Peonías, en Esquel

Una entrevista a Segundo Bobadilla (INTA). Habla sobre las características de los cultivos ornamentales de Chubut y detalla los aspectos técnicos vinculados a la peonía y a la venta de dicha planta.

Foto: gentileza del INTA

En la zona se producen plantas en maceta, como plantines florales, algunas especies arbustivas y arbóreas (en pequeña escala), como por ejemplo: petunias, lobelias y copetes. Estos cultivos son realizados mayormente bajo cubierta. Las especies bulbaceas ornamentales, principalmente el tulipán, se cultivan a campo, y los bulbos producidos se destinan al mercado interno. En el caso de flor de corte, la principal especie cultivada es la peonía, que se comercializa, en este momento, en el mercado externo. Por otro lado, existe una cantidad importante de plantas y flores que ingresan a la zona desde otros puntos del país, fundamentalmente desde Buenos Aires, comenzó explicando Segundo Bobadilla (44), ingeniero de la EEA INTA Esquel.

En referencia a Chubut, ¿cuál es el cultivo ornamental?
El cultivo floral más representativo de la zona es el tulipán. Se cultiva desde hace mucho tiempo, pero cobró mayor importancia a partir de una iniciativa del Gobierno provincial en la década de los 90. En sus inicios, fue pensado como un producto para exportación y, en la actualidad, es comercializado totalmente en el mercado interno.

¿Y el cultivo de peonías?
En la faz comercial, este cultivo se inició en el período 2006-2007, a partir de un convenio entre el INTA y una empresa privada, con el objetivo principal de exportar flor de corte. El INTA y CORFO (Corporación de Fomento de la Producción) vienen trabajando mancomunadamente con esta especie, realizando ensayos de producción de flor de corte y multiplicación de rizomas, desde 1998.

¿Qué opinión le merece este producto dentro del mercado nacional?
Las posibilidades de venta en el mercado interno son limitadas. Podría mejorarse, si el cultivo se realizara en diferentes zonas, permitiendo de este modo ampliar el período de oferta. El gran mercado es externo. Es una flor con una buena vida poscosecha, muy conocida y apreciada en el mercado externo, lo que posibilita comercializar grandes volúmenes de ella.

En cuanto a su valor, ¿está sobre la media del resto de las flores de corte?
Es una flor cuyo precio depende del grado de calidad, de la variedad y del momento de producción. Dependiendo de estos factores, el precio obtenido puede presentar variaciones importantes. Es de destacar los efectos que la crisis económica mundial ha tenido sobre el precio de las flores en general, sumado al incremento en los costos de producción y los fletes durante la última temporada.

Si un cultivo profesional quiere introducir esta planta en su catálogo, ¿el INTA tiene suficientes rizomas para satisfacer la demanda?
La cantidad de rizomas con que cuenta la cooperadora del INTA para la venta es limitada, como para emprender un cultivo comercial de flor de corte. Es suficiente para cubrir una pequeña demanda de viveros que podrían comercializarla como planta para jardín.

¿Qué características climatológicas debe tener un cultivo que quiera trabajarlas?
Es una planta perenne que necesita acumular horas de frío para brotar. Según las variedades, requiere entre 400 y 600 horas por debajo de 7,8 ºC. Se adapta a diferentes tipos de suelo, siempre que sean bien drenados. Es necesario contar con un plan de fertilización. No se adapta a un cultivo continuo en maceta. El número de varas por planta aumenta año a año. En climas o años húmedos, debe prestarse especial atención al control de Botrytis. Los pimpollos presentan frecuentemente un exudado azucarado, que en climas muy calurosos puede ser muy abundante y afectar la apertura de la flor. En este caso, es necesario recurrir a la remoción por lavado de esta sustancia a través de, por ejemplo, la microaspersión.

En relación con las condiciones naturales de producción, es posible hacerse muchas preguntas. Por ejemplo, recordando la erupción del volcán Chaitén (Chile, 2008) y el efecto de sus cenizas sobre Esquel, ¿cuáles fueron sus consecuencias finales? ¿Se pudo recuperar lo perdido?
La caída de cenizas en el 2008 causó diversos problemas. La acumulación de éstas, sumada a las precipitaciones níveas, causó daños en las estructuras de invernáculos y galpones. En cuanto a la faz productiva propiamente dicha (calidad de flor, largo y número de varas, etc.), no podemos aseverar que haya habido grandes perjuicios.

¿Qué trabajos de floricultura realizan actualmente?
Estamos trabajando con especies bulbosas, ensayando diferentes densidades de plantación, tasas de multiplicación, herbicidas, sistemas de plantación (con y sin red), métodos de multiplicación en jacintos. En cuanto a flor de corte, continuamos trabajando en convenio con una empresa privada en la producción de flores de peonías para exportación.