Nicolás Sánchez

EXPERIENCIAS (Chile) De pasar a crear paisajes bonitos a comprender que el trabajo de un profesional del paisaje es mucho más amplio que crear entornos estéticos. La importancia de “leer” el territorio.

Nicolás Sánchez. Foto: gentileza de Nicolás Sánchez

Desde hace más de dos décadas, trabajo con jardines y paisajes. No obstante, no fue de manera inmediata que comprendí que el paisajismo no se limita a proyectar espacios bellos, sino que fue con el tiempo transcurrido. Diseñar un jardín es, ante todo, una forma de leer el territorio: reconocer sus condiciones, entender sus dinámicas y traducirlas en una experiencia habitable para quienes lo recorren.

Mi formación como ecólogo paisajista y arquitecto del paisaje me llevó a concebir el jardín como un sistema vivo, en permanente transformación, pero también, como un proyecto claro y estructurado. Cada encargo comienza con una observación atenta del lugar —la luz, el suelo, el agua y el clima— a partir de la cual se define una estrategia proyectual donde arquitectura y vegetación dialogan para dar sentido y carácter al espacio.

La selección de especies responde tanto a las condiciones del sitio como a los modos de uso previstos. El riego no se concibe como una regla fija, sino como una decisión contextual; el agua se entiende siempre como un recurso a gestionar con responsabilidad. En muchos casos, la combinación de especies nativas y adaptadas permite construir paisajes resilientes, capaces de evolucionar en el tiempo.

Desde esta mirada, el jardín deja de ser un complemento decorativo para convertirse en una forma de habitar: un espacio pensado para ofrecer confort, generar vínculo y permitir que la naturaleza forme parte activa de la vida cotidiana.

Con estos mismos principios, diseñé y conformé el parque ubicado junto a las lagunas de Calmahue (Chile). Allí, sus bosques húmedos, las grandes vistas y los recorridos, y la recuperación de antiguas zonas de pastoreo dieron origen a un paisaje que hoy late con vida propia.

El parque se entrelaza con la naturaleza, y permite que sea ella misma que, al apropiarse del diseño, moldee su evolución. Con el paso de los años, la selección natural de especies y la aparición espontánea de nuevas plantas —algunas acompañadas y otras controladas— no responden a una búsqueda meramente formal, sino a una transformación continua que garantiza la permanencia y resiliencia del lugar en el tiempo.

Nicolás Sánchez (48), Paisajista. @nicolassanchezpaisajista

 

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