Jorge Capitanich habla sobre la floricultura argentina

El Jefe de Gabinete de Ministros acerca su visión sobre este sector: La Argentina es importadora de muchas especies de flores y tiene capacidad para producirlas.

Jorge Capitanich. Foto: gentileza de Presidencia de la Nación

La República Argentina posee una enorme potencialidad para el desarrollo de la floricultura. Esto exige un proceso de incremento en el volumen total de inversiones a fin de tener una serie de producción de especies y variedades con el objeto de satisfacer la demanda doméstica y, también, de generar las capacidades para lograr un mercado exportador que se presenta con características potenciales, expone Jorge Capitanich (49), al ser consultado sobre la impresión que le dejó el sector de la floricultura luego de reunirse -en marzo- con representantes de diferentes provincias.

Esa es la razón a partir de la cual existen centros de biotecnologías modernas en distintas provincias argentinas —como por ejemplo, El Chilecito (La Rioja) o Resistencia (Chaco), Misiones y Tucumán—, capaces, precisamente, de generar las condiciones para la evolución. Lo mismo que se hace en la provincia de Buenos Aires, con distintos centros de producción para abastecer la demanda doméstica y, por supuesto, potenciar el volumen total de exportaciones.

Determinados países del mundo generan, a partir de la floricultura, parte de su expansión en el producto interno bruto y esto produce su efecto en la economía. Podemos citar, en tal caso, Holanda, Colombia y Ecuador. Todos ellos tienen una participación creciente de la floricultura en su volumen total de exportaciones.

Teniendo en cuenta que el Centro Biotecnológico Agrícola Forestal del Chaco se inaugurará en la Escuela de Jardinería de esta misma provincia,  ¿qué beneficios aportará a la floricultura?

Nosotros estimamos que en el último bimestre de 2014, este Centro de Biotecnología Agrícola y Forestal moderna podrá tener una plataforma de despegue muy importante. En primer lugar, porque hoy existen, aproximadamente, un millón de módulos que se producen, pero podrían quintuplicarse. Además, hay  muchos convenios potencialmente ejecutables con la República Popular China.

También nos aportará beneficios respecto a otras variedades de plantas, como el maíz, la soja y el trigo, al hacerlas más resistentes al estrés hídrico. Del mismo modo, a su vez, variedades de carácter forestal, como por ejemplo, el eucalipto de carácter cloideano, que nos permitiría producir la madera para la producción de carbón o para extracto de quebracho.

En otras palabras, existen muchas potencialidades a partir del desarrollo de la biotecnología moderna. Además, la utilización de la genética vegetal sirve para mejorar sustancialmente la calidad de producción, el entrenamiento de la capacitación de productores florícolas y, a su vez, las potencialidades para abastecer la demanda.

¿Qué puede decirnos en relación con el Plan Federal de Floricultura creado por el Ing. Agr. José Ruchesi (director de la Escuela de Jardinería del Chaco)?

Nosotros hemos tenido la posibilidad de compartir experiencias con los distintos autores de la cadena. Entendemos que es una cuestión incipiente, que existe una oportunidad, y es necesario trabajar desde el punto de vista de la asignación de recursos por parte del Estado para llevar adelante los proyectos.

Es importante tener en cuenta la organización de los productores ya que se pueden producir pequeñas unidades de superficie con alto valor agregado. Pero, para eso, es necesario dominar: la tecnología, la ingeniería genética y, obviamente, los niveles de capacitación con el propósito de intensificar los cuidados y las inversiones complementarias que permitan, definitivamente, desarrollar la producción en condiciones competitivas.

Texto: Guillermina Capitanich