Escalas del trabajo paisajístico: su importancia en la economía
Escala de Tejido: la vida cotidiana en primer plano. Escala de Trama: la ciudad como red de espacios verdes. Escala de Parque: grandes extensiones libres que articulan la infraestructura verde de la ciudad. Escala Regional: planificación para el desarrollo futuro.
El paisajismo profesional es mucho más que diseñar jardines. Hoy, las empresas, los desarrolladores inmobiliarios, los municipios y los centros comerciales demandan soluciones integrales que mejoren la calidad del entorno, aporten valor económico y fortalezcan la identidad de los espacios.
Para lograrlo, los paisajistas trabajan en distintas escalas de intervención, cada una con desafíos y resultados específicos.
Escala de Tejido: la vida cotidiana en primer plano
En esta escala se diseñan espacios que se integran a la vida privada y semipública. El objetivo es potenciar la habitabilidad, el confort y el uso eficiente del área disponible.
Aplicaciones típicas:
– Jardines urbanos en viviendas individuales.
– Terrazas, patios y jardines verticales.
– Espacios verdes en viviendas multifamiliares y complejos residenciales.
– Jardines interiores o perimetrales en centros comerciales.
– Áreas verdes suburbanas en barrios cerrados y emprendimientos privados.
Valor agregado:
– Incremento del valor de la propiedad.
– Bienestar y contacto directo con la naturaleza.
– Diseño adaptado a superficies reducidas y necesidades específicas.
Escala de Trama: la ciudad como red de espacios verdes
Aquí entra en juego la articulación urbana: espacios que conectan personas y actividades y que, a la vez, actúan como infraestructura ambiental.
Intervenciones frecuentes:
– Plazas y pequeños parques barriales.
– Bulevares como ejes verdes de movilidad.
– Veredas y corredores peatonales arbolados.
– Paisajismo lateral en rutas y avenidas.
Impacto clave:
– Reducción de islas de calor.
– Movilidad peatonal más segura y agradable.
– Identidad urbana y cohesión entre barrios.
– Espacios para recreación y deporte que activan social y comercialmente el entorno.
Escala de Parque: grandes extensiones libres que articulan la infraestructura verde de la ciudad
En esta tercera escala, el paisajista realiza una lectura integral del territorio natural donde el parque se implanta. Analiza los límites de la intervención y su relación con las infraestructuras que lo atraviesan —ferrocarriles, avenidas y cambios en la trama urbana— para organizar una estructura espacial clara y coherente.
A partir de allí, incorpora programas de uso masivo, sociales, deportivos y culturales, que definen la identidad y la funcionalidad del parque. En muchos casos, el uso de energías renovables se convierte en una impronta distintiva del proyecto.
Ámbitos de intervención habituales:
– Parques recreativos y deportivos.
– Áreas laterales de autopistas y galerías naturalizadas en bordes ferroviarios.
– Parques urbanos y suburbanos de gran escala
– Grandes extensiones de campos deportivos públicos o privados.
– Frentes costeros de hasta 12 hectáreas.
Aportes principales al entorno urbano:
– Reducción de las islas de calor urbano.
– Incorporación de energías renovables (pérgolas fotovoltaicas, turbinas eólicas).
– Construcción de identidad urbana, con distintos barrios vinculados como usuarios directos.
Escala Regional: planificación para el desarrollo futuro
En la escala mayor, el paisajista trabaja en planificación territorial, donde se definen grandes piezas urbanas y corredores ambientales. Son intervenciones relacionadas con el crecimiento de ciudades o la creación de nuevos polos de actividad.
Proyectos típicos:
– Desarrollo de nuevas áreas urbanas públicas o privadas.
– Diseño de sistemas ambientales para nuevos barrios o localidades.
– Integración de reservas, zonas productivas con áreas urbanizadas.
– Planes de paisaje en rutas provinciales o nacionales.
Beneficios estratégicos:
– Crecimientos urbanos sostenibles.
– Regulación del impacto ambiental.
– Atractivo para inversiones empresariales e inmobiliarias.
– Construcción de una identidad regional diferenciada.
Un rol clave en la economía
¿De qué manera la inversión en el paisaje del lugar puede incrementar el valor de este? Aquí les ofrecemos cinco ejemplos claros:
– Mayor atractivo y rentabilidad de desarrollos inmobiliarios: para empresas constructoras y desarrolladores.
– Experiencias memorables y competitivas: para centros comerciales y el sector turístico.
– Mejores indicadores de bienestar y salud: para municipios y comunidades.
– Reducción de costos energéticos y climáticos: para industrias y gobiernos.
– Identidad y prestigio para ciudades y marcas: para el sector público y privado.
Sobre el autor
Marcelo D'Andrea


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