Cómo diseñar un cantero de flores

¿Cuál es la altura recomendable para las plantas? ¿Cómo utilizo los colores fríos y los cálidos? ¿Es recomendable construir el cantero teniendo en cuenta los colores de la casa?

Foto: Florencia Cesio

Para armar un cantero de flores en un sector del jardín, antes que todo conviene estudiar  qué función va a cumplir. Si será solamente un papel decorativo o si los componentes del cantero disimularán vistas indeseables (por ejemplo, una pared medianera sin revoque, el sector de servicio, un tender, etc.). Si lo que hay que tapar tiene una altura superior a 1,50 metros, conviene agregar especies que superen ese metraje, y para ello utilizar arbustos como fondo del cantero.

También es importante determinar si el cantero se construirá en un primer plano desde la casa o una galería, o si se verá a más de 10 metros de distancia. Esta información es clave para saber si las flores se distinguirán como manchas de color o si se visualizarán la forma y el tipo de la flor elegida. Esto será lo que dirigirá en parte la selección de las mismas.

Es posible armar canteros compuestos por especies perennes solamente o realizar una combinación de perennes y caducas, según el sector donde se ubique y si está a pleno sol, media sombra o sombra total.

Si se visualiza en primer plano desde la casa, lo ideal es que se vea perfecto durante todo el año, por lo que se elegirán herbáceas perennes: dietes, lavandas, tulbagias, liriopes, iris, hemerocalis perennes, euriops, agapantos, clivias, azaleas, convolvulus, paspalum, anémonas, calas, salvia roja, bulbines. Si se decide usar especies caducas o anuales, se puede utilizar un soporte de arbustos perennes como esqueleto del cantero para que se mantenga bien armado a lo largo del año. Esta combinación se logra, por ejemplo, usando buxus con rosas iceberg de pie bajo, abelias con rosa la sevillana, agapantos con cosmos bipinnatus, hemerocalis con cleomes, jazmín del cabo con salvia azul, formios con achiras rojas.

Los colores de las flores pueden variar de acuerdo con el sector de la casa desde donde se observa el cantero. Si el living tiene como tono predominante el color rojo, por ejemplo, queda muy bien repetir ese mismo tono en las flores, para llevar y conectar el exterior con el interior.

Se puede pintar con un color vibrante la medianera del fondo (naranja, fucsia, rojo, turquesa, verde esmeralda, azul Francia) que será donde se recuesten o recorten las flores, y se puede optar por ejemplares  blancos para neutralizar el tono, o por flores de un color opuesto al muro, para lograr una mayor vibración.

Si la idea es lograr una atmósfera tranquila, entonces, deben combinar lilas, celestes, blancos con crudos como fondo de muro. Para lograr un buen contraste: los colores fríos (azules, violeta, lila) quedan muy bien combinados con los púrpuras, verdes y blancos. Los colores cálidos (rojo, naranja, amarillo), con los verdes y los azules.

Lo interesante no es quedarse sólo con el color de las flores, sino pensar que pueden combinarse con los tonos de la pintura de la arquitectura, el mobiliario y el tono del solado que lo circunda.

Ejemplos:

– Colores fríos: se pueden combinar flores en tonos de azules, violetas y lilas sobre una pared pintada de blanco, para que dichos colores se destaquen mejor. Si se arma un cantero con herbáceas de estos tonos sobre un fondo verde, no se lucirán tanto como si la medianera fuera de color claro, es decir, luminosa. Salvias, agapantos, lavandas, ruelias, jazmín del cielo, salvia uliginosa, iris louisiana, perovskia son algunas de las recomendadas.

– Colores cálidos: en este caso, es posible combinar, por ejemplo, rojos, naranjas y amarillos sobre una pared verde seco a fin de que se destaquen, pero que no sea estridente. Pueden utilizar achiras, dalias, salvia roja, rosa china, hemerocalis, bulbines, knifofia, flor de pájaro, rosales de pie bajo, poligalas, lirios, zinias.

– Combinar el blanco: las distintas variaciones del blanco pueden recostarse sobre cualquier tono de muro y directamente sobre el verde de un follaje de enredadera o de arbustos, para lograr una atmósfera distinguida Así es posible disponer: rosa iceberg, erigerones, gauras, cleomes, jazmín del cielo alba, jazmín del cabo, floripón, calas, anémonas.

– Combinaciones de tonos de verdes: también puede lograse una composición interesante de tonos de verde ofrecido por el follaje, por ejemplo: buxus, olea texanum, fotonias, abelia enana, verónica, eugenia.

En todos los casos, es importante que el cantero este constituido en su totalidad por especies perennes o por el 60% de perennes y el 40% de especies caducas, para que en invierno no se desestructure.

También conviene que las alturas de las plantas que lo compongan  sean escalonadas de mayor a menor, a fin de que se visualicen en su totalidad. Según la función, la altura de las especies puede tener hasta 2 metros para disimular visuales; para separar virtualmente dos espacios, de 60 cm a 1,20 m de altura; si es para usar como borde de un camino, de 20 a 30 cm.

Texto: Eugenia Anaya