: María Laura Vidal Bazterrica






