Sustratos: ¿Cómo controlar las entregas en los cultivos?
Una sencilla guía que permitirá conocer las características de estos productos sin necesidad de recurrir a un análisis de laboratorio. Para garantizar la reducción de pérdidas, ofrecemos sugerencias fáciles de aplicar.

A fin de decidir la compra de un sustrato comercial, debe tenerse en cuenta el sistema de producción en el cual será utilizado, de acuerdo con todos los factores que participan: tamaño del contenedor, especie de la planta y etapa de crecimiento, estación del año, cultivo bajo cubierta o a la intemperie, clase de riego, calidad del agua, tipo de fertilización, etc.
Una vez que se eligió qué sustrato adquirir, debemos asegurarnos la misma calidad a lo largo de las entregas para poder organizar, eficientemente, las labores culturales de manejo que completarán el ambiente donde crecerán las raíces.
Cuando se compra sustrato a granel o embolsado, pero sin un rótulo detallado, en primer lugar, se recomienda hacer un análisis organoléptico (todo lo que se pueda observar a través de los sentidos: color, olor, tacto, tamaño de partículas y presencia de objetos extraños indeseables -piedras, vidrios, palos-). Medir el pH y el contenido de sales es fundamental, pero también, es muy importante medir la densidad o porosidad total y el tamaño de partícula.
Mediante el olor es posible determinar si el material tiene tierra entre sus componentes. El color debe ser uniforme; no obstante se debe tener en cuenta que cuanto más húmedo, será más oscuro. Cuando colocamos un poco del material húmedo entre los dedos y lo frotamos, si se mancha la mano, es porque hay presencia de material fino (tierra o material muy compostado), que retendrá mucha agua.
Para medir el pH y la CE (conductividad eléctrica), es necesario utilizar un peachímetro y un conductímetro. Se coloca en un recipiente un volumen del sustrato y el doble de agua destilada (se puede usar el desagüe del aire acondicionado), y luego se deja quince minutos, pero se agita este contenido de vez en cuando (aproximadamente, cinco veces). En ese extracto se medirá el PH y la CE. Es factible también realizar otras mediciones con muestras de otras partes de la misma pila.
En cuanto a la medida de densidad (recordemos que es inversa a la porosidad), se puede colocar una muestra en un recipiente graduado (puede ser una jarrita de cocina de 1L). Paso seguido, se lo acomoda asentándolo tres veces sobre una superficie plana; se lee el volumen y luego se pesa. Se descuenta el peso del envase y, para obtener el resultado de la densidad húmeda, se divide el peso del sustrato por el volumen observado en la jarrita. (Tengan en cuenta que la humedad del material debe ser similar en cada medición, porque la humedad, generalmente, afecta la densidad).
Otro análisis que puede realizarse es el de granulometría, que mide el tamaño de las partículas. Se utiliza un tamiz o colador de abertura de 1 mm, o similar, y se coloca una muestra de 300 ml seca al aire (para que no obture la malla). Paso seguido, se sacude circularmente durante dos o tres minutos. Se pesa cada una de las fracciones (la que pasó por el tamiz y la que quedó retenida), y se puede calcular el porcentaje respecto del total. El tamaño de partícula está relacionado con el tamaño de los poros, y este, con la retención de agua (a mayor cantidad de partículas finas, mayor retención de agua). El dato obtenido ayudará a decidir cuál será la frecuencia del riego. También se pueden utilizar tamices de distintas medidas para observar los diversos componentes que, por lo general, quedarán retenidos en los diferentes tamices; y así se verificará la uniformidad en la formulación.
Resulta importante guardar una muestra de cada partida en bolsas herméticas, con una etiqueta descriptiva de los resultados (fecha, proveedor y respuestas de las plantas), para poder comparar entre partidas sucesivas.
Con estas metodologías mínimas, se obtendrán datos simples que, si bien no reemplazarán los análisis de laboratorio, serán una herramienta eficaz para controlar en forma interna, en la producción, la calidad del sustrato a lo largo de las entregas.
Lo más importante es llevar un registro de estas variables cuando se ha obtenido una planta de buena calidad y repetir, lo más exactamente posible, el mismo procedimiento cada vez que se mida, a fin de que la comparación de los datos entre partidas sea fiable.
En el país, la calidad en los sustratos comerciales, generalmente, todavía no cumple con las exigencias de calidad establecidas, pero es el reclamo y la demanda de buena calidad, por parte de los productores, los que fortalecerán este eslabón de la cadena comercial florícola.






