El nuevo paisajismo de la revista Jardín

Una vez más, la revista Jardín y la Fundación Temaikén organizaron un seminario sobre el diseño de espacios verdes.  Conoce las principales ideas de esta tendencia: es el momento de un cambio de hábitos, de crear una cultura sustentable en todos los ámbitos de la vida –explicaron-.

Foto: gentileza de La Nación

El pasado 23 y 24 de octubre se realizó junto a la revista Jardín el seminario El Nuevo Paisajismo: Cómo diseñar pensando en el futuro, en beneficio de la Reserva Natural de Osununú, uno de los proyectos de conservación que la Fundación Temaikén lleva a cabo en la provincia de Misiones, compartieron desde dicha institución, y continuaron explicando: Junto con algunos de los más destacados especialistas del área y con doscientos cuarenta participantes, durante dos jornadas completas, se expusieron las teorías y experiencias más actualizadas en relación con las nuevas tendencias del diseño. Se puso el  foco en el paisaje natural y en la importancia de respetar las especies autóctonas a la hora del diseño de un jardín o de cualquier espacio verde.

Lucía Cané, directora editorial de la revista Jardín, agregó: El seminario estuvo realmente muy bueno. Nos llamó la atención que hubiera más gente del interior que de Buenos Aires. Evidentemente, había mucho interés de aprender, y esto se vio manifestado en el esfuerzo económico que realizaron para venir hasta aquí y en el tiempo invertido en el traslado. También nos sorprendió que pidieran la presentación de las charlas, por lo que estamos pensando en cómo lo vamos a concretar -quizá, preparar una edición especial del tema-.

Lo que nos proponíamos con el seminario era ofrecer un pantallazo sobre las huertas y los jardines orgánicos, porque es imposible mostrar todo: el seminario se llamó El nuevo paisajismo: cómo diseñar pensando en el futuro, y la idea fue esa, mostrar distintas prácticas culturales tendientes a hacer un mejor uso del suelo tanto en huerta como en jardinería, presentar las nuevas tendencias de diseño de techos verdes y sus ventajas para con el medio ambiente, los jardines verticales, tan en boga, también. Por otro lado, también la idea era que los paisajistas tradicionales exhibieran los nuevos conceptos y las nuevas prácticas, y la manera en que fueron aplicando estas novedosas modalidades. Estamos muy contentos: Temaikén es un ámbito impecable para el desarrollo de estos temas.

Las temáticas fueron variadas, pero todas tuvieron como eje central el cuidado del medio ambiente: “Cambio de hábitos: es necesario crear una cultura sustentable” (Carolina Diotti), “La huerta biodinámica” (Mercedes Molina), “La huerta biointensiva” (Fernando Pia), “Jardines comestibles y diseño en permacultura” (Paula Bertrán y Graciela Orellana), “El jardín con ritmo propio” (Clara Billoch), “Paisajismo con expresión” (Cristina Le Metahué), “Jardines verticales” (Eduardo Barak), “No todo techo verde es verde” (Reynaldo Biscia), “Cubiertas verdes: su evolución como recurso de infraestructura y diseño en la arquitectura del paisaje” (Cora Burgin), “Sustentabilidad en el paisaje contemporáneo: especies nativas e identidad” (Gabriel Burgueño),  y “Jardín y paisaje” (Martina Barzi y Josefina Casares).

Por ejemplo Gabriel Burgueño señaló que el paisaje contemporáneo es un desafío para construir una identidad local y emanciparnos de mochilas culturales, que a veces, no son bienvenidas, resultan anacrónicas o anteponen un velo para percibir la naturaleza local. Los viajeros, líderes culturales e intelectuales de época, han generado una especie de lastre que sesga la mirada del paisaje originario, por lo que es clave trascender este legado y ver los bosques, selvas, praderas, matorrales y vegetación de lagunas con ojos propios, y en relación con las necesidades de sustentabilidad actuales. Las plantas de cada localidad aportan esta dimensión, y jerarquizan el proyecto al tiempo que disminuyen las demandas de manejo y energía puestas en los espacios verdes.

Desde otra perspectiva, la paisajista Cristina Le Mehauté habló sobre sus obras en la Patagonia y explicó que, allí, la naturaleza es la que manda, y los paisajistas solo nos podemos poner de su lado, ayudando a que nuestros compañeros planetarios, nuestros clientes,  compartan la emoción de aceptar el suelo tal cual lo descubren cuando lo compran, plantando solamente las nativas del lugar. Prosiguió explayándose sobresu participación  en CasaFOA, y al respecto nos dijo: Finalicé allí con el manifiesto que hice este año, Consumo cuidado, en que el esponsor fue la basura, y los visitantes, ¡muchos compinches con idéntico sentimiento! También hablé sobre comer sano, orgánico, decir no a los transgénicos y, además, insté a dejar de usar el planeta a nuestra disposición -por ejemplo, la utilización del aire acondicionado-, a venerar a los adoquines, provocadores de escurrimiento, y a cuidar desde hoy esta caja esférica que nos sostiene, contiene, habla, y quiere dejar de perdonarnos.

Y Clara Billoch dijo que uno de los mayores desafíos del paisajista es lograr que los futuros propietarios del jardín -que con tanto esmero han diseñado- se sientan a gusto en ese lugar y se enamoren de él, a tal punto, que su cuidado sea parte del disfrute. Esto hará que se conecten con el espacio y que las tareas necesarias para mantenerlo fluyan con el correr de las estaciones. Que el hecho de verlo crecer y transformarse a lo largo de las estaciones y de los años sea un camino con muchas sorpresas, y también, desafíos ¿Qué es un jardín lindo? ¿Aquel lleno de flores? ¿El de grandes superficies de césped y árboles? ¿O uno natural y salvaje? Simplemente aquel en donde las personas que lo van a vivir se sientan cómodas, y se logre la conexión entre sus habitantes y el espacio que los rodea. Si a todo esto le sumamos el interés por el cuidado de los recursos naturales -agua, suelo, energía, aire-, entonces, el diseño debería incluir especies de buena adaptación a ese suelo y a ese clima, para reducir, al máximo, el uso de agroquímicos y agua, y obtener, al fin, un paisaje más armónico con su entorno. Todo esto hará que el jardín y sus habitantes convivan en armonía. Igualmente, hay que saber que para que las cosas ocurran debe haber una mano, una intervención, una acción, tal vez, un mínimo gesto como sembrar una semilla. Todo sirve, todo cuenta a la hora de hacer para poder cosechar, ver o disfrutar dentro de un par de meses… o quizá, varios años.  

Lo bueno del jardín es que siempre hay una segunda oportunidad concluyó Billoch-.